"Dólar alto y precios externos favorecen hoy a los azucareros": Presidente de Procaña

Junio 22, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Carlos Hernando Molina, presidente de Procaña.

Carlos Hernando Molina, presidente de Procaña, dice que esa agroindustria se alista para enfrentar próxima ola invernal.

Un repaso a las nuevas tecnologías que se están aplicando en el sector a escala internacional, lo mismo que en bioenergía y un examen a la situación y perspectivas de la agroindustria azucarera, hará hoy en Cali Expocaña 2016, un evento organizado por la Asociación de Proveedores de Caña de Colombia, Procaña.

El presidente del gremio, Carlos Hernando Molina, señala que es la oportunidad para pedirle al Gobierno que revise sus políticas en materia de importaciones de azúcar y etanol para no perjudicar  un sector que genera 300.000 empleos.

¿Cuáles son esos temas que debatirá Expocaña en esta ocasión?

La agenda es bastante diversa. Va desde instrumentos de política pública, mercados hasta las últimas tecnologías y producción sostenible explicadas por expositores internacionales de gran trayectoria. En cambio climático nos orientará la experta  Carmenza Robledo, que tiene sede en Suiza. 

También estarán Eduardo Vasconcellos Romão, presidente de la Organización de cultivadores de Caña de Brasil, Orplana, lo mismo que Eric Averett, gerente del distrito de almacenamiento de agua y miembro de  la Water Association of Kern County de  California, EE.UU.

¿Están preparados los cañicultores del Valle y el país para el nuevo fenómeno de La Niña, cinco años después de las inundaciones que dejó la ola invernal?

En este momento existe la coordinación de unos comités, donde participa la CVC, en asocio con Cenicaña y los ingenios para revisar el plan de contingencia y prepararnos en el campo para esa época de lluvias, ya que existe un 75% de probabilidad de que se presente el fenómeno. Se prevé que La Niña llegará hacia septiembre del 2016 y lo grave es que duraría un año.

Allí no hay que llamarse a engaños en el sentido de entender que un aumento significativo en las lluvias podría repercutir negativamente en todo el sector agropecuario.

Estamos preparados frente a los pronósticos y ahora se adelanta la limpieza de canales de drenaje y diques y otras infraestructuras. Pero la saturación de agua será inevitable. 

¿En la última temporada invernal cuántas hectáreas se afectaron?

Fueron alrededor de 20.000 hectáreas inundadas a finales del 2010 y en el 2011, lo que causó pérdidas millonarias para los cultivadores. Fue algo catastrófico y por eso estamos adelantando muchas campañas para que los agricultores se preparen y no dejen nada para última hora. Esperamos que la afectación no sea igual a la ocurrida en el 2010.

¿Cómo va el sector este año, luego de los líos sufridos en 2015 con la Superindustria y por los efectos de la fuerte sequía?

Hemos contado con la fortuna de tener dos coincidencias positivas. Una es el alza del precio internacional del azúcar, que pasó de 12 centavos de dólar por libra a cerca de 20 centavos en Nueva York en los últimos meses. 

Asimismo, la tasa de cambio nos ha favorecido también al tener un dólar promedio de $3000 cuando dos años atrás estábamos en $1800, lo cual estimuló las exportaciones.

Pero no todo es una dicha, ya que hubo afectación de El Niño, ya que la sequía redujo la producción en algunas regiones al no tener la infraestructura adecuada en materia de riego. 

¿Cómo ha asumido la agroindustria la competencia de las mayores importaciones de azúcar?

Las importaciones de cualquier producto deben corresponder a las mismas condiciones de calidad que se les imponen a los empresarios colombianos.

Es decir, que si se va a importar azúcar que se haga, pero con la misma calidad de la nacional, lo mismo que en materia de etanol. Si tenemos esa claridad como país asumimos que los productos nacionales van a ser protegidos, ya que los nuestros son de la mejor calidad a escala mundial.

El Gobierno no  puede exigirles a los industriales unas altas calidades, mientras se abren las fronteras para darle entrada a productos de inferior calidad. En eso hay que trabajar mucho, ya que las importaciones estarán ahí como una de las alternativas del mercado, pero deben guardar una equidad. 

¿Cómo observa la agroindustria las  importaciones de etanol, sobre todo de Estados Unidos bajo el TLC, cuando aquí la producción ya está en 1,5 millones de litros-día?

Con el tema del etanol sucede lo mismo que con el azúcar. Si importamos etanol desde Estados Unidos fabricado a base de maíz, estaría ingresando a Colombia un biocombustible de inferior calidad. El etanol colombiano es de biomasa de caña y tiene la posibilidad de reducir los gases de efecto invernadero en un 74% cuando se mezcla con la gasolina. El de origen de maíz que entraría desde Estados Unidos solamente reduce un 10% de esas emisiones contaminantes. 

Existe, por lo tanto, una incertidumbre muy grande ya que ese etanol no tiene el mismo comportamiento del que proviene de la caña de azúcar. 

¿Qué hacer entonces?

Es una lucha en la cual debemos movernos todos los días. El país va a importar etanol de igual calidad de que la que producimos hoy. 

Si se tuviera que llegar a la necesidad extrema de traer otro tipo de etanol con diferente calidad, que sea en el momento para cubrir algún déficit en la producción nacional y  por necesidad.

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