"Con el petróleo alto, se le apareció la virgen al Gobierno que viene": Mauricio Cárdenas

"Con el petróleo alto, se le apareció la virgen al Gobierno que viene": Mauricio Cárdenas

Abril 15, 2018 - 06:15 p.m. Por:
Colprensa
Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda

Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda.

Foto: Colprensa

Apesar de las críticas por las reformas tributarias impopulares, en especial la última que elevó el IVA del 16 % al 19 % y un gasto que se afirma en muchos círculos fue desbordado, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, dice que se va satisfecho tras su tarea para enderezar la economía.

A cuatro meses de la llegada del próximo, dice que esa administración tendrá una situación más fluída en materia fiscal, ya que los precios del petróleo volvieron a subir, y por tanto tendrá unos ingresos de $4 billones adicionales en el Presupuesto a partir del 2019.

Por lo tanto, recalca, que no será necesaria una próxima reforma tributaria, y menos para bajar impuestos. Admite que hubo momentos difíciles, sobre todo en 2017 cuando el Producto Interno Bruto, PIB, se frenó y el gasto de los hogares cayó pese a que se bajaron las tasas de interés.

Insiste Cárdenas que más que nuevos impuestos hay que mantener la lucha contra la evasión, y más ahora que la Dian cuenta con herramientas para llevar a la cárcel a quienes no pagan sus tributos.

En medio de las críticas, aciertos y desaciertos, ¿cómo queda la economía después de ocho años de la administración Santos?

Una economía en recuperación después de un ajuste exitoso ante un choque muy fuerte que implicó sacrificios grandes de todo el mundo, es decir, tanto del sector público como privado y de los hogares para acomodarnos a una nueva realidad en la que Colombia ya no tiene los ingresos de antes por exportaciones de petróleo. Ese ajuste lo califico como ordenado, ya está en su etapa final y permite que la economía de aquí en adelante empiece a mostrar mejores resultados.

¿Estaba el Gobierno preparado para ese choque por la caída abrupta de los ingresos petroleros?

En el momento del choque (año 2015) tuvimos que enfrentar en primer lugar, un déficit de la cuenta corriente muy grande. Colombia venía con un déficit en su balanza comercial de cerca de US$10.000 millones al año. Y tras la caída de los precios del petróleo pasó a ser de US$20.000 millones. Este año volvimos a estar por debajo de los US$10.000 millones y se hizo ese ajuste, volviendo a los niveles de desequilibrio comercial del pasado.

El país tuvo la inflación controlada, vino el choque y se salió del rango, pero ya regresó a niveles del 3 %. Lo que resta es el crecimiento que se vuelve a recuperar para que llegue a su potencial de entre 3,5 % y 4 %. En el 2019 estará cerca de ese objetivo.

¿Qué tanto se corrigió, pues para los analistas faltaron muchas tareas por hacer?

El país tiene necesidades en muchos frentes que siempre van a superar la capacidad pública. Esta es una carrera de relevos y a cada gobierno le toca su turno y trata de avanzar lo más rápido posible.

Creo que corrimos más rápido que los anteriores y este año le pasaremos la posta a otro Gobierno para que siga avanzando en la misma cancha y la misma dirección, y ojalá supere lo que hizo la administración Santos.

Heredamos un país bien enrrutado y lo dejamos todavía mejor. Este año vamos a tener un déficit fiscal del 3,1 % del PIB inferior al del 2016 que fue del 4 %. Espero que el año entrante sea mejor, pues le corresponderá (al próximo Gobierno) un precio del petróleo más alto.

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¿Estuvimos cerca de caer en una recesión al desplomarse los ingresos petroleros?

Nunca los modelos y pronósticos nos llevaron allá. Si tuvimos unos momentos difíciles en resultados y lo más complejo fue el arranque del 2017 porque la economía estuvo muy lenta en los primeros trimestres al caer los niveles de confianza de los hogares, pues eso tumbó el consumo y la respuesta de bajar las tasas de interés no fue suficiente.

La recuperación se demoró y ahora la economía apenas está en clara recuperación.

Pero muchas reformas y programas fueron duramente criticadas...

Naturalmente todas las reformas impopulares que son difíciles de tramitar requieren de una fortaleza y una seguridad emocional porque la oposición es muy fuerte. En esos momentos difíciles, como en el caso de las reformas tributarias o la venta de Isagén, lo más importante como Ministro de Hacienda, es siempre tener al Presidente de la República al lado para respaldar esta tareas, y por fortuna lo tuve desde el primer día.

Con lo que está pasando con el petróleo, ¿al próximo Gobierno le tocarán las vacas gordas?

Los precios más altos del petróleo se traducen en mayores utilidades de las empresas y por ende en más impuestos a favor del Estado.

Esa caja es para el próximo Gobierno pues se le apareció la virgen ya que le quedarán unos ingresos con los que no contamos en los últimos años y por lo tanto tendrá una situación fiscal más fluida y con menos angustias. Me alegro que eso esté ocurriendo.

¿Cuál será esa herencia?

Por cada dólar de alza en el crudo se recibirán cerca de $400.000 millones de ingresos adicionales. Supongamos que este año el promedio del precio del crudo sea de US$65, es decir, US$10 por encima, lo que al final se reflejará en $4 billones más de ingresos el próximo año que no estaban presupuestados. Eso le va a facilitar mucho las cuentas fiscales al Gobierno que nos sucederá.

Esa caída de los ingresos no fue también porque este Gobierno se desbordó en el gasto, que hubo mucha ‘mermelada’ y poco ahorro...

Tomemos como referente el año 2009. El gasto hoy es menor que en esa fecha. Si hemos hecho algo es haber ejecutado unas políticas de austeridad porque no fue cortar el gasto a rajatabla, sino ser selectivos donde se necesitaba y con un impacto más reducido, y ante todo para mantener unos programas de infraestructura y dar cohesión social. Fue una política de austeridad inteligente sin que la población lo sintiera ni para frenar la economía en infraestructura y vivienda.

Sí ahorramos dineros del petróleo para las regalías. Tenemos $10 billones ahorrados y fue una decisión afortunada, ya que los ingresos por esa vía entre 2011, 2012 y 2013, sirvieron para bajar el déficit fiscal al
2 % y lograr así el grado de inversión.

Siendo así, ¿por qué entidades como Fedesarrollo consideran que el próximo Gobierno deberá tramitar una reforma tributaria urgente para tapar el ‘hueco’ fiscal que dejará la administración Santos?

Es curioso que los centros de investigación hablen de unas reformas para subir impuestos y que aumente el recaudo. Pero las campañas políticas hablan de reformas para bajar impuestos. Creo que en eso hay mucha contradicción.

El Fondo Monetario Internacional, FMI, en su última visita a Colombia no mencionó la necesidad de otra reforma tributaria y más bien le dio respaldo a la posición del Gobierno —con base en la estructura actual— de que no hay espacio para bajar impuestos.

La realidad no está más cerca de quienes hablan de subirlos o bajarlos, sino en sacarle más provecho a la lucha contra la evasión.

Por fortuna, la Dian, luego de la última reforma, quedó reforzada para penalizar el delito de evasión del IVA, renta y otros impuestos, con penas privativas de la libertad. Y será obligatorio con la factura electrónica el próximo año que las empresas cobren el IVA a través de este sistema.

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¿Somos muy evasores de impuestos en Colombia?

Sí. Ese es nuestro gran problema porque tenemos unas tarifas de impuestos que no son bajas, pero un recaudo muy bajo. La única forma de explicarlo es que hay mucha evasión.

¿Hay ambiente para que se apruebe el proyecto de eliminar los tres ceros al peso, teniendo en cuenta que podría haber oposición con nuevo Gobierno y nuevo Congreso?

Espero que sea un proyecto que se mire serenamente, no es para correr ni hacer un cambio abrupto en el sistema monetario. El país está en mora de hacerlo ya que se ha modernizado. Y llegó la hora porque la inflación está controlada y no es una cortina de humo para bajarla.

El proyecto inicia su tránsito por la Comisión III de la Cámara de Representantes y no busca a generar traumatismos en las transacciones. A partir del 1 de enero del año 2020 entrarán en circulación los nuevos pesos, que son los mismos de hoy, pero sin la palabra mil. Es decir, que simplificará la vida a los colombianos el eliminarse los tres ceros. Durante los próximos tres años podrán circular los billetes nuevos y viejos. En el 2023 saldrá de circulación el peso actual.

Algunos analistas consideran que el descenso del dólar podría continuar unas semanas más...

Es un fenómeno temporal porque el petróleo ha subido mucho en los últimos días y no creo que se vaya a mantener tan alto en sus cotizaciones una vez se disipen los temores en la geopolítica mundial.

También hay que saber que las tasas de interés en los Estados Unidos van a subir y por eso hay que darnos un compás de espera. Por lo tanto no creo que el dólar se vaya a mantener en $2700 indefinidamente. Seguimos insistiendo en el pronóstico de un dólar a $3000 que coincide con un precio del crudo de US$65 por barril.

Una de las virtudes de este Gobierno es haber podido asimilar las fluctuaciones y la libre flotación en el precio del dólar que nos sirvió mucho para acomodarnos a las nuevas realidades en la economía.

¿Hay espacio para seguir bajando las tasas de interés?

Sí. Especialmente por los mejores datos de inflación y sus proyecciones. La economía lo necesita, ya que está por debajo de su nivel potencial y sería para darle un empujón adicional sin generar ningún riesgo.
Es una decisión que se toma de forma colegiada en el Banco de la República, y eso será en dos semanas. Ojalá que se pueda hacer, pues reitero, será otro impulso a las variables macroeconómicas.

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