Colombia se quiere ‘graduar’ con notas altas

Enero 23, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra, reportero de El País.

El Gobierno espera este año lograr el grado de inversión por su avance económico. Pero el camino aún no es fácil para pasar la prueba.

Hace diez años, en medio del impacto de una recesión, Colombia perdió su grado de inversión y desde entonces ha buscado recuperarlo a través de todo tipo de estrategias monetarias y fiscales.El gobierno del presidente Álvaro Uribe (2002-2010) luchó en vano por entrar al selecto club de países que cuentan con esa certificación, pero no lo logró, a pesar de los avances en seguridad y el ‘boom’ inversionista petrolero. Y aunque el Producto Interno Bruto, PIB, llegó a crecer a una tasa del 6,9%, como ocurrió en el 2007, más el creciente flujo de capitales extranjeros (que en 2010 llegó a US$9.483 millones), las firmas calificadoras de riesgo mantienen a la economía colombiana bajo una nota B, o de grado especulativo. Chile tiene una nota A positiva, la más alta.Pese a dicho rango, cada emisión de bonos colombianos ‘se la rapan’ los inversionistas en los mercados como una muestra de confianza en nuestro país. El Gobierno de Juan Manuel Santos se impuso la meta de lograr el anhelado ‘diploma’ este año, aunque faltan todavía algunos caminos por recorrer.Esos caminos está conectados en gran medida a la aprobación de las reformas en el Congreso de la República (regalías y sostenibilidad y regla fiscal, entre otras) y de que el impacto de la ola invernal no descuadre las finanzas públicas, el desempleo siga bajando y la inflación no se desborde.Según Álvaro Cámaro, vicepresidente del grupo Interbolsa, “la ventaja de tener grado de inversión, es que los costos de la deuda de la Nación serán menores, lo cual juega a favor de la salud financiera pública y privada”.Y para ello Colombia ha logrado reducir su déficit fiscal (estaba en 4,5%) y se proyecta un 3% para el 2011, lo que significa mayores garantías para los inversionistas a la hora de comprar los papeles oficiales. Frente a ese anhelo hay otra tesis, como la del analista y consultor Mauricio Cabrera. Sostiene que el grado de inversión no es del todo necesario, “porque en la práctica no es algo que marque diferencias significativas respecto al comportamiento de la deuda colombiana en el exterior, cuyo costo ya es muy bajo”.Por su parte, Julio César Alonso, director del Centro de Investigaciones en Economía y Finanzas, de la Universidad Icesi, señala que “más que una certificación es aumentar la presencia de Colombia en el escenario internacional antes del año 2050, cuando se prevé que será una de las economías emergentes más grandes del planeta”.El examen a la economía para otorgar el grado, ya empezó. La calificadora Standard & Poor’s está con sus expertos en Bogotá realizando la tarea evaluadora.El jefe de Planeación Nacional, Hernando José Gómez, es optimista acerca de que el país saldrá bien librado en esta prueba. Luego vendrán los análisis de Moody’s y Fitch Ratings. “A pesar de la ola invernal no vamos a elevar el endeudamiento ni el déficit fiscal. Eso les ha llamado mucho la atención por el manejo serio que le estamos dando a la emergencia”, sostuvo.Por eso, recobrar el grado de inversión es la principal meta oficial, pues es entrar en la élite de los países cuyas economías son fuertes por su nivel inversionista.¿Qué es grado de inversión?Es la más alta certificación que otorgan las principales firmas calificadoras de riesgo internacionales a la deuda de cualquier país. Para ello se tiene en cuenta el desempeño de su economía, el nivel de endeudamiento y aspectos macroeconómicos y sociales.Por eso naciones con altos déficits fiscales y elevados gastos —como está ocurriendo con Grecia, Portugal e Irlanda— no pueden vender sus bonos fácilmente en los mercados para endeudarse. Deben ofrecer intereses especulativos para atraer a los inversionistas, lo cual implica un alto riesgo.El grado de inversión a un país se mantiene mientras las variables de su economía permanezcan estables.¿Quiénes las otorgan?En el mundo hay varias firmas especializadas que otorgan esas calificaciones. Las más reconocidas en el mundo son Moody’s, Standard & Poors y Fitch Ratings, dada su larga trayectoria y credibilidad en ese campo.Dichas firmas no solo califican las emisiones de bonos estatales, sino los papeles de compañías y grandes conglomerados empresariales.Durante la última crisis económica (que empezó en el 2007) tras el estallido de la burbuja hipotecaria en los Estados Unidos, muchas firmas calificadoras fueron blanco de criticas porque, según los analistas, no alertaron de manera temprana los graves riesgos de los créditos ‘subprime’ y los bonos ‘basura’.¿Para qué sirve?El grado de inversión permite a un país obtener endeudamiento (créditos ante la banca multilateral) a menores costos. Es decir, con intereses y plazos cómodos.De la misma manera, un Estado con esa calificación puede colocar de manera más expedita sus títulos y bonos entre los inversionistas internacionales para lograr pleno financiamiento a corto y largo plazo.Por ello, las notas que otorga una firma calificadora son claves para medir el grado de riesgo que ofrece la economía de un Estado..Algunos analistas como Mauricio Cabrera señalan que el grado de inversión es algo que cualquier país quiere, pero aún así muchos logran vender sus bonos sin muchos inconvenientes.Sin una calificación adecuada a su deuda, los inversionistas se abstienen de invertir en un país.¿Cuáles son los requisitos?Las calificadoras de riesgo enfocan especialmente su atención en varios aspectos de un país para otorgarle sus notas positivas o negativas. Entre ellas figuran un crecimiento económico sostenido, un endeudamiento público controlado, un déficit fiscal manejable al igual que una tasa de inflación baja.En otras palabras, que esa estabilidad permita a una nación pagar cumplidamente sus compromisos crediticios y rendimientos a los inversionistas. Pero también hay vigilancia adicional en el comportamiento de otras variables como la tasa de cambio, las tasas de interés y el crédito bancario.Otros de los requisitos son los de corte social. Por ejemplo, que el consumo privado y público se comporte con base en la realidad económica y que los niveles de pobreza y desempleo no presenten cifras desbordadas que alteren la estabilidad macroeconómica.De acuerdo a cada hallazgo, las firmas calificadoras otorgan unas notas anuales que pueden subir o bajar de acuerdo al comportamiento de esas variables.En tiempos de recesión económica esas calificaciones pueden variar abruptamente o no dependiendo del manejo adecuado de esas crisis.¿Qué nos falta?Colombia ha logrado importantes avances en el manejo de su endeudamiento, pero debe seguir bajándolo para aminorar riesgos frente a las amenazas externas. La deuda pública cerró en el III trimestre del 2010 en US$38.442 millones y la privada en US$23.346 millones para un total de US$61.778 millones, cifra que es considerada todavía como manejable.Pero el déficit fiscal preocupa. El Gobierno proyecta bajarlo al 3% este año con menor gasto y endeudamiento, y el apoyo de los recursos de la última reforma tributaria basada en el desmonte gradual de incentivos y el mayor recaudo de impuestos.El interrogante es si el Gobierno podrá financiar sin obstáculos la reconstrucción de la infraestructura destruida por el invierno, la cual demandará recursos millonarios: algo más de $30 billones. Y eso deberá demostrarlo ante las calificadoras de riesgo.Otra tarea es evitar que la inflación suba (ya que la misma fue de 3,17% en 2010) y que el desempleo no supere el índice del 10%. ¿Cómo se califica a un país?El sistema de calificación es similar en casi todas las firmas.Moodys, por ejemplo, otorga la nota Aaa que es la de más alta calidad y menor riesgo. En ese rango está Chile.Con la nota BBB juzga las obligaciones con riesgo moderado y/o especulativo. Allí figuran Colombia, Brasil, México, Panamá y Uruguay. Argentina está más abajo con grado B3, castigada por cesar pagos. Fitch tiene a Colombia en grado BB+.Venezuela y Ecuador están en B- por el bajo desempeño de su economía.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad