Yuri Alvear regresó a casa luego de su triunfo en los Juegos Olímpicos

Yuri Alvear regresó a casa luego de su triunfo en los Juegos Olímpicos

Agosto 06, 2012 - 12:00 a.m. Por:
DIANA CAROLINA HERNÁNDEZ - El País.com.co

En medio de caravanas, pitos y banderas, la judoca vallecaucana tuvo un recibimiento multitudinario en Jamundí.

Al ritmo de papayeras y cánticos, cientos de jamundeños le dieron la bienvenida a la medallista olímpica Yuri Alvear, la tarde-noche del lunes en el aeropuerto Alfonso Bonilla Arangon.“Campeona, Yuri campeona”, repetían sin cesar los seguidores de la judoca que aguardaron desde las 4:00 p.m. la llegada de la deportista. Dos horas después arribó Yuri y apareció acompañada por su madre y el también medallista olímpico Óscar Figueroa, quien se sumó al multitudinario recibimiento. La vallecaucana retornó a casa luego del histórico triunfo en Londres 2012.Alejados del tumulto de seguidores aguardaron con paciencia don Arnobi Alvear -padre de Yuri- y Hans Viveros -el novio de la judoca-. “No hemos podido hablar mucho, estoy muy ansioso por volver a verla”, insistía Hans, con una mirada de alegría dibujada en sus ojos.El recorrido por el pasillo del muelle nacional del aeropuerto se hizo eterno para estos dos hombres, que sólo deseaban llegara su turno para abrazar a una campeona acaparada por la prensa y sus seguidores.Hasta que llegó el gran momento. Con un abrazo a su padre y un beso a su novio, Yuri selló la espera de dos meses, tiempo que estuvo separada de sus dos amores, de sus dos hombres, mientras se preparaba para afrontar las justas olímpicas en Londres. La ausencia valió la pena: Yuri regresó a casa bañada en Bronce.Una larga caravana acompañó a la judoca hasta su pueblo del alma, Jamundí, municipio que se puso de fiesta en el recibimiento de la campeona. Fuegos artificiales, pitos, cánticos y un carro de bomberos aguardaron a la medallista olímpica, quien exhibió su anhelada presea ante la comunidad jamundeña. El parque central del pueblo estaba colmado de seguidores. Todos querían recibir a Yuri como una heroína. Ella, con una sonrisa que resaltaba en su rostro, lucía sorprendida. Seguramente, en su modestia y humildad características, no esperaba tanto.En lo más alto del carro de bomberos y en un corrillo de coros como “Se vive se siente, Jamundí está presente” y “Campeona, Yuri campeona”, la judoca recorrió el pueblo escoltada por centenares de carros que anunciaron con sus pitos la llegada de una guerrera olímpica.“Nunca había visto tanta gente; es algo muy lindo”, dijo la campeona al ver el recibimiento que le tenía preparado su municipio.El sueño olímpico de Yuri no se materializó tan sólo con la medalla de Bronce en Londres 2012. Ese sueño siguió cristalizándose en su Jamundí del alma, el pueblo que la recibió el lunes con una gran fiesta y una casa nueva, el regalo prometido por el Alcalde. Más que merecido.

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