Brandy Domecq celebra su medio siglo de presencia en Cali

Brandy Domecq celebra su medio siglo de presencia en Cali

Abril 23, 2014 - 12:00 a.m. Por:
María Teresa Arboleda Grajales | Reportera de El País
Brandy Domecq celebra su medio siglo de presencia en Cali

El líder empresarial Rafael Picciotto Esses vino a Bogotá a los 15 años, tiene nietos nacidos en Cali y amigos en el Valle. Afirma que le tiene gran afecto a la región.

Hace 50 años la firma Pedro Domecq llegó a Cali y dio a luz el primer brandy nacional. Celebración.

El primer brandy que se elaboró en Colombia es caleño, fue destilado en un alambique hecho a mano que tiene forma de cuello de cisne y fue traído a la ciudad hace 50 años. Dicho alambique aún se usa en las bodegas de Pedro Domecq Colombia (hoy PDC Vinos y Licores), ubicadas en el barrio Salomia. Lo importó el guatemalteco Rafael Picciotto Esses en 1964, justo 10 años después de celebrar una sociedad con ‘Perico’ como le llamaban al vizconde de Almocadén, Pedro Domecq y González. Domecq conmemora 60 años de operaciones en Colombia, de los cuales medio siglo de presencia en la capital del Valle, donde hoy celebra estas dos fechas que festeja con un recorrido por sus bodegas y por los viñedos de Ginebra.Por eso el perfume de Isabella deleitará a los invitados a la fiesta, a medida que se rememoran los primeros días de la creación de esta compañía, que contaba con unos seis empleados en sus inicios, en tanto que hoy tiene alrededor de 250 trabajadores directos en el país.Isabella fue la uva que atrajo la planta que funcionaba en Bogotá. Se cultiva en el viñedo de San Antonio, en Ginebra, Valle. De ella se extrae el alcohol para el brandy y para el vino que lleva su nombre.Los licores son un negocio de romance, y su elaboración es un arte y esto ha caracterizado a los empleados de Domecq, y uno para destacar es don Ruperto Bautista, quien trabaja con la compañía desde hace mas de 70 años. También, los destiladores de la planta de Cali son personas que se escogen gracias a su talento, aseguran sus directivas.La doble celebración es propicia para recordar también a Luis Enrique Ramos, quien realiza un arte poco conocido. Su trabajo tiene mucho garbo, elegancia y requiere de gran concentración para no derramar el vino o el brandy que saca de un enorme barril con la venencia (una vara de 90 centímetros de largo terminada en una pequeña copa de plata). Con la otra mano sostiene varias copas, pueden ser hasta 12 y las llena una a una desde una altura de más de un metro. Es una tradición española que se hace para oxigenar la bebida, la cual es ofrecida al público, que aplaude y grita ¡olé! ante la hazaña. Luis Enrique, afirma, es el único venenciador en Colombia y lleva 25 años con la empresa caleña.Los inicios de la empresaComo en muchos otros casos, arrancó con una inesperada propuesta que le hiciera ‘Perico’ a Don ‘Rafa’: “Hagamos una sociedad”, le dijo. “¿Yo, sociedad?”, contestó Picciotto, un tanto incrédulo ante la idea de conformar una sociedad nada menos que con don Pedro Domecq. Además, no tenía con qué. “Yo te financio”, insistió el empresario. “Yo pongo el capital  y tú después me pagas”, agregó. “¿Y si no funciona con qué te pago?”, preguntó Picciotto, de 32 años para entonces (hoy tiene 93). “Ese es problema mío y no tuyo”, argumentó el español. Fue la única sociedad que tuvo en su exitosa historia de brandy español para el mundo.Tal como lo pensó Rafael, la empresa no funcionó, pero ya el esposo de la bogotana Jeannette Kassin y padre de Daniel, Mauricio y Patricia Picciotto, sabía comprar y vender licores a la perfección. Hoy su producto líder, el brandy, genera el 70 % de las ventas de la empresa y el 30 % restante está compuesta por la comercialización de vinos colombianos e importados de Argentina, Francia, España, Portugal e Israel. Todo, gracias a los tratados de libre comercio, que han dado lugar a facilitar la importación de vinos al país. La empresa tiene cobertura en más de 25 departamentos de Colombia, con 14 centros de distribución en el país. “Don Pedro fue quien me aconsejó establecer una planta cerca de donde estaba la uva, y el puerto más importante del país. Fue así como llegamos a Cali. Hemos crecido en el Valle del Cauca, y es parte importante de nuestra historia”, comenta Don ‘Rafa’, hijo de Isaac Picciotto Shaio, un negociante que trasegó por varios países y trabajó en la importación de textiles. Su consejo de oro para formar empresa es: “Fundamentalmente se deben trazar objetivos que sean realizables. La clave de un negocio exitoso está en producir o comprar con eficiencia, y poder vender con eficacia. Puede parecer elemental, pero muchas veces no se aplica. Finalmente, se debe trabajar incansablemente, las empresas exitosas son el resultado del tiempo que se invierte”.Actualmente, el 95 % del brandy que se consume en el país lo fabrica Domecq, una empresa que hizo inversiones por US$1 millón en 2013 y se apresta a su primera exportación hacia Ecuador, luego esperan también hacerlo hacia Perú, Chile y Venezuela.Criado en Manchester, Inglaterra, Rafael es un hombre disciplinado y culto, gracias a que ha leído mucho, y severo de carácter, aunque seductor y apasionado con lo que hace. Desde los años 90 vive en Chile, donde los vinos de su bodega Undurraga son premiados constantemente como los mejores del mundo.“Es la definición de un caballero (gentleman)”, dice su hijo, Daniel Picciotto Kassin, quien es además, enólogo y presidente de la compañía. Un enólogo, explica, es como el chef, trabaja en una cocina enorme, recibiendo la uva, que luego transformará en vino. Hoy se estudia agricultura para entender bien la fruta y trabajar en la calidad desde el campo. Luego en bodega se trabaja con la uva para extraer sus aromas, color, taninos, y darle la estructura al vino, que luego, y según el concepto del enólogo, podrá seguir un proceso de añejamiento, o no, en barriles de roble y en botella”. Para celebrar el aniversario, PDC Vinos y Licores creó una producción especial, limitada, y con un valor simbólico que proviene de los barriles de la bodega de Bogotá.Se dice que el mejor vino se sirve al comienzo de un banquete y luego el de menor calidad, cuando los invitados están pasados de copas. Pero el Valle del Cauca ha reservado su mejor vino de principio a fin, y cual venenciador oxigena sus tierras sin que se desperdicie un solo sorbo.

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