"Aún no se sabe si subirán las tarifas aéreas": Presidente de VivaColombia

Junio 27, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Javier Molina | Colprensa

Presidente de VivaColombia, Juan Emilio Posada.

El presidente de VivaColombia, Juan Emilio Posada, habla del impacto que tendrá en el sector la ley que protege al usuario.

En manos del presidente de la República, Juan Manuel Santos, quedó la Ley que prohíbe a las aerolíneas cobrar multas a los pasajeros que hagan cambios en los tiquetes aéreos, la cual tiene unos efectos colaterales que podrían incrementar su precio a futuro.

Por lo menos así lo considera el presidente de VivaColombia, Juan Emilio Posada, quien aseguró que a pesar de que la Ley tiene una buena intención, “se está tratando de legislar algo que es demasiado técnico y detallado, que es muy dinámico”.

El directivo de la aerolínea aseguró que este tema no debió intervenirse por ley, sino dejarlo en manos de las entidades de vigilancia, de la Aeronáutica Civil.

¿Qué concepto tiene de la Ley que regula el cobro de multas para el cambio de tiquetes?

La Ley tiene una buena intención, con unos efectos acertados y otros efectos colaterales desafortunados. Insiste en que un error ortográfico en la reserva de un pasajero no debe ser penalizado, algo que VivaColombia ha tenido en cuenta siempre, así como en el cambio de fecha y retracto por parte de los clientes, que fue lo que más cambió según el proyecto que salió del Congreso.

¿Qué aspectos negativos destacaría de esta Ley?

La norma es inconveniente en la medida en que se mete a regular por Ley. Realmente esto es lo más desafortunado: que es una ley. Se está tratando de legislar algo que es demasiado técnico y detallado, algo que es muy dinámico, y se está pretendiendo intervenir en el comportamiento de los detalles de un mercado que no debía intervenirse por ley, sino que debería dejarse en manos de las entidades de vigilancia, en este caso la Aeronáutica Civil, como lo ha venido haciendo hasta ahora.

¿Qué análisis hace de los cambios planteados en la ley?

El cambio de fecha en un tiquete implica que la probabilidad de que el pasajero termine utilizando dos sillas para un solo vuelo aumente, en la medida en que se acerca el cambio de fecha para el vuelo, lo que sale muy costoso para la industria y eso hace que el transporte aéreo se encarezca porque aumentan los riesgos de que se vayan sillas vacías.

¿Cómo es esto en el ejercicio de las aerolíneas?

Cuando un pasajero reserva una silla se ha hecho propietario de un activo y lo ha atesorado en la medida en que la aerolínea no puede vender esa silla. Entonces, si el pasajero se queda con la silla a su disposición durante varias semanas o meses y ya muy cerca al vuelo decide que ya no va a volar, la probabilidad de que esa silla salga vacía es alta y ese tipo de flexibilidad es propio de las tarifas muy altas.

¿Cómo funciona entonces ahora con la nueva Ley?

Si faltan ocho o más días para el vuelo, lo único que tiene que pagar el cliente es el cambio de tarifa, en caso de que no haya de las mismas. Si faltan menos de ocho días, entonces deberá pagar el cambio de tarifa, si da a lugar, y 1,3 salarios mínimos diarios legales vigentes, que equivalen a cerca de $28.000, según lo acordado en la conciliación de la Ley.  Entonces, lo que hace la norma es que cualquier pasajero pueda modificar la fecha de su vuelo a cambio de una remuneración muy baja, que apenas cubre el trámite administrativo para devolver la plata, porque existen obligaciones dentro de las transacciones que las aerolíneas sí deben costear.

¿También aplica para las tarifas promocionales?

Esa es una de las ventajas y es que no le aplica a las tarifas promocionales. Pero a las demás tarifas sí, entonces si se paga un millón de pesos en el pasaje, la aerolínea no sufre por el cambio de fecha, pero si pagó $50.000 o $100.000, pues la empresa empieza a sufrir por esto y tiene que dejar de vender este tipo de tarifas, entonces lo que vamos a cobrar es el riesgo de que la silla se vaya vacía y ese es el efecto colateral indeseable y desafortunado del que yo hablo.

¿Qué tanto podrían llegar a subir las tarifas por esta razón?

Primero tenemos que ver cómo es el comportamiento del mercado y en la realidad, cuando empiece a operar, qué va a pasar y cómo se va a comportar el mercado. Tenemos que ver cuántas personas van a pedir cambio de fecha y eso se convierte en cuánto se afecta el que haya más sillas vacías de lo normal. Si empieza a haber muchas sillas vacías, se empieza a encarecer la tarifa para cubrir ese costo.

¿Qué pasa ahora entonces con el tema del retracto?

La ley es tan exótica que solo pudo actuar frente a tiquetes nacionales, porque a nivel internacional ya hay unas prácticas de tratados multilaterales, como el tratado de Montreal, que hace que el retracto se haga solo 24 horas después de la compra. En Colombia operaba en 48 horas para hacerlo, pero la Ley lo pasó a 72 horas, tres veces más.

Lo que ocurre es que si la tarifa es muy alta y el cliente se retracta, la aerolínea le regaló el usufructo de bloquear la silla durante tres días al pasajero, pero con una tarifa alta no es tan delicado, porque la aerolínea recibió mucho dinero y compensa el riesgo. Si la tarifa es promocional el riesgo no estaba contemplado y la Ley no las excluyó del régimen de 72 horas para el retracto, no le dio tratamiento diferencial, entonces lo que hizo fue obligar a las tarifas bajas a tener un tratamiento flexible y eso obliga a que ya no sean tan bajas, porque tienen que tener en cuenta el mayor riesgo de que el cliente se retracte y eso afecta las tarifas bajas.

A ustedes, por ser una aerolínea de bajo costo, ¿qué tanto los afecta?

Es difícil desde ya proyectar algo, nos toca esperar cómo se comportan los clientes en el tema del retracto y en las estadísticas que surjan de esto, pero lo que nosotros vaticinamos es que nuestro negocio es llenar los aviones a la tarifa más baja posible, si alguna norma atenta contra esto y aumenta la probabilidad que haya sillas vacías, eso nos obliga a incrementar las tarifas.

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