“Colombia debe invertir 3,1 % del PIB en infraestructura”: presidente de CCI

Agosto 11, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Arcadio González | Colprensa
“Colombia debe invertir 3,1 % del  PIB en infraestructura”: presidente de CCI

Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura.

Juan Martín Caicedo, presidente de la CCI, dice que sólo así el país podrá enfrentar los retos de los TLC. Urge ley para agilizar los proyectos viales.

La Cámara Colombiana de Infraestructura, CCI, arribó a sus diez años de labores como el primer gremio del sector, con el ánimo de darle a la infraestructura del transporte y comunicaciones el lugar que merece en el desarrollo económico del país. Comenzó con 49 afiliados y hoy tiene más de 600 empresas que representan cerca del 3 % del PIB nacional.Su presidente ejecutivo, Juan Martín Caicedo Ferrer, reconoce que al gobierno del presidente Juan Manuel Santos le tocó, primero, poner la casa en orden, y por eso la locomotora de la infraestructura “todavía está en calentamiento” . Caicedo dice que si el país quiere ser competitivo frente a los 15 Tratados de Libre Comercio, TLC, que ha suscrito, es necesario pensar en el transporte multimodal, y que ello demandará durante una década inversiones del orden del 3,1 % del PIB nacional, pero de manera sostenida. ¿Qué tanto se ha movido la locomotora de la infraestructura? Lo importante no es que la locomotora arranque rápido sino que cuando arranque lo haga bien. En el pasado hicimos obras a la carrera que terminaron en pleitos, en presupuestos insuficientes. Lo que queremos es que las obras que va a poner en funcionamiento el presidente Juan Manuel Santos respondan a dos retos: que sean competitivas y resistentes al cambio climático. ¿Qué ha hecho este Gobierno para poner en marcha esa locomotora? Uno sería mezquino si no mencionara tres pilares: Primero, al sector se le está despolitizando y se está institucionalizando. Antes era un sector muy politizado, hoy se está institucionalizando con la creación de la ANI (Agencia Nacional de Infraestructura), la Anla (Agencia Nacional de Licencias Ambientales), la Agencia Nacional de Contratación, y eso hay que abonárselo al presidente Santos. Segundo, se expidió la ley de Alianzas Público Privadas, APP. Y, tercero, se están destinando grandes sumas de dinero para inversión. El Gobierno está apalancando obras con vigencias futuras hasta 2030 por más de $40 billones para los próximos años. Tenemos normatividad y buena voluntad del Gobierno. Pero, ¿y las obras? El arranque de las obras depende de que en el Congreso de la República saquemos adelante este año una ley que permita superar los recurrentes obstáculos: el permiso ambiental, la adquisición de predios, las consultas previas, etc. Si esto lo resuelve este Gobierno, la locomotora arranca, de lo contrario se verán afectadas las obras que va a adjudicar este semestre el presidente Santos en el programa de cuarta generación de concesiones. ¿Es decir, que esa locomotora todavía está en calentamiento y nada que arranca? Sí, pero eso no es pecado. El pecado es que la locomotora arranque a la carrera, como en el pasado, y las obras terminen mal hechas. Esos proyectos que se licitan sin estudios suficientes terminan en tres cosas: las obras fallan, resultan desfinanciadas o esos contratos hay que renegociarlos.Las nuevas generaciones de colombianos no van a juzgar al presidente Santos porque inició la locomotora de la infraestructura a la carrera, van a juzgar si las obras que hizo son las que necesitaba el país. Santos no tiene que pensar en la próxima elección, tiene que pensar en la próxima generación de colombianos. ¿La infraestructura que tiene el país es suficiente para ser competitivo frente a los TLC? Es la primera vez que voy a decir esto. Cometimos un error histórico que nos va a costar sangre: las dos carreteras que están en ejecución -desde Bogotá hacia la costa Caribe y la Pacífica- tienen pendientes muy altas. De esas vías depende el valor de los fletes, porque por ellas se moviliza la mayor carga del país. Por ejemplo, estamos construyendo el Túnel de la Línea con una pendiente del 12 %, y la Ruta del Sol con pendientes de 7 % y 8 %. ¿Entonces qué hacer con esos millonarios contratos? Hay que respetarlos y terminarlos. La discusión que propongo es que, sin perjuicio de los túneles que vamos a construir, pensemos en un futuro en bajarles sus pendientes con unos túneles más largos que nos permitan mover la carga en términos más competitivos. ¿ Y en infraestructura aérea, marítima y férrea, cómo estamos?

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