Adiós al ícono del sector pesquero en el Pacífico Colombiano

Adiós al ícono del sector pesquero en el Pacífico Colombiano

Agosto 05, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Adonai Cárdenas I Redacción El País - Buenaventura
Adiós al  ícono del sector  pesquero en el Pacífico Colombiano

Copescol. En esta parte del lote, cuya área total es de 20.000 metros cuadrados, funcionó durante más de 40 años la Compañía Pesquera Colombiana.

La Compañía Pesquera Colombiana, Copescol, fue la empresa que por casi medio siglo le dio empleo a más de 600 personas y se convirtió en un ícono de ese sector en el país.

Probablemente hoy el nombre Copescol no es conocido para muchos, especialmente para los jóvenes. Pero hay un enorme rastro de recuerdos entre los bonaverenses y, en general, entre la familia de la región pacífico.Pero Copescol no sólo fue una sigla, fue una marca que dejó historia en las venas de miles de familias del litoral. Y no era para menos, pues la Compañía Pesquera Colombiana, como se llamaba Copescol, fue la empresa que por casi medio siglo le dio empleo a más de 600 personas y se convirtió en un ícono de ese sector en el país.Surgió en la década del 70, pero como le sucede a algunas empresas que administra el Estado, los malos manejos administrativos y de corrupción la llevaron al fondo del mar. Reinaldo Dorronsoro, quien fue empleado de la empresa durante varios años, recordó que Copescol no sólo le dio empleo, sino casa y la posibilidad de educar a su familia. “Era la compañía más grande que teníamos en el puerto”, dijo.A mediados de los noventa, y después de varios intentos por llevarla a flote, sucumbió. Aún así, pesqueros que laboraron directa e indirectamente, así como gremios y empresarios confiaban en que hoy, después de 16 años de puertas cerradas, se encontrara una solución para que volviera a prender motores. Pero no fue así. La semana pasada, los bonaverenses vieron como se derrumbaba ante sus ojos. Literalmente la demolieron. Una cuarta parte de lo que quedaba de sus instalaciones (20.000 metros cuadrados) fueron derribados.“Fue el golpe más duro para nosotros, para los pesqueros”, dijo Manuel Bedoya, líder del gremio en Buenaventura.A su turno, Judith Segura, directora de Acodiarpe (la Asociación Colombiana de Industriales y Armadores Pesqueros), añadió que es doloroso perder un gran tesoro en momentos en que muchos hablan que el Pacífico es la puerta hacia nuevos mercados del mundo.¿Y ahora qué pasará?Jaime Oswaldo Marines, actual asesor para temas del Pacífico de la Gobernación del Valle, confirmó la venta de la cuarta parte de Copescol. Sin embargo desconoce quien es el comprador ni el destino que se le dará a ese pedazo de tierra alborotada.Los pesqueros advierten que todo apunta a que fue vendida a una firma que la destinará como bodega de carbón, pero Luis Fernando Potosí, representante de los estudiantes de la Universidad del Valle (institución que hace parte de los propietarios de Copescol), desconoce que se haya hecho tal transación, pues esas decisiones deben ser aprobadas por el Consejo Directivo.Por ahora se conoce que la firma Opp-Granelera, de Buenaventura, intentó comprar los 15.000 metros cuadrados restantes. De aprobarse la venta, la otrora Copescol se converitiría en patios para almacenar carbón.Para la Directora de Acodiarpe, el proceso de venta se ha hecho a sus espaldas y si se cristaliza “se constituiría en una dura bofetada para el puerto, pues se tenían guardadas todas las esperanzas de reiniciar el despegue de la industria, especialmente con la producción de atún”, dijo la señora Segura.Ramiro Tafurt, hoy gerente interventor de Emcali, fue uno de los últimos presidentes de Copescol, (1993). Dijo que se pudo haber recuperado, pero nadie actuó a tiempo. Adiós a un ícono de la industria pesquera.Los dueñosLa Universidad del Valle, cuenta con el 43% de la propiedad, que fue donada por la Corporación Financiera del Valle para que desarrollara una serie de programas académicos y de investigación en ciencias del mar.Otros propietarios son entidades bancarias, la Federación Nacional de Cafeteros y la Nación, a través de Dimar (entidad que representa bienes en zonas de baja mar). El Inco negó una solicitud de concesión de OPP-Granelera, que buscaba utilizarla para muelles y actividades relacionadas con el movimiento de carbón.

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