Yuri Alvear y Óscar Figueroa ya están en casa, tras alcanzar la gloria en Río 2016

Agosto 15, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Los medallistas Óscar Figueroa y Yuri Alvear, oro y plata en Río, fueron recibidos como héroes en el aeropuerto de Cali. Gobernación les rindió homenaje y anunció incentivos económicos para ellos.

[[nid:567146;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/08/ep001164490.jpg;full;{En Cali y Jamundí le dieron una gran bienvenida a los medallistas en territorio brasileño.Bernardo Peña / El País}]]

Portando sus medallas de oro y plata, Óscar Figueroa y Yuri Alvear, dos de los deportistas más laureados en la historia del país, fueron recibidos como héroes en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, donde más de 700 personas aguardaban con banderas, pitos y carteles para celebrar la gloria olímpica conseguida en Río 2016.

 A las 5:30 p.m. se bajaron del vuelo 9739 de Avianca Yuri y Óscar, quienes  desfilaron en medio de una calle de honor hecha por  los aficionados,   que aguardaban desde hacía más de tres horas la llegada de los deportistas. 

El primero en reencontrarse  con la judoca jamundeña fue su entrenador formador Ruperto Guauña, quien aguardaba en la escalera que los dirigiría al salón Palmaseca del aeropuerto, donde atenderían a la prensa y recibirían un homenaje por parte de la Gobernación del Valle.

De la mano de Guauña y en medio de sonrisas, Yuri llegó a  los brazos de su madre. Ese abrazo que estaba pendiente desde el pasado 10 de agosto llegó por fin. No hubo lágrimas, pero sí un intercambio de palabras al oído, donde doña Miriam le expresaba lo orgullosa que estaba. Esa imagen se repitió con su padre, don Arnoby, quien en medio de lágrimas  no quería separarse de su adorada hija menor.

En el otro lado de la película estaba Óscar, quien era esperado por su madre Hermelinda, con quien ya había tenido la oportunidad de celebrar su triunfo en Río de Janeiro. De igual manera, lo aguardaba su prima Sandra,  a quien le dio un interminable abrazo. 

[[nid:567167;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/08/ep001164497.jpg;full;{Una de las imágenes más conmovedoras fue el abrazo de Yuri con su papá, quien no quería soltar a su querida hija. Bernardo Peña - El País}]]

Al término de la calle de honor los esperaban la gobernadora Dilian Francisca Toro; el alcalde de Cali, Maurice Armitage, y el gerente de Indervalle, Carlos Felipe López,  quienes exaltaron la labor de los deportistas.

“Quiero felicitarlos y darles las gracias  porque estamos recuperando el liderazgo vallecaucano gracias a nuestros deportistas, que han sacado la cara por nosotros”, dijo la Gobernadora, quien  notificó que les dará un premio de $50 millones a Óscar y $30 millones a Yuri, por sus medallas en Río. De igual manera, los deportistas recibieron un distinción por parte de Indervalle y la medalla al mérito vallecaucano en grado Cruz de Comendador por parte de la Gobernación.

“Para mí es un gran orgullo haber traído esta presea dorada para mi departamento, al cual le debo todo lo que soy. Porque todo lo que soy se lo debo al Valle del Cauca, desde que salí  de aquí iba con esa ilusión, trabajé muy fuerte y se logró el objetivo”, reseñó Figueroa, quien alabó la gestión al Alcalde de Cali por el gimnasio que adecuó antes de viajar a los Olímpicos, además de dar la noticia que  la Gobernadora gestionará 3 mil millones de pesos para terminar ese Centro de Alto Rendimiento.

Por otro lado, Alvear, en su intervención, aseguró que su “objetivo era llegar a Río y obtener un oro, y aunque gané una de  plata, me siento muy contenta por poderle aportar al Valle esta presea, porque estamos haciendo historia en este deporte”. 

Al final, los atletas se subieron cogidos de la mano a un carro de bomberos y, acompañados por más de seis buses, motos y carros, desfilaron por Cali hasta llegar a Jamundí, donde  en el parque principal los Siete Ríos fueron nuevamente condecorados por la Alcaldía de ese municipio y recibidos por más de 800 personas que aguardaban para tener la oportunidad de  tomarse una foto o tocar a los medallistas olímpicos.

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