Cafeteros colombianos siguen por un camino dividido

Diciembre 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Francy Elena Chagüendo | Reportera de El País
Cafeteros colombianos siguen por un camino dividido

1,4 billones de pesos recibieron los caficultores entre los años 2012 y 2014 del Gobierno en subsidios.

Reestructurar la Federación, cambiar la gerencia y dar vía libre a los exportadores, temas que separan a los cultivadores. Debate.

Este año la producción de café en Colombia superará las metas previstas y alcanzará los 12,5 millones de sacos de 60 kilogramos, lo que tiene contentos a los cultivadores. El precio internacional de grano se mantiene en un nivel estable, US$1,8 la libra, y con un dólar al alza los cafeteros esperan terminar el año con mayores ingresos.Pero la felicidad no es completa, muy adentro en las entrañas de la caficultura se cocina una división que no deja saber con claridad cuál será el futuro del sector, diferencias que no se saldaron durante el Congreso Cafetero que terminó el viernes y en el que un grupo de productores volvió a pedir la cabeza del presidente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), Luis Genaro Muñoz, sin lograrlo, como sucedió un año atrás.Las divisiones parecen irreconciliables, aunque hay una coincidencia y es que el país tiene que sacar adelante la caficultura de la que dependen 560.000 familias; donde no hay acuerdo es cómo hacerlo para que todos se beneficien.Guillermo Gaviria, miembro del Comité de Cafeteros de Antioquia (uno de los que buscaba la salida de Muñoz) cree que la Federación debe tener cambios estructurales, pero quizás uno de los puntos más importantes que plantea es que se abra el abanico de posibilidades para los exportadores.Para este cultivador, la FNC es juez y parte en materia comercial, pues exporta el grano, pero a la vez ejerce control en los puertos e impide que otros vendan café al mundo. “El que quiera exportar café no lo puede hacer libremente, se imponen muchas talanqueras, nos tienen amarrados”, dice. En ese mismo sentido Carlos Ignacio Rojas, gerente de Asoexport (gremio que reúne a los exportadores), asegura que el principal problema frente a la Federación es que la actual regulación de la entidad es obsoleta y no responde a la realidad del mercado. Por ejemplo, comenta que las exportaciones que hace la Federación Nacional de Cafeteros se realizan con recursos públicos porque provienen de la parafiscalidad, pues se nutren del Fondo Nacional de Café. “Es un competidor que tiene ventaja porque es regulador y comercializador, por eso sugerimos que la Federación exporte con recursos privados, no con plata pública”, afirma. El directivo está de acuerdo con la petición que hacen algunos cultivadores sobre eliminar las talanqueras a las exportaciones en lo puertos. “Tuvimos el caso de un empresario mexicano que quería comprar el grano, enviamos muestras y lo aceptaron, pero luego la Federación no permitió sacar ese café porque dice que no cumple los estándares”.Agrega que esas limitaciones a la exportaciones están justificadas en un concepto arcaico que va más allá del argumento de calidad y que tiene unas consideraciones subjetivas. “Se debe permitir exportar sin restricciones, eso en ningún lugar dañará la reputación del café colombiano”, dice. Otra visiónMientras unos miembros de los comités departamentales piden cambios en la institucionalidad, otros defienden la labor realizada, sin desconocer los retos que enfrenta el sector.Por ejemplo, Carlos Erazo, presidente del Comité Departamental de Nariño, opina que la caficultura ha evolucionado mucho y presenta hoy un mejor panorama en producción, renovación y comercialización internacional, pero en especial destaca dos puntos que a su juicio fortalecen la institución: la garantía de compra que tienen los cultivadores, a través de las cooperativas que existen en los municipios, “sino existieran estaríamos sometidos a comerciantes particulares y los precios se podrían deprimir hasta 20 %”.Erazo también destaca el papel del Fondo Nacional del Café, “que ha sido motor del sector para investigar, renovar y sobre todo promocionar nuestro café”. Iván de Jesús Arango, presidente del Congreso Nacional de Cafeteros, reconoce que el informe preliminar de la Misión Cafetera -que causó polémica hace unos días-, será un referente que se analizará para tomar decisiones, pero dice que “lo único cierto es que no podemos dejar que se debilite nuestra Institucionalidad cafetera y los bienes públicos sectoriales, tales como la garantía de compra, el servicio de extensión y la investigación”.Asimismo, Bruce Bagley, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Miami, quien participó del Congreso Cafetero, asegura que el sector no debe ser visto como un simple negocio. “Cre que la Federación tiene un rol importante que debe ser reconocido y valorado...Lo que funciona en términos de capital social es demasiado valioso para ignorarlo o destruirlo”. El Gobierno hizo también un llamado al consenso y según el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, el café “seguirá siendo el motor productivo más importante de Colombia”. Lo único cierto es que, por ahora, Luis Genaro Muñoz, seguirá en gerencia de la Federación.Retos para el caféPara Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo, el modelo cafetero colombiano es un híbrido de una institucionalidad que se construyó hace muchos años, con un esquema más moderno relacionado con la búsqueda de ofrecer valor agregado en el café.“Creo que se debe seguir en un proceso de evolución alejándose de los modelos que no existen hoy y fortaleciendo el esfuerzo por agregar valor, es decir, el gran dilema es cómo moverse hacia un mercado libre”, dijo.Agregó el investigador que además se debe considerar la decisión de separar funciones entre la comercialización y la gestión de programas de apoyo al caficultor para adecuarse a mercados de mayor competencia sin perder los activos que tiene.Asimismo, Carlos Erazo, presidente del Comité de Cafeteros de Nariño, destacó que son varios los retos que tiene la caficultura: -Buscar mercados para la mayor producción que se espera en los próximos años.-Avanzar en la formalización de las empresas cafeteras.- Adaptarse a las nuevas tendencias de los consumidores con cafés especiales y diseñar una estrategia para permitir el relevo generacional y motivar a los jóvenes cafeteros a continuar en este negocio.La ministra de Comercio, Cecilia Álvarez, agregó a esta lista la necesidad de que Colombia llegue a tiendas especializadas o coffee shops; ofrezca cafés de género y multipliquemos las divisas por concepto de turismo.EvoluciónLa productividad del parque cafetero colombiano se recuperó hasta un promedio histórico de 15,2 sacos por hectárea, la tercera más alta de los últimos 14 años.Desde 2009 y al cierre de noviembre de 2014 se renovaron 600.000 hectáreas, lo que representa más de 3.184 millones de árboles de café.Más de 213.000 créditos para pequeños productores fueron tramitados el año pasado con el apoyo del Servicio de Extensión de la Federación.Asimismo, informó la entidad que $1,3 billones fueron  invertidos en obras de infraestructura comunitaria y domiciliaria en las zonas cafeteras.En el 2013 las exportaciones de cafés especiales crecieron 16 % con respecto al 2012. Actualmente la FNC exporta el 22 % del café que sale del país y los empresarios asociados a Asoexport algo más del 60 %.

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