Clínica Farallones de Cali: interesados en la calidad de la atención

Julio 28, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Mario Hernández Rueda, gerente general de la Clínica Farallones de Cali
Clínica Farallones de Cali: interesados en la calidad de la atención

Mario Hernández Rueda, gerente general de la Clínica Farallones de Cali.

En la Clínica Farallones disponen de canales efectivos de comunicación con los usuarios y sus familias, para conocer su opinión e implementar las acciones de mejoramiento pertinentes.

Mario Hernández Rueda, gerente de la Clínica Farallones de Cali, considera que la clave para marcar la diferencia respecto a otras entidades que prestan servicios de salud en la ciudad, es que tienen la absoluta convicción que todas las personas desempeñan un papel trascendental y estratégico en la Institución.“Nos esforzamos por vincular y mantener colaboradores y médicos especialistas idóneos, capacitados y entrenados, que conocen, comparten y viven el direccionamiento estratégico, fundamentado en los principios y valores institucionales, que en cada una de sus acciones tienen presente la humanización de la atención, seguridad del paciente y uso adecuado de los recursos. Las calidades personales y profesionales de ellos se complementan con la adecuada planificación, ejecución, verificación y acciones de mejoramiento continuo en los procesos misionales y de apoyo”.El equipo institucional está conformado por 491 colaboradores con contrato laboral y 544 médicos especialistas con contrato de prestación de servicios.“El buen posicionamiento de la Clínica Farallones también ha sido obtenido mediante el desarrollo de esquemas efectivos de calidad, el uso de tecnologías apropiadas y actualizadas, lo cual se refleja en el alto nivel de satisfacción expresado por los usuarios y clientes”, agrega el gerente.Para la población del Suroccidente Colombiano la Clínica cuenta con un amplio portafolio de servicios de salud de mediana y alta complejidad, seguros y humanizados entre los que se encuentran Cirugía ambulatoria y hospitalaria; Cuidados intensivos e intermedios en pediatría y adultos; Cuidados intensivos, intermedios y básicos para recién nacidos; Unidad de alto riesgo obstétrico; Unidad de angiografía y Unidad de urgencias de mediana y alta complejidad. En cuanto a la importancia de la atención al cliente, el doctor Hernández Rueda explica que en la Clínica Farallones, la búsqueda de la excelencia en el servicio es un estilo de vida.“Los colaboradores y médicos especialistas conocemos exactamente lo que se espera de nosotros. Interactuamos diariamente para evaluar, con base en indicadores, los logros en el servicio. Damos y recibimos retroalimentación permanente, en el sitio de trabajo y en las jornadas de inducción y reinducción, de forma franca, abierta y directa. Nuestro Modelo de servicio ha sido estructurado con base en atributos de oportunidad, calidez, información, competencia profesional y confort y el desarrollo de habilidades para generar empatía, buenas relaciones y competencias conversacionales”. Desde 2007, la Clínica obtuvo de Bureau Veritas la Certificación con la norma ISO 9001, mediante la cual se reconoce que el Sistema de Gestión de Calidad genera ambiente de planificación, medición, análisis, verificación y mejora y que los procesos se ejecutan conforme a la documentación y estandarización definida por la Institución. En diciembre 2012 se obtuvo la recertificación ISO 9001:2008.Consolidado el Sistema de Gestión de Calidad, se inició la preparación de la Clínica para lograr en 2015 la ‘Acreditación’ como el reconocimiento a niveles superiores de calidad.“En desarrollo de ese proyecto capacitamos al personal sobre el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad en Salud, con énfasis en el Sistema Único de Acreditación, evaluamos el grado de cumplimiento con los estándares establecidos y se están desarrollando importantes proyectos en aspectos como Gestión del riesgo, Gestión de la Cultura organizacional, Gestión de tecnología y Responsabilidad social empresarial”.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad