"Yo no soy el que manda en el América de Cali”: Juan Miguel Rodríguez

Abril 04, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Archivo - EL PAÍS

Juan Miguel Rodríguez, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, confeso narcotraficante y jefe del desaparecido Cartel de Cali.

Por primera vez, el hijo menor de Miguel Rodríguez, Juan Miguel, le dio la cara a la opinión pública y explicó sus vínculos con la Corporación Deportiva América de Cali, institución de la que, según afirmó, se retiró a mediados de 2008.

Cuando los periodistas locales se disponían a escuchar en una rueda de prensa a los protagonistas del partido entre América y Atlético Bucaramanga, sorpresivamente quien tomó el micrófono fue el ingeniero Juan Miguel Rodríguez, de 31 años, quien se notaba bastante disgustado. Previamente, Rodríguez, a quien muchos identificaban como el mayor accionista del América, había tenido un altercado con el periodista Jaime Orlando Dinas, lo que motivó que el ingeniero decidiera hablar ante los medios. “Estoy cansado de que se metan con mi familia. Le reclamé al señor Dinas porque utilizó términos que atentan contra la moral mía. Yo no soy un hampón ni alguien sin educación. Tampoco le debo nada a la justicia, el que le debe ya está pagando y con creces”, argumentó Rodríguez, quien precisó que por esta situación decidió darle la cara a la opinión pública. “Quizás cometí el error de no hacer esto antes (hablar con los medios), pero llegó el momento de aclarar varias cosas, en particular, que desde mediados del año (2008) me retiré del América como asesor, que era la función que yo cumplía en la institución”, dijo Rodríguez. Agregó que no es cierto, como se dice, que sea el mayor accionista del América o tenga aportes en el equipo. “Mi familia y yo hicimos el acuerdo de no tener ningún tipo de negocios con entidades vinculadas a la Lista Clinton. Por lo tanto, en el América no puede aparecer nada a mi nombre”, enfatizó, mostrando un documento firmado por su padre —hoy preso en Estados Unidos—, en el que se demuestra que Miguel Rodríguez Orejuela entregó a un tribunal los aportes hechos a la entidad deportiva. Negó, además, que sea dueño de un gran número de jugadores americanos o que sea el que les paga sus salarios: “Una persona natural no puede ser propietaria de los futbolistas, ellos le pertenecen a la Corporación Deportiva América de Cali”. Subrayó que su trabajo como asesor lo hizo por el sentido de pertenencia que siente con el equipo: “Desde que tenía 3 años entro a los camerinos. Amo al América y haré todo lo que esté a mi alcance para que sobreviva”. En ese orden de ideas, explicó que él mismo se había reunido con el alcalde de Cali (entonces Jorge Iván Ospina); el gobernador del Valle y el director nacional de Estupefacientes, para explicarles que su única intención es lograr la democratización del América para que sean los hinchas los que se apropien del equipo mediante la figura de acciones. Admitió que en el América ha habido “falta de transparencia y muchas especulaciones”, pero insistió en que una de las razones que tuvo para hablar fue, precisamente, aclarar la relación que tuvo con el equipo. “Basta ya. No soy el magnate, ni el que manda, ni el que se apropia de las taquillas, porque ya se me metieron unos tipos a la casa dizque buscando caletas”, concluyó el ingeniero.

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