¿Cómo puede una ciudad como Detroit, EE.UU., quedar en bancarrota?

¿Cómo puede una ciudad como Detroit, EE.UU., quedar en bancarrota?

Septiembre 08, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Edwin Giraldo Ruiz | Corresponsal de El País en Washington
¿Cómo puede una ciudad como Detroit, EE.UU., quedar en bancarrota?

El pasado 19 de julio de este año, Detroit fue la octava ciudad estadounidense en declararse en bancarrota desde el 2012. Es la quiebra municipal más grande de la historia.

El reciente caso de Detroit provocó alarma en EE.UU. Erróneos manejos fiscales, elevada deuda y caída de impuestos, entre las causas.

En ambientes económicos tan agitados como los actuales, la bancarrota se ha convertido en un temido fenómeno. Los egresos superan crónicamente los ingresos, y ocurre el desastre. Pero, ¿qué pasa cuando no es una persona o una compañía la que se quiebra, sino una ciudad? Es una pregunta de moda desde que Detroit, otrora perla industrial de EE.UU., acudiera al Capítulo 9 de la Ley de Bancarrota Federal para pedir auxilio fiscal. También hizo ruido mediático la advertencia del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg: “Si no se presta atención a la política previsional y de salud pública, el destino puede parecerse a Detroit”. Recordó que ya una vez la ‘Gran Manzana’ estuvo cerca de la tragedia. Fue en los años 70, en que decayó la calidad de vida de los neoyorquinos a causa del crimen, la pobreza y la corrupción, en una crisis agudizada por la caída de la Bolsa de Valores mientras se conservaba el gasto público. En aquella ocasión, el Gobierno Federal salvó a la capital del mundo con un préstamo de US$2.300 millones.La declaración de bancarrota por parte de municipalidades en EE.UU., aunque no frecuente, tiene numerosos antecedentes. Según la consultora Governing Data, sólo 13 ciudades elegibles para declararse en bancarrota lo hicieron en los últimos 5 años. Esto representa solo el 0,6% de la cantidad total de gobiernos locales que tienen derecho para acudir al Capítulo 9.¿Por qué se quiebran?La revista Forbes explica que, básicamente, se debe a déficit fiscales sostenidos. Cuando una ciudad gasta más de lo que recauda, tiene que acudir a deudas para financiar sus operaciones. Aunque este es un escenario común para estrategias a corto plazo, cuando son mal aplicadas y se vuelven crónicas se pueden salir de control. “Las causas más comunes (en EE.UU.) es la pérdida de ingresos claves por impuestos, el incremento de la carga pensional, las demandas y el vencimiento de deudas”, señala.Luis Eduardo Quintero, economista de la Universidad Carnegie Mellon de Pensilvania, explica que una ciudad con déficit fiscal prolongado es como una empresa con pérdidas. “Un factor frecuente en EE.UU. es la mono-producción en las ciudades. Esto es que se enfocan en un solo producto”, como pasó en Detroit con los automóviles. Entonces, “cuando una industria así entra en receso, se reduce su contribución tributaria a la ciudad”. Por eso es importante dinamizar la economía fortaleciendo otros sectores productivos, como sucede en Nueva York con la cerveza local, el yogurt y el desarrollo turístico.Otro problema frecuente, dice Quintero, es el mantenimiento de la estructura de servicios públicos en época de vacas flacas. “Cuando una ciudad experimenta crecimiento económico, construye más escuelas, hospitales y terminales de transporte, contrata más personas, pero la responsabilidad de mantener su funcionamiento no recibe excusas”. Esto fue especialmente grave en Detroit, en donde las clases trabajadoras con mejores ingresos –generalmente blancos– comenzaron e emigrar hacia las afueras de la ciudad en busca de nuevas oportunidades. En los 50, la ciudad tenía 1,8 millones de habitantes; mientras hoy, después del último censo, es de 684.000.A esto hay que sumar el tema de las pensiones, que es crónico, global y complejo. Según el censo, en EE.UU. se ha reducido la población joven en los últimos años, mientras los veteranos aumentan. Esto ha agudizado el debate sobre el mantenimiento del régimen pensional, que varía dependiendo de las ciudades y de la influencia de los sindicatos. Hay otros elementos a considerar. Paul Krugman, afamado economista estadounidense, explica que la falta de dinamismo en el mercado explica también la bancarrota de Detroit, y por eso las ciudades deben prestar atención al tema. “Algunas veces los perdedores de los cambios económicos son los individuos, cuyas habilidades se vuelven redundantes; algunas veces ellos son compañías que le sirven a mercados que ya no existen; en otras se trata de ciudades enteras que pierden su lugar en el ecosistema económico. El descenso sucede”, comentó.

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