Contraataque de la roya acosa a los cafeteros colombianos

Diciembre 09, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra I Elpais.com.co

El invierno podría elevar el avance del hongo. Un 33% de las siembras están hoy afectadas.Por eso la renovación de cafetales es considerada como la única opción para frenar el contraataque de la roya pero prácticas culturales no han permitido acelerar ese proceso.

Aunque la roya llegó a Colombia hace 27 años, y los cafeteros la han combatido, ese flagelo tiene afectados hoy, sin embargo, al 33% de los cultivos del grano, es decir, unas 300.000 hectáreas de las 900.000 hectáreas del total de siembras. Lo peor es que la enfermedad podría avanzar más en los próximos meses debido a la ola invernal.Por eso la renovación de cafetales es considerada como la única opción para frenar el contraataque de la roya, pero prácticas culturales —especialmente entre los cultivadores más veteranos— no han permitido acelerar ese proceso.De allí que la variedad caturra siga predominando en las fincas, a pesar de que es la más susceptible frente al agresivo ataque del hongo. Muchos caficultores conocen de la existencia de variedades altamente resistentes como Colombia y Castillo, ésta última en uso desde el año 2005, pero no las han adoptado.El propio gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, admite que “sin duda Colombia debió acelerar la renovación de sus cafetales”, tras recalcar que “hubo obstáculos, que ya están superados desde el punto de vista de los mercados, pero como los cultivadores han enfrentado dificultades, eso ha generado barreras hacia una mayor renovación de cultivos”. Los niveles de infestación con el hongo oscilan hoy entre el 30% y el 50% entre los departamentos cafeteros.La roya o herrumbre es la enfermedad más daniña del cafeto. No mata a los arbustos de un día para otro, el daño es gradual y se localiza en las hojas, pudiendo reducir hasta en un 20% o 25% la producción de las plantaciones al año. En esos porcentajes, en cinco años un cultivador podría perder toda una cosecha, advierte el gerente del gremio, Luis Genaro Muñoz.De acuerdo con el último informe de Perspectivas de la Federación Nacional de Cafeteros, los departamentos con mayores niveles de roya son Antioquia, Valle, Cauca, Nariño, Boyacá, Huila, Tolima y Quindío. Tienen promedios más bajos Caldas, Risaralda, Cundinamarca y los santanderes.Eso lo ratifica el dirigente de Sevilla, Camilo Restrepo Osorio, quien en representación del Valle del Cauca, fue el presidente del último Congreso Nacional Cafetero celebrado hace menos de una semana en Bogotá. “En el país existen 900.000 hectáreas dedicadas al café, y el 60% están cultivadas con variedades no resistentes, y de ellas entre el 60% y el 70% son susceptibles a la roya, por lo que están en un estado lamentable”, señala. El panorama es muy preocupante, ya que la actual etapa lluviosa es propicia para la diseminación del hongo, lo cual se verá reflejado en la cosecha y su calidad en el 2011, anota Restrepo Osorio. “El gran error se lo achaco al mismo caficultor, pues nos dormimos con el problema de la roya, que apareció hace 27 años, a pesar de que en menos de un año ya se habían descubierto variedades resistentes”.Un duro desafíoLa tarea de reemplazo de los actuales cafetales no es nada fácil. Se requiere de muchos recursos y de cambiar la mentalidad de los caficultores.Eso lo confirma el director de Cenicafé, Fernando Gast, quien señala que “hay resistencia porque la gente no ha sido consciente del riesgo. Y hoy ese riesgo somete a los caficultores a unos niveles de pérdidas por la enfermedad, de allí que eventualmente sus cultivos pierdan viabilidad. La condición deseable es renovar, aunque no es fácil de hoy a mañana”.Ante esta renuencia, las últimas políticas cafeteras son más rigurosas , y así lo notificó el presidente Juan Manuel Santos, al señalar que sólo se otorgarán subsidios y recursos a los cafeteros que siembren variedades resistentes. En otras palabras, la vieja variedad caturra deberá desaparecer.A ello, el experto brasileño, Braz Matielo, asegura que no existe una opción distinta que migrar a variedades nuevas, porque la vida del caturro llegó a su fin. “Para acabar con la roya, hay que acudir a variedades resistentes, porque de no cambiarse las plantaciones por nuevas no podrá mantenerse la productividad”.La meta es renovar entre 100.000 y 120.000 hectáreas al año (hoy son 70.000 hectáreas) y para ello el Gobierno alista recursos por $100.000 millones.“Vamos a implementar un plan de choque haciendo obligatoria la utilización de variedades resistentes a la roya”, afirma el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo. Y más aún, el funcionario enfatiza que “debido al invierno bajo cada árbol hay una mayor humedad lo que sirve de caldo de cultivo para que se dispare la roya en todos los cafetales del país. Y eso debe evitarse”.Virgilio Clavijo López, un reconocido dirigente cafetero de Caldas, confía en que “después de lo sucedido con los nuevos ataques de la roya, la gente se concientizará y sembrará nuevas variedades, pues se cuenta con más ayudas y créditos”. De lo contrario, Colombia corre el riesgo de que su café, el más suave del planeta, reduzca su competitividad.

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