Conozca los argumentos del Gobierno para tramitar la reforma tributaria

Octubre 23, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Alfonso Ospina Torres | Colprensa

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, dice que el proyecto sí traerá empleo y beneficios a personas y empresas. Nuevos impuestos son necesarios, afirma.

[[nid:254650;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2014/02/mauricio-cardenas-1.jpg;full;{ Mauricio Cárdenas Santamaría, ministro de Hacienda. Foto: Elpaís.com.co | Bernardo Peña}]]

En el peor momento político, por el limbo en que ha quedado el proceso de paz con las Farc, el Gobierno presentó su reforma tributaria, quizá el único proyecto de ley que tiene garantizada la enemistad de casi cualquier sector del país. Lea también: Los que ganan y los que pierden con la reforma tributaria

Pero lo hizo convencido de que es imposible demorar más ese cambio y de que las propuestas que radicó esta semana en el Congreso de la República se convertirán en una verdadera reforma estructural al sistema impositivo y garantizarán la continuidad del gasto y de la inversión en procura de lograr un crecimiento económico sostenido.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, explicó los pormenores y los sustentos filosóficos del proyecto de ley con la esperanza de convencer a los colombianos que resultarán afectados por más impuestos, a los empresarios y a los congresistas que tramitarán la iniciativa.

 El título elegido para esta reforma tributaria es “estructural”. Así se han llamado casi todas las que se han hecho; ¿por qué debemos creer que esta sí lo es?

Porque es la primera que aborda al mismo tiempo los objetivos de simplicidad, equidad y competitividad. En el pasado las reformas han tenido un solo objetivo, aumentar los ingresos. Esta reforma busca ingresos, pero, al mismo tiempo busca mejorar la forma como está estructurada la tributación en Colombia.

 Cualquier persona a la que hoy se le pregunte, dirá que para qué pagar más impuestos, si se los van a robar. ¿El proyecto de reforma plantea, de alguna manera, controlar la corrupción?

Sí. Hay dos formas de corrupción: la primera es no pagar los impuestos, la evasión; la otra es malgastar los recursos públicos. La evasión es quizás la que más nos reclaman los colombianos. Nos piden que hagamos más, que realmente podamos quebrarle la tendencia a la evasión, que ha sido muy alta. Esta reforma busca eso, controlar las principales formas de evasión. Si es la del gran capital, contempla penalización; si es a través de las entidades sin ánimo de lucro, las mete en cintura; si es a través de eludir el IVA, plantea la factura electrónica.

En todos los frentes en que hay focos de evasión, hay medidas que buscan corregirla. Una de ellas muy importante, lo que se hace en el plano internacional con los paraísos fiscales. Esta reforma tributaria, en su pilar fundamental, realmente es un cambio de 180 grados en la forma como luchamos contra la evasión.

 A usted se le ve muy contento y seguro con la forma como quedó el proyecto, pero ¿qué garantía hay de que sea aprobado en el Congreso?, donde más bien la costumbre es destrozar estas reformas…

Sabemos que el Congreso de Colombia ha actuado con responsabilidad frente a retos grandes. En general, nuestro país se crece frente a los retos y este es un momento de esos, que les exige a los congresistas tomar decisiones difíciles, pero necesarias. No podemos tirar la pelota para más adelante, porque podría ser muy tarde. Sería un error muy grande pensar que esto se puede resolver en uno, dos o tres años; para ese momento podríamos haber perdido el grado de inversión, podríamos haber frenado el crecimiento económico, haber estado en una situación sin recursos para la inversión social. 

El país no puede permitir eso; el país tiene que asegurar una ruta que le permita seguir avanzando, tanto en lo económico como en lo social.

 ¿Fue un error demorarse hasta octubre para presentar una reforma tributaria que se sabía necesaria, esperando meses para que acabara un proceso de paz que aún no se ha podido terminar?

Lo único que puedo decir es que a la reforma le llegó su tiempo. Tuvimos un momento para prepararla, estudiarla, analizar muy bien lo que se está proponiendo y ahora estamos en un momento en que creemos que lo que se ha presentado es muy sólido y en que creemos que hay tiempo suficiente. Este es el momento, no era antes ni podía ser después, tenía que ser ahora.

 Algunas de las propuestas tocan a grupos económicos muy poderosos; los fabricantes de gaseosas, las tabacaleras, las cerveceras, ¿cómo han reaccionado los empresarios?

Sobre cerveza no se ha tomado ninguna determinación, estamos estudiando ese caso por solicitud del Congreso de la República. En gaseosas se contempla un impuesto de $300 por litro y en cigarrillos el impuesto pasa de $700 por cajetilla a $2100. Tanto gaseosas como cigarrillos, sumados, nos van a permitir llegar a casi un billón y medio de pesos adicionales para la salud; entonces son decisiones que hemos tomado después de mucho análisis y de mucha reflexión y de mirar prácticas internacionales, siempre con el objetivo de conseguir esos recursos adicionales para la salud.

 Entiendo su explicación, pero le insisto en mi pregunta sobre cómo la han recibido los empresarios…

Más bien le cuento la solicitud que les hago a los empresarios: que miren integralmente el proyecto, su carácter estructural, que no se concentren exclusivamente en el beneficio que pudieron haber perdido o en la renta exenta que se les quitó, sino que miren el edificio completo de la reforma. Es que este proyecto no se puede despedazar, no se puede mirar por partes, hay que mirarlo como un todo. Un todo integral que le va a permitir al país tener más empresas, generar más empleo y, al mismo tiempo, generar los recursos que necesitamos para hacer la inversión social. Insisto, a los empresarios les solicito mirar con generosidad y con espíritu de país la reforma, no con una visión sectorial más estrecha. Todos tenemos que mirar más ampliamente.

 Una novedad es el llamado impuesto verde, del que usted ha dicho que Colombia se convierte en pionero, ¿en qué consiste?

Es algo que se está adoptando en el mundo a raíz de los compromisos suscritos en la convención para combatir el cambio climático, la famosa COP 21, de la cual Colombia se hizo parte y que busca que se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y de dióxido de carbono. 

El país tiene un compromiso de reducirlas en un 20 % antes de 2030, entonces tenemos que ir directamente a las fuentes de esas emisiones, con un gravamen a los combustibles fósiles. Dejamos por fuera al carbón, porque la mayor parte del carbón colombiano se exporta y será gravado en los países de consumo y dejamos por fuera al gas natural, porque su efecto contaminante es muy marginal.

¿Si la reforma es aprobada, quedaremos más cerca de la OCDE y mejoraremos nuestra imagen ante las calificadoras internacionales de riesgo?

Sí; podemos reafirmar nuestra calificación y podemos asegurar que haremos parte de la OCDE, pero realmente esta reforma no obedece a esas motivaciones, eso viene por añadidura. Lo que realmente nos motiva es  generar más empleo, ser más competitivos, que haya más empresas, que haya más actividad económica y, sobre todo, no retroceder en materia social. Si no contamos con estos recursos, el país tendría en el futuro que ver retrocesos en muchos de los progresos sociales que ya ha tenido; por ejemplo, en los programas de educación, en la cobertura de salud y en eso el país no puede dar marcha atrás.

¿Existe garantía de que los empresarios  generen más empleo después de que disminuya el pago de renta y reciban otros beneficios que plantea la reforma?

Pues tendrán más estímulos y más motivación para invertir y esperamos ese compromiso de los empresarios. El país está haciendo un esfuerzo grande, está haciendo un replanteamiento de fondo en materia tributaria, porque cree firmemente en la capacidad de los colombianos de generar empresas, de ser innovadores, de sacar adelante iniciativas, de crear negocios, de crear empleo; esa es, realmente la principal razón de todo esto: darles a las empresas colombianas, las existentes y las que se creen, unas condiciones propicias para que puedan seguir creciendo.

 Pese a ese optimismo, es seguro que usted no va a ser muy querido en las próximas semanas, ¿qué explicación puede darles a los lectores para que sientan que es necesaria la reforma?

El país sabe que se perdieron los ingresos del petróleo, pese a lo cual hemos logrado mantener un buen ritmo; ningún colombiano que reciba beneficios del Estado se ha quedado sin ellos; los colombianos han seguido teniendo acceso a muchos programas que ayudan a tener un mejor estilo de vida y que ayudan a salir de la pobreza. Para asegurarnos de que eso va a continuar, de que los colombianos en condiciones de mayor vulnerabilidad van a tener ese respaldo y van a tener posibilidad de encontrar un empleo, necesitamos la reforma tributaria. Esta reforma es costosa, es políticamente difícil, y se hace en un momento que no es el más fácil, pero ante los retos tenemos que ser capaces, debemos tener la capacidad, con sencillez, sinceridad y sin arrogancia, de explicarles a los colombianos por qué esto es necesario. Lo es, precisamente, para que las familias colombianas puedan seguir teniendo condiciones favorables y oportunidades de progreso, como lo hemos tenido en los últimos años.

Impuesto a cerveza ¿Por qué aún no se decidió si habrá o no más impuestos sobre las cervezas...  Lo que   sucede es que este tema surgió en la Ley de Licores, que ya fue aprobada, y en la que no estaba incluido. Durante la parte final de la discusión un grupo de congresistas pidió gravar a las cervezas de manera que quedara con unos impuestos equivalentes a los del vino. Eso no era tan fácil de decidir, porque en ese momento no teníamos los estudios ni las cifras para resolver esa situación, así que les propuse que pasáramos esa discusión a la reforma tributaria. Estoy en deuda con los congresistas, ante ellos me voy a presentar con los estudios que nos permitan tomar una decisión definitiva.
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