Crecen las empresas familiarmente responsables en Colombia

Crecen las empresas familiarmente responsables en Colombia

Enero 03, 2017 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | Editora Equipo Domingo
Crecen las empresas familiarmente responsables en Colombia

El director de la Fundación Más Familia, Roberto Martínez.

Roberto Martínez, director de la Fundación ‘Más familia’, explica las ventajas que las compañías se certifiquen bajo esta modalidad. Entrevista.

El director de la Fundación Más Familia, el español Roberto Martínez Fernández, visitó varias ciudades de Colombia, entre ellas, Cali, para incentivar a empresarios a certificar sus compañías como  Empresas Familiarmente Responsables, EFR. Es decir, organizaciones en las que, a través de la asesoría de esta entidad, se tomen medidas que permitan que el empleado tenga un balance óptimo entre su vida laboral y familiar.

¿Cuántas empresas han certificado ustedes en Colombia?

En Colombia tenemos 45 Empresas Familiarmente Responsables, como el Grupo Nutresa (Compañía Nacional de Chocolate, Colcafé, Noel, Doria). Este grupo tiene el compromiso suscrito de certificarse en 2020 completamente en todos los países. También están, entre otras, el Banco Agrario, La Universidad del Rosario, Efecty y Compensar.

¿Qué temáticas abordan para el proceso de certificación?

Trabajamos en temas de liderazgo y estilos de dirección;  calidad en el empleo; flexibilidad temporal y espacial; apoyo  a las familias de los empleados; desarrollo personal e igualdad de oportunidades, esa es la estructura, el esqueleto. Y concretamente una empresa lo primero que tiene que hacer es preguntarles a sus colaboradores cuáles son sus necesidades y expectativas y en función de planeamientos estratégicos y demás, propone medidas.

¿Qué clase de medidas?

Medidas como tener horarios flexibles de entradas y salidas; alargar el permiso de maternidad y paternidad.  Teletrabajo, que en Colombia  es muy demandado, sobre todo en Bogotá por los trancones;  vacaciones flexibles. Darle al trabajador la tarde del día de su cumpleaños, o cuando cumplen años sus hijos;  o el primer día de colegio de su niño. Ofrecer salas de lactancia. Las empresas que tienen comedores, en España, por ejemplo, están dando menús  específicos: dietéticos; nutricionales para los que son alérgicos al gluten; dietas cardiosaludables; apoyos para ir al gimnasio; financian a empleados para que se incriban a carreras atléticas populares. Hemos identificado más de mil medidas de conciliación distintas.

¿Qué le han dicho los empresarios? A ellos, por ejemplo, no les conviene que se alarguen las licencias de maternidad y  paternidad.

Claro, esa es su primera respuesta: ¿esto cuánta platica me va a costar? ¿Qué gano yo  con ello?  Entonces les digo: si toma este tipo de medidas para su gente, usted también sale ganando porque esto le va a generar una serie de beneficios. El primero, el compromiso de la gente,  compromiso medido como esa capacidad del empleado de aportar, de hacer sobre-esfuerzo, de contribuir al resultado. Con este tipo de medidas la gente nota que la cuidan, que la valoran.

¿Qué otros beneficios obtienen las empresas que se certifican?

Segundo: el certificado EFR les da reputación, el logo de este lo colocan en su web, en sus tarjetas. Hoy  muchas empresas están en esa búsqueda de reputación, de aparecer frente al mundo como buenos lugares para trabajar. Tercero: les da Responsabilidad Social. Muchas compañías buscan aparecer como empresas socialmente responsables y la conciliación forma parte de las prácticas de responsabilidad social escritas en ISO 26000. Cuarto, atracción del talento: las firmas que están buscando, por ejemplo, talento en temas como tecnología o informática atrae a gente preparada y joven  porque esto les encanta. Los millenials buscan en las empresas flexibilidad, que puedan tener un montón de actividades luego de cumplir   con su trabajo.

Entonces el discurso para el empresario es: usted no va a gastar, va es a  invertir una platica que  le va a producir beneficios. Obviamente, es difícil convencerlos porque si no, no tendríamos en Colombia  45 Empresas Familiarmente Responsables, sino 4000 (risas). Pero cuando las grandes empresas asumen este reto es más fácil que sus proveedores,  ‘partners’ y competidores entren en este concepto.

Habla  de un Banco de Tiempo como otra medida de conciliación.   ¿En qué consiste?

En que tú como trabajador vayas acumulando tiempo y al final recibas un ‘cheque’ el día que tú necesites salir por la razón X, Y, o Z, que no tienes que explicarle a la organización, ya que tú puedes utilizar tu banco de tiempo, que es un día o un mediodía que has acumulado de múltiples maneras.  Aquí no hay nada estándar. Lo que se busca es que desde la organización nazcan las posibilidades. La gente joven no necesita, por ejemplo, de una sala de lactancia, pero sí quiere practicar un deporte extremo, entonces  que pueda utilizar su tiempo en lo que quiera.

La idea es que la organización pueda segmentar grupos de interés  y a cada uno le vaya generando medidas de conciliación o beneficios según sus necesidades.

Supongamos que una empresa  acoge la medida de darle una tarde libre al padre por el cumpleaños de su hijo. Y si ese padre tiene cuatro hijos, ¿se le van a dar cuatro tardes libres durante el año?

Una vez que la empresa hace una oferta la tiene que protocolizar para, de alguna manera, evitar el abuso. Nosotros, por ejemplo, tenemos una medida de conciliación que es que el empleado asista a las tutorías  (reuniones de padres de familia), pero tenemos regulado que sean dos por año, para además, evitar que solo vaya la mamá. Así, el papá, que trabaja en otro sitio, va también.

Además, el trabajador que se va cuatro veces por los cumpleaños de sus hijos no es menos productivo. Hay que desligar el tema de la productividad con el de la presencia. Entonces, a mí no me tiene por qué preocupar si se va cuatro veces, porque tiene cuatro hijos, sino qué tan productivo es en el tiempo en que está presente. Ese es uno de los grandes cambios y rompimientos de generaciones que se ha dado. El Millenials te dice hoy: ‘¿qué tengo que hacer? Y yo le cumplo. No necesariamente me tiene que tener preso aquí en la empresa’.  Los beneficios que se obtienen dentro de la empresa no juegan con la productividad y competitividad de la compañía. La empresa dice: ‘te doy esto. Y ¿tú a qué te comprometes?’.  Y el trabajador se debe comprometer a cumplir estándares mínimos y ojalá máximos de productividad dentro de la organización.

¿Con base en la experiencia de las empresas que asesoran, cómo impacta el teletrabajo?

Hicimos un estudio, participaron 60 empresas EFR para ver cómo podía impactar el teletrabajo en la productividad y el incremento mayor de productividad fue de un 15  %.  Es decir, las personas que teletrabajan son un 15 % de media más productivas que las que no lo hacen.  Fue fácil ver el tiempo que se ahorra el trabajador en los desplazamientos, que pueden tardar en una capital como Madrid o Bogotá una hora, y todo lo que tiene que ver con reuniones ineficientes y lo que nosotros llamamos ‘ladrones del tiempo’: el que te encuentra por el pasillo y te detiene a preguntarte: cómo te fue el fin de semana, cuéntame, mira lo que tengo y te muestra fotos, te pide que le envíes las tuyas... Eso un teletrabajador lo reduce al mínimo.

 Ahora bien, en el mundo latino nos hemos dado cuenta de que el teletrabajo completo no funciona. Aquí queremos que en el trabajo haya también socialización, tener compañeros y que llegue la cena de Navidad y conocer a la gente. Lo que está funcionando bien son dos o tres días a la semana. Entonces es bueno combinar. Eso hace que a los empresarios no les guste tanto. A ellos les gusta más el teletrabajo completo porque pueden amortizar espacios: en vez de usar mil metros cuadros, usar quinientos.  Pero a lo mejor pueden amortizar no un 50 %, pero sí un 20 % por rotación de gente, y a cambio, aumenta la satisfacción y la productividad.

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