Economía bien, empleo mal

Economía bien, empleo mal

Agosto 07, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Julio C. Alonso / Registro*

Colombia está de moda en los mercados, pero el crecimiento de su PIB fue insuficiente para generar empleos.

En su último discurso ante el Congreso, el presidente Uribe dijo que Colombia estaba de Moda. Y parece que los mercados le están dando la razón. Basta con recordar la nueva sigla de moda: STIC para denotar mercados atractivos como Sudáfrica, Turquía, Indonesia y Colombia. Sigla que en los mercados parece estar desplazando el sex-appeal de los Bric (Brasil, Rusia, India y China). Los dos últimos cuatrienios han cambiado la vida económica del país, para bien o para mal. Nadie duda que la seguridad es uno de los activos que le quedan a la sociedad colombiana y que han permitido tener tasas de inversión impensables hace 10 años. Las exenciones tributarias y los contratos de estabilidad han permitido que los capitales regresen al país y que en estos momentos Colombia se encuentre de “moda” entre los inversionistas. Pero el gran lunar del desempeño económico del país está en el empleo. Precisamente, el empleo es el nexo entre el nivel de actividad económica y el bienestar de los individuos. Si una economía produce mucho, esa producción solo será accesible a los individuos si estos tienen poder de compra gracias a sus ingresos fruto de los puestos de trabajo.En nuestra ciudad, especialmente el empleo es un problema delicado que será el mayor reto de la administración Santos. Cuando Uribe llegó a la presidencia, la tasa de desempleo estaba en 16,3% y al final de su primer gobierno la tasa era del 12,0%. Ahora, al final de su segundo mandato, la tasa de desempleo llega al 14,6%. Estas cifras son muy parecidas a lo que ocurrió en todo el país y parecen ser relativamente buenas. Sin embargo, el problema no está en la tasa de desempleo, sino en la del subempleo.Los subempleados son las personas que tienen un puesto que no necesariamente corresponde a sus expectativas como trabajador, ni ofrece condiciones que permitan el mejoramiento de su calidad de vida. El Dane mide el subempleo de dos maneras: el subempleo subjetivo y el objetivo. El subempleo subjetivo toma en cuenta el deseo del trabajador de mejorar sus ingresos, el número de horas trabajadas o tener una labor acorde con sus competencias personales. En el caso de Cali, el subempleo subjetivo pasó del 32,2% al inicio de la primer periodo de Uribe al 42,4% en mayo de 2010. En las 13 principales ciudades, la tasa de subempleo subjetivo pasó de 33,9% a 30,7%, para el mismo periodo. Es decir, en Cali aumentó mientras que en Colombia disminuyó. Por otro lado, el subempleo objetivo comprende a aquellos trabajadores quienes tienen el deseo de mejorar sus ingresos, pero además han hecho una gestión para materializar su aspiración y están en disposición de efectuar el cambio. En Cali, la tasa de subempleo objetivo saltó de 14,0% al 18,5%. De hecho, la tasa de subempleo objetivo de Cali es la más grande de las 24 ciudades que mide el Dane. Es parte de la herencia que le quedó a Cali en estos ocho años.* Director del Centro de Investigaciones en Economía y Finanzas de la Universidad Icesi, Cienfi.

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