Cafeteros, por la transparencia

Octubre 09, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros

Es indispensable la actuación del Estado, a través del Ministerio de Agricultura, para un control importante.

Buena parte de los grandes retos que afronta el país y la ruralidad colombiana se originan de la capacidad de pasar del diagnóstico a la implementación de programas e iniciativas de manera transparente y eficiente. El entramado legal, la presunción de buena fe y la dificultad de llegar hasta el último rincón de la geografía nacional hacen que muchas iniciativas, sin duda bien intencionadas y dirigidas a poblaciones vulnerables, no se materialicen entre sus beneficiarios.La capacidad para hacer realidad los programas y las ayudas del Estado recae en el actuar y la articulación institucional. Sin instituciones, todos los sabemos, los programas no se pueden ejecutar, ni controlar, ni estaríamos en condiciones de medir su impacto. En el caso del Programa de Protección del Ingreso Cafetero – PIC, el Estado acudió para cumplir sus compromisos adquiridos a la instititucionalidad cafetera, cuyos recursos humanos y técnicos han permitido hacer realidad la distribución de los apoyos al precio del caficultor. Como siempre, las buenas intenciones y objetivos pactados han tenido enormes retos en su implementación.El primer reto es garantizar que los beneficiarios del subsidio sean exclusivamente caficultores. Efectivamente, es posible constatar que han sido los mismos caficultores quienes han recibido el subsidio. El segundo reto es que la distribución de los apoyos sea acorde con la producción efectiva de cada caficultor individual, lo cual físicamente es imposible, pues obligaría a tener una contabilidad transparente en la puerta de cada finca cafetera. Para solucionar este problema los acuerdos definieron que el trámite de los apoyos se basara en facturas de compra venta de café, de esta manera presumiendo la existencia del físico que respaldaba cada factura a nombre de un productor.Pues bien, la imposible constatación de la existencia del café ha dado lugar a la aparición de diferentes comercializadores que emiten facturas de compraventa en volúmenes apreciables sin tener tradición en el negocio. Se trata de actividades en extremo sospechosas, que la Federación ha puesto en conocimiento de la opinión pública y de las autoridades competentes. Para poder evitar este tipo de situaciones que van sin duda en detrimento de los mismos productores de café, aprovechándose del engaño, la presión, y en algunos casos la connivencia de los mismos caficultores, es necesario contar con actores serios y confiables en la cadena de comercialización interna. De ahí que sea indispensable el actuar del Estado, a través del Ministerio de Agricultura, emitiendo los actos administrativos a su alcance.

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