Balsora cultiva caña amigable con el ambiente

Noviembre 03, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Una hacienda del Valle aplica hoy producción limpia que se replica en otros países.

Precisión en la utilización de los recursos fue la clave para que la hacienda Balsora, ubicada en el municipio de Candelaria, pudiera aumentar los índices de productividad con costos más bajos.Los primeros ahorros se dieron en la utilización del agua para riego, que en 1992 se hacía a través de gravedad.Pero a partir de 1993 el sistema cambió a riego a través de tubería por ventana, lo que generó significativos ahorros. Guido López, uno de los administradores de la hacienda Balsora, explicó que “se utilizaban entre 3.000 y 3.500 metros cúbicos por hectárea para el riego de la caña con el sistema de gravedad. Con el otro riego, se bajó a 1.250 metros cúbicos por hectárea”, señaló López.Asimismo, aumentó el número de hectáreas regadas al día, ya que pasó de hectárea y media (con gravedad) a cinco hectáreas (tubería por ventana).Alejandra López, también administradora de Balsora, indicó que los costos por riego bajaron significativamente. “Regar una hectárea nos costaba por el sistema de gravedad $72.150 y con el riego de tubería por ventana bajó a $39.772”, dijo.Pero además de bajar costos en el riego, la precisión en la cantidad de agua con que se cultiva la caña generó mayor productividad. “En 1993, la producción creció en un 19%”, dijo el asesor en producción limpia, Eduardo Gutiérrez. Este sistema, del que fue pionero la Hacienda Balsora, ha sido implementado por otros cultivadores de caña. Según estadísticas de Procaña, gremio que reúne a los cañicultores, un 30% de los cultivos tienen el sistema de riego de tubería por ventana.Arturo Jaramillo, quien introdujo el sistema de riego al Valle a través de la firma Colpozos, señaló que esta tecnología también se usa en ingenios azucareros en Costa Rica, luego de conocer la experiencia de Balsora.Pero además de los cambios en el riego, la manera de fertilizar la caña también se modificó. Pasó de los tradicionales fertilizantes granulados a los líquidos. “Lo que se hizo fue utilizar las vinazas, que salen del proceso de industrialización de la caña, y lo volvimos abono”, indicó Guido López. Según los administradores de Balsora, el cambio en la fertilización produjo que se pasara de cuatro o cinco cortes por zafra (13 meses) a 10,7 cortes en el mismo período.“Y la renovación de caña ya no se hace cada seis años sino que pasamos a 14 años para volver a sembrar”, dijo Gutiérrez.El promedio de azúcar que se extrae de la planta también aumentó. “Mientras en los cultivos de la industria azucarera el promedio está en 11,6%, nosotros estamos por encima del 12%”, dijo la señora López.Los últimos experimentos que emprendieron en Balsora son la fertilización totalmente orgánica (que busca reemplazar la úrea —que proviene del petróleo— por algas marinas) y el corte sin quemas, que se está implementando de forma gradual.Por su parte, Álvaro Amaya, director de Cenicaña, explicó que el éxito de Balsora se debe a que la administración se hace como una empresa organizada.“Los administradores están abiertos a las tecnologías nuevas y hacen permanente monitoreo de la producción. Trabajan para ser más productivos, pero a la vez más responsables con el ambiente”, dijo Amaya.

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