Criptomeda creada por Nicolás Maduro entrará a operar entre dudas y escepticismo

Criptomeda creada por Nicolás Maduro entrará a operar entre dudas y escepticismo

Febrero 19, 2018 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Agencia EFE

El petro, el último invento con el que el gobierno de Nicolás Maduro pretende solventar la dura crisis económica que enfrenta Venezuela, no parece general iguales expectativas reales.

Como todas las criptomonedas o monedas virtuales, este ‘bitcoin venezolano’ es tan intangible como los puntos o las millas que otorgan ciertas entidades, pero no son ni una divisa, ni una moneda, ni un activo, ni un instrumento ni una inversión, explican los analistas.

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Julio César Escobar, analista económico, dice que el petro podría funcionar si aumentara la credibilidad económica de Venezuela, pero es justamente de lo que más carece.


Todos los países petroleros podrían suscribirse y emitir respaldo por sus reservas probadas que no estén comprometidas con explotación privada.

El profesor Diego Fernando Palencia Silva, Director del MBA y posgrados en finanzas de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, comenta que en una economía como la de Venezuela la idea de crear una criptomoneda llamada Petro, genera dudas sobre la transparencia, trazabilidad y confianza que debe generar un estado en el manejo de sus activos financieros, divisas y sobre todo, de la estabilidad del precio de dicho esquema virtual.

“Normalmente los estados tienen un banco central –Banco de la República en Colombia– que debe velar por la estabilidad del valor del dinero en el tiempo y evitar desequilibrios en la balanza de pagos”, explica el profesor Palencia.

En el caso de Venezuela, continúa el docente de la Javeriana, el banco central no ha podido evitar la hiperinflación –de 2.600 %– y el derrumbe de la economía, por lo cual crear un sistema de criptomoneda que depende del Ministerio del Petróleo y con activos como petróleo, gas, oro, diamante y reservas internacionales, no guarda relación con el manejo ortodoxo de una economía y es la principal fuente de dudas sobre su viabilidad.

“En mi concepto, la implementación del petro en Venezuela traerá mayores problemas y quizás desencadenará mayor desconfianza en el ámbito internacional”, sentencia Palencia.

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La solución, plantea este catedrático, como pretende el presidente Nicolás Maduro de fortalecer la economía, no se logra con “medios de pagos”, sino con una solución definitiva al manejo macroeconómico de la economía, que dista mucho del manejo ordenado, estricto y ortodoxo con el cual cuenta nuestro Banco de la República de Colombia.

Sin embargo, el Gobierno de Venezuela aduce que va a conjurar el “cerco financiero” que asegura existe contra el país con la creación del petro, cuyo procedimiento para adquirirlo será publicado después de este 20 de febrero, fecha en la que comenzará su preventa.

Maduro y funcionarios como el ministro de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Hugbel Roa, y el presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Ramón Lobo, coinciden en que la moneda virtual se creó como alternativa para derrotar la “guerra económica” de la cual culpan a empresarios, opositores y Gobierno de Estados Unidos.

En especial por el bloqueo financiero dispuesto por Estados Unidos en agosto pasado, cuando el presidente Donald Trump firmó las sanciones a la estatal Petróleos de Venezuela, Pdvsa.

Maduro expresó que el petro se podrá transar de “forma segura y directa para evitar bloqueos y embargos” y se “evitará el alto costo transaccional de las compañías y bancos procesadores de paga”, y agregó que “el petro estará disponible de manera libre en casas de intercambio electrónico en todo el mundo” al anunciar la nueva medida.

Roa insistió en que el petro “es una moneda fuerte que viene a apalancar y a romper con toda esa cadena de ataques que se montó” contra la moneda física de Venezuela, el Bolívar, y negó que la emisión de la criptomoneda signifique una “nueva deuda”.

No obstante, el analista Julio César Escobar cuestiona que “el petro es más un contrato de venta de futuros, es comprometer la producción futura; es como decir, yo le compro petróleo y usted me lo paga en barriles en los próximos diez años, por ejemplo”. Pero el analista se pregunta: ¿quién le compra a Venezuela con esa Asamblea y con ese Gobierno?”.


Además, le tendrían que garantizar al comprador del petro, que le entreguen su petróleo en su país. O la opción es que Venezuela le pague el valor equivalente, si de aquí a ese tiempo se recupera, “pero si Venezuela no paga las exportaciones, mucho menos va a pagar la inversión”.

También tiene que garantizar al inversionista en petros, comenta Escobar, que no le van a expropiar ese petróleo. Lo dice porque según la Constitución que dejó Hugo Chávez, todo lo que está en el subsuelo es del Estado, “pero el problema es si lo administra el Gobierno o la dictatura. Ese es el dilema, que no da credibilidad”.

En otras palabras, la gente invertiría en petros, si Venezuela comprometiera todas sus reservas y arreglara la Constitución donde diga que Venezuela se compromete a responder con su petróleo en los próximos cien años.

De lo contrario, es como una hipoteca: si compro petros a diez años, como no tienen con qué pagármelos, en el año diez me quedo con el petróleo equivalente a los petros que haya comprado. “Está acabando con un activo, con el futuro del país”, advierte Escobar.
La petrodependencia

La criptomoneda petro, en su inicio, tiene como respaldo “la riqueza del campo I del bloque Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco”, dijo el presidente Maduro.

Sin embargo, los economistas cuestionan que si cada petro equivale al precio de un barril de petróleo, la economía de Venezuela seguirá dependiendo de los hidrocarburos como históricamente lo ha hecho por décadas.

Y el precio del barril en el mercado es determinado por el Brent, precio de producción británico, o el WTI, precio de producción estadounidense. Con el agravante de que el precio del barril venezolano está por debajo del Brent o el WTI, señala el analista Julio César Escobar, por la sencilla razón de que el crudo venezolano es de menor calidad, es más denso, casi como alquitrán.

Pese a esas posibles falta de garantías, ya hay países que quieren invertir unos US$100 millones en la criptomoneda, que son más un respaldo al petro. Serían países independientes como Polonia, Dinamarca, Noruega, y que tengan plata, como países europeos o asiáticos. Y algunos de Centro América.

“Si a todos los países centroamericanos ‘pro-Venezuela’ les da por invertir allí, sí les conviene, porque necesitan ese petróleo, es como prestar plata a futuro; por ejemplo, Honduras va a invertir en petros”, dice Escobar.

Otros, como Colombia, están políticamente impedidos para hacerlo. Mucho inversionista colombiano podría hacerlo, pero están bloqueados por sus relaciones con Estados Unidos y el embargo de ese país a Venezuela.

Los que inviertan en petros, esperarían que si el barril está a US$70, hoy lo comprarían a US$50 para que se los paguen cuando esté a US$100 y así le dé rendimientos de un 50%. La inversión consiste en que cuando le entreguen esos barriles, se busca a quien vendérselos. “Sin embargo, entre una acción de Ecopetrol y un petro, yo estaría más tranquilo con la acción”, explica Escobar.

El analista sostiene que es complicadísimo que el petro sea una solución a la fuerte crisis económica que vive Venezuela, porque PDVSA y el Ejército son los mayores empleadores en Venezuela, y de cada US$70 que entran por barril, US$60 se van en corrupción y solo queda US$10 al Estado para administrar, dar subsidios, pagar nómina, pensiones, etc.

“El Ejército se lleva gran parte porque sus salarios son abismales, Pdvsa tiene unos funcionarios que se ganan todo lo que quieran, más lo que se roban. Entonces, se llevan casi el 70 u 80 % de los ingresos y así el país se revienta, porque no hay dinero”, concluye Escobar.

¿Qué es la criptomeda?

Las criptomonedas son algoritmos que procesan información para tratar de servir como “medio de pago” en el llamado internet oscuro-deep web, donde abundan las operaciones ilegales y fuera de la ley.

Al autodenominarse como un “medio de pago”, las criptomonedas tratan de crear un universo para la compra y venta de productos y servicios, de manera anónima y sin ningún tipo de trazabilidad debido a que el algoritmo con el cual trabaja es complejo de descifrar.

La idea original del Petro la lanzó el presidente Hugo Chávez en 2009.
El Gobierno venezolano dijo que la información de la criptomoneda Petro será publicada en el portal web www.elpetro.gov.ve Sin embargo, el sitio no está aún habilitado y no se puede acceder a él.

Maduro ordenó al ministro Roa y al superintendente del Petro acelerar la entrada en funcionamiento de la criptomoneda “y de todos los mecanismos de criptomoneda y minado en Venezuela”.

Incluso dijo la semana pasada que propondrá a los miembros y no miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) “adoptar un mecanismo conjunto de criptomoneda” respaldada en crudo, como la reciente moneda virtual creada por su Gobierno, el Petro. 9 %

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