Cuba: las reformas necesarias

Septiembre 26, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Mauricio de Miranda *

Cambios deben pasar por dar garantías a la inversión.

Hace varios días me referí en este mismo espacio a las razones por las cuáles considero que el modelo económico cubano no funciona. En ese orden de cosas que resulta de gran importancia debatir cuál es el tipo de reformas necesarias en el caso de Cuba. Su viabilidad y posibilidad depende de muchos factores que en el lenguaje económico solemos denominar externalidades. Por razones de espacio sólo me referiré a las que considero urgentes. Cuba necesita reemplazar el actual sistema de economía administrada por el Estado por otro en el que funcione un mercado regulado por normas legales transparentes y estables. Eso significa la construcción de un nuevo marco institucional que asegure: el respeto a la propiedad privada, el respeto a los contratos, las garantías a la inversión, la adopción de una legislación laboral que asegure que los derechos fundamentales de los trabajadores no sean vulnerados ni por el Estado ni por los empresarios privados, un adecuado sistema impositivo que no ahogue a las nacientes empresas sino que asegure por esa vía la contribución social de las mismas. En el caso de este país, esto significa casi construir de la nada. Si se reconoce que el desarrollo del mercado puede tener un efecto benéfico sobre la producción, la productividad y la calidad y puede producir la dinamización de una economía que está cada día más lejos de encontrar la senda del desarrollo habría que asegurar que ninguna actividad económica quedara por fuera de la economía privada. No sólo es loable que los artesanos, plomeros, albañiles, carpinteros y campesinos desarrollen actividades privadas sino también debería permitírsele a los médicos y enfermeras, a los abogados, contadores, economistas, ingenieros, arquitectos y demás profesiones liberales que tendrían muchas oportunidades de desarrollo de negocios en un país que adopte una opción estratégica de desarrollo del mercado. En la medida en que sea legal dedicarse a actividades privadas disminuirá la posibilidad de enriquecimiento de aquellos que se mueven hoy en el inframundo de la informalidad y el mercado sumergido que produce ganancias extraordinarias a aquellos que se dedican a éstas actividades en un país en el que casi todo está prohibido. Resulta imprescindible una reforma del sistema monetario. El actual sistema de dualidad monetaria en el que coexisten un peso cubano, que es la moneda en la que cobran los trabajadores cubanos sus salarios, y un peso convertible que tiene un valor 25 veces superior y que esos mismos trabajadores deben usar para comprar una parte creciente de la canasta de bienes y servicios necesaria para su precaria subsistencia. La moneda que circula en el país debería tener en realidad lo que reza en los actuales billetes de los depreciados pesos cubanos, fuerza liberatoria ilimitada y curso forzoso, lo cual caracteriza a cualquier sistema monetario de un país independiente. Una reforma urgente es la reducción del abultado aparato estatal que ha desarrollado una burocracia ineficaz y pétrea que gravita sobre el presupuesto del Estado y obstaculiza el desarrollo de la producción y los servicios. Finalmente, es necesario que la reforma económica resulte coherente y sistémica y no como hasta ahora, una colcha de retazos de medidas paliativas que apuntan más a la supervivencia del régimen político que al mejoramiento del nivel de vida de los cubanos.* Director del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana Cali.

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