"Agricultura, la más golpeada con los TLC": exministro de Comercio Exterior

"Agricultura, la más golpeada con los TLC": exministro de Comercio Exterior

Junio 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal Garcés

Carlos Ronderos, ex ministro de Comercio Exterior.

Carlos Ronderos, ex ministro de Comercio Exterior opina que el Gobierno debe volver a radicar el proyecto de TLC con Corea. Manifiesta que las Farc son unos viejos barrigones, sesentones, cansados y acorralados.

Una “indigestión de TLC”, con visos de cólico miserere, le diagnosticó al país, a mediados del año pasado, José Antonio Ocampo, uno de los economistas más respetados del país, ex ministro de Hacienda y profesor de la Universidad de Columbia. Sobre la mesa estaba desde entonces el TLC con Corea, criticado muy duramente a diestra y siniestra, que acaba de hundirse en el Congreso de la República.Por su parte, el economista Carlos Ronderos, exministro de Comercio Exterior y presidente del Consejo Económico Colombo Asiático, dejó oír su voz de protesta porque, aunque admite que Ocampo tiene razón en cuanto a algunos aspectos de los TLC firmados por Colombia, con países caracterizados por el proteccionismo a la agricultura, muy por el contrario, él considera que el tratado con Corea es necesario para el país, y lamentó que “a un buen proyecto le hubiera tocado un mal momento en la Cámara”. Frente a esta controversia resulta interesante indagar un poco sobre este personaje que, pudiendo haberse dedicado con buen suceso a la política activa, prefirió cambiar de oficio y dedicarse, con éxito, a la empresa privada. En esta entrevista Ronderos hace revelaciones curiosas sobre su pasado izquierdista, muy poco común en medio de la alta burguesía bogotana, y amplía sus conceptos sobre la conveniencia que para Colombia tendría el tratado de marras y otros temas de la picaresca nacional. Estudió y vivió por fuera del país muchos años hasta que resolvió regresar cuando cumplió 31 años. ¿Qué hizo al llegar?Yo había sido del Moir y regresé con vínculos con el Partido Comunista. Acompañé a Mario Upegui y a Carlos Romero en sus labores - sobre todo a Upegui - en temas de vivienda. Colombia tenía entonces una política muy cerrada y tuve que afrontar presiones, vigilancia y hasta el allanamiento de mi apartamento. Era la época del Estatuto de Seguridad, muy dura, por cierto. Luego surgió el Poder Popular con Ernesto Samper y acabé en el Partido Liberal. ¿Y es que le parece que hoy la política es muy abierta?En realidad sigue siendo muy cerrada, pero yo creo que sí se está abriendo un poco. Algo muy deseable porque esa intransigencia es la que le ha causado tantos problemas al país.No lo veo a usted como militante de izquierda, ¿dónde había adquirido esas ideas?En parte por mi formación en un colegio londinense y luego en una universidad británica, en este caso, la de Glasgow, en Escocia. Y sucedía que los institutos de pensamiento y de investigación latinoamericanos estaban tomados por la Izquierda. Había gente expulsada de Chile, de Argentina, de Brasil, y circulaba un gran debate intelectual sobre el tema de las dictaduras y la democracia. De hecho, yo llegué aquí como profesor de Marx en la Universidad Nacional y estuve trabajando un par de años con Chucho Bejarano y con Salomón Kalmanovitz. ¿Y cómo logró ‘enderezarse’?Risa. No, lo que pasa es que acabé de golpe en el Partido Liberal, como le conté, y fui Secretario de Gobierno, concejal, y unos años después, Ministro de Comercio Exterior. En un momento dado fundé una compañía para hacer videos culturales, que estaba destinada a la quiebra, pero alcancé a hacer unas cosas interesantes. ¿Como cuáles?Por ejemplo, dos documentales de historia política de Colombia. Uno se llamó Protagonistas, y el otro, Colombia, Rebelión y Amnistía, un documental de cinco horas, que contempla las rebeliones y las amnistías, y, un poco la historia de la impunidad en Colombia, desde el Golpe de Pasto hasta la amnistía de Belisario.¿Cómo hizo esa investigación?Entrevisté a cien personas entre guerrilleros, periodistas, presidentes, ministros, ciudadanos y víctimas, y tuve la fortuna de contar con la asesoría histórica de Álvaro Tirado Mejía. Cobra mucha vigencia hoy con este proceso de negociaciones que estamos viviendo en La Habana.¿Y, con todo ese telón de fondo, como ve el proceso de La Habana?No ha habido un país con más procesos de paz que Colombia, pero ninguno ha logrado pacificarnos porque no han funcionado otros elementos. Creo que ha sido porque un proceso por sí solo no funciona si no va acompañado por toda la sociedad y con altas cotas de justicia y de educación. Pero con un sistema judicial tan débil como el que tenemos esos procesos tienden a volverse regla general. Quiero decir, la impunidad propia de un proceso de paz es totalmente admisible como excepción, pero cuando ya se convierte en una especie de regla general, con bajas condenas y crímenes impunes, pierden credibilidad y la gente desconfía del proceso.Hoy parece que va en serio y que las Farc no están cañandoMe parece muy bien que se esté adelantando esta negociación y considero acertada la forma como se ha venido llevando. Las Farc no tienen otra alternativa tampoco, ya son unos viejos barrigones, sesentones, cansados y acorralados, y saben que de no lograr una negociación ahora desaparecerán de la faz del país.¿Cómo vio la reelección de Santos?Inevitable. El poder es para poder. La aplanadora funciona. Fíjese que ganaron hasta Maduro y la Kirchner. De Santos, a pesar de que la gente no lo quiere, uno no puede decir que ha sido un pésimo presidente. Tiene sus fallas, pero la verdad es que la economía está creciendo. Esa distancia que exhibe el Presidente puede deberse más a su temperamento y es obvio que los permanentes ataques de Uribe dejan huella porque son fuertes. Pero, por otra parte, me parece que ese esfuerzo final de la campaña lo dejó prisionero de varias fuerzas y eso hace que quede débil en la mesa de negociación con las Farc. También queda con un Congreso muy complicado porque Uribe y su equipo pueden ser solo 20, pero piense en que si Jorge Enrique Robledo lograba hacer lo que hacía, cómo será alguien del calibre del ex presidente. Por allí rondan también ciertos personajillos, ‘Ñoños’ y similares, y un vicepresidente que manda mucho.¿Y usted cree que eso coge de sorpresa a Santos, que dijo querer de coequipero a “un buen ejecutor”? No es malo que haya un ejecutor, es verdad, pero en Colombia la experiencia con los vicepresidentes beligerantes no ha sido buena desde la época de González Valencia. Al punto de que se llegó a la conclusión de que era mejor eliminar esa figura y volver a la de Designado. No más mire los dolores de cabeza que causó Angelino.¿Las ‘angelinadas’ no fueron más bien inocuas?Pero las salidas de Germán no serán propiamente inocuas. Él es un hombre de derecha y la política de Santos es decentro-izquierda. La incógnita es en qué momento se van a enfrentar esas dos posiciones. Esto lo digo en términos de gobernabilidad.Hablemos ahora del TLC con Corea. ¿Por qué sostiene que es necesario para el país, cuando casi todo el mundo lo ha condenado? La agricultura en Colombia ha sido la más golpeada en todos los TLC, porque hemos firmado tratados con países muy competitivos en ese rubro y que subsidian su agricultura: Estados Unidos, Unión Europea, Canadá, Brasil, Chile y Perú. El único respiro que se le podría dar a nuestra agricultura es precisamente el TLC con Corea, porque el gran déficit de alimentos y de commodities del sector agrícola que hay en el mundo está en Asia: China, Corea, Japón, India y los demás países de subcontinente. Todos con una enorme necesidad de comida. China e India tienen unas tasas de crecimiento tan impresionantes, que han sacado millones de personas de la pobreza. Entonces, hay que darles comida a 500 millones de personas que antes no comían. India, China y Corea no tienen tierra. Sería bueno mirar lo que han hecho a este respecto Chile y Perú: llenar de productos agrícolas a esos países que tienen muy pocos agricultores y muy protegidos. Las tasas de protección en Corea son altísimas, 80 %, 90 % para la leche, por ejemplo, y nosotros vamos a entrar sin arancel. Pero no es solamente eso, Corea es la puerta de entrada al Asia. No tenemos ninguna otra puerta para entrar allí y por eso creo que no darle esa oportunidad a la agricultura colombiana es injusto.¿En qué se ha equivocado Colombia respecto de los TLC?En que el mundo que está creciendo está en Asia, mientras el comercio mundial de los países con los cuales tenemos TLC ha decrecido en los últimos años (Europa, Estados Unidos).¿Qué quiere decir eso? Que estamos metidos en la fiesta que no es. Además Colombia acaba de suscribir la Alianza del Pacífico, considerada como una alianza estratégica fundamental, con cuatro socios, de los cuales tres pertenecen al Apec –Alianza Económica del Pacífico- y al TPP –Trans Pacific Partnership- que es el proyecto de libre comercio más grande que hay entre Asia y América. Y adivine qué, el único país que no pertenece ni a la Apec, ni al TPP y tampoco tiene ningún tratado con un país asiático, es Colombia.¿Y por qué razón? Aquí no quieren aprobar Corea porque les tenemos miedo a los orientales por ignorantes y por montañeros, porque como vivimos entre montañas en Bogotá y en Medellín nunca hemos visto un extranjero, sentimos que el comercio exterior es un tema de invasión y que cuando hablamos de Asia los chinos y los coreanos se van a venir en masa a invadirnos, como si esto se tratara de una guerra. Risa.¿Qué hacer entonces?Pues que si vamos a entrar seriamente en una cosa que se llama Alianza del Pacífico tenemos que mirar precisamente para el Pacífico y no hacer ridiculeces como la de hacer la Cumbre de la Alianza del Pacífico en Cartagena, por ejemplo.Mi opinión es la de que tenemos que entrar con Corea y que el gobierno debe volver a radicar el proyecto en la próxima legislatura. Una de las grandes críticas que se le hacen al TLC con Corea es que va a acabar con la industria nacional.Esa es una gran mentira. La industria que está siendo amenazada es la automotriz y la de electrodomésticos. Pero analicemos el caso. La industria de electrodomésticos coreana llega al país con cero arancel, proveniente de México. Entonces, ¿a quién se le puede ocurrir que los coreanos van a empezar de traerlos de Corea, cuando los pueden traer de México sin ningún arancel? De otro lado, frente al tema de la industria automotriz, el gran líder en Colombia es la General Motors, con el 50% del mercado. Y lo tiene en parte con producción doméstica y en parte muy importante con vehículos importados, cero arancel, también desde México. General Motors produce también en Estados Unidos, que tiene TLC con Corea. ¿Por qué General Motors puede competir en el mercado americano, pero no en el mercado colombiano? ¿Por qué necesitan que les den una ventaja más grande? Ya el gobierno les dio una nueva legislación que les permite ensamblar sin incorporar partes nacionales, porque le dio a la GM estatus de zona franca, o sea que pagará menos impuestos.

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