“Volver a jugar es un milagro”: Iván Vélez

“Volver a jugar es un milagro”: Iván Vélez

Febrero 21, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Francisco Henao Bolívar- Reportero de El País
“Volver a jugar es un milagro”: Iván Vélez

Treinta y ocho minutos iban de partido entre Millos y Junior en Bogotá cuando se produjo la lesión de Iván Vélez.

El defensa vallecaucano regresó a las canchas después de casi dos años por una grave lesión.

“Volví a vivir, regresar a las canchas es un milagro”, es lo primero que dice Iván Vélez después de esos eternos 641 días, casi dos años fuera de las canchas, de tres operaciones, de demasiada paciencia y mucha incertidumbre sobre su verdadero futuro en el fútbol.El miércoles por fin volvió a una concentración y por lo menos al banco de suplentes con el Atlético Junior; de nuevo sintió el calor y la emoción del fútbol.El técnico Alexis Mendoza le dio la esperada oportunidad de compartir con sus compañeros en el Metropolitano, algo que no vivía desde ese 18 de mayo del 2013 cuando en Bogotá, en un partido del Junior —su equipo— contra Millonarios, saltó a cabecear con el panameño Román Torres y en la caída sintió un dolor tan fuerte como el diagnóstico que le entregaron esa misma noche: luxofractura en la rodilla izquierda. Una lesión poco usual en los jugadores.El golpe fue más demoledor cuando el doctor Carlos Uribe, encargado de la delicada operación, le dijo sin tanto rodeo: “no te garantizo que vuelvas a jugar; te voy a operar y voy a hacer lo mejor que pueda; ya todo queda en manos de Dios para que sea una excelente cirugía”.El defensa vallecaucano sintió desfallecer en ese momento. Sentía que su gran pasión, el estar vestido de cortos y jugándose un partido en cualquier estadio del país, se alejaba definitivamente justo cuando estaba en plena madurez.“Fue un momento bastante difícil porque es una lesión que casi nunca se da en el fútbol; por eso digo que es un milagro el que yo vuelva a jugar. El médico me decía que cuando hay una luxación se puede romper una arteria y el darse esto se tendría que amputar la pierna”, recuerda Vélez.El ex jugador del Quindío, América y Once Caldas dice que otro momento difícil fue cuando en todos lados pronosticaban el fin de su carrera.“Además de soportar esa dura lesión, escuchaba lo que decía la gente; los comentarios que apuntaban a que no volvería a jugar no faltaron; pero mi fe siempre estuvo intacta, sabía que iba a regresar a las canchas; dejé que Dios y la vida me pusieran en el camino nuevamente del fútbol y si eso no se daba iba a quedar tranquilo porque sabía que había hecho las cosas bien”.Vélez fue a cirugía en Bogotá, la primera de tres citas con el quirófano; reparación de ligamentos, de meniscos y la estabilización de la fractura fueron los retos del doctor Carlos Uribe.“Mi madre acababa de fallecer y eso me golpeó muy duro; entonces me encomendé a Dios porque el Todopoderoso lo puede todo y mientras uno tenga fe sale adelante; con esa convicción levanté la cabeza y decidí seguir al pie de la letra las indicaciones del médico para una buena recuperación”, señala Vélez.Y en esa lucha por no decaer nunca pese a que el futuro era incierto, fueron importantes sus amigos del fútbol como Andrés Felipe González y Sebastián Viera, quienes lo arroparon en el Junior, y los mensajes de aquellos con los que compartió en otros clubes como John Valencia, Hugo Rodallega, Adrián Ramos y Carlos Valdés, entre otros.En casa siempre tuvo el respaldo de su esposa, su pequeña hija y su hermano, quienes no lo desampararon cuando aparecían los dolores o cuando le decían que debía ir de nuevo al quirófano.“El dolor de la segunda operación fue muy fuerte, la férula me incomodaba para bañarme... fueron varios detalles incómodos en todo este tiempo, pero eso me ayudó a ser más fuerte, me sirvió para darme cuenta que uno debe luchar por lo que quiere”.En ese proceso también jugó un papel fundamental el sicólogo Horacio Orozco. “Él fue muy valioso porque hizo un arduo trabajo conmigo y con mi familia; el temor de ir a disputar un balón o de saltar ya no está. A mi incluso me decía Andrés Felipe González, mi compañero en el Junior, que cuando tirara la primera plancha se iban a ir los temores y así ha sido”, confiesa el zaguero palmirano.Cada que pasaba un día de trabajo en el gimnasio o en la piscina era uno menos en esa larga incapacidad que le dieron.Después de aguantar una recuperación lenta, pero segura, Vélez fue viendo muy cerca la posibilidad de regresar a las canchas.Hasta que le llegó el alta médica luego de que el galeno del Junior, Carlos Rolong, constatara que la lesión había quedado atrás y que en lo físico el jugador estaba en óptimas condiciones.El miércoles fue convocado para partido de la Copa Águila ante el Cartagena en Barranquilla y ayer también entró en la lista de disponibles del Junior para el juego frente a Jaguares por la Liga.Esta situación, sin duda, le dio vida a Iván Vélez como él mismo lo dice. “Seguro, volví a vivir porque el fútbol lo es todo para mí; es muy agradable volver a sentir lo que se vive antes de un partido; lo importante es que ya estoy listo después de momentos difíciles”.Atrás quedó una luxofractura de rodilla que obligó a tres cirugías y 641 días alejado de lo que más quiere: el fútbolLuxofractura de rodillaEsta lesión, dicho por los médicos deportólogos, se da cuando se sale la rodilla de su posición normal.La fractura provoca el arrancamiento de un pedazo de un hueso, lo que produce grandes daños ligamentarios y meniscales.A Iván Vélez se le hicieron tres cirugías que consistían en reparar precisamente el ligamento cruzado anterior y los meniscos, y en estabilizar la fractura.Esta clase de lesiones muy poco se da en el fútbol. Al defensor vallecaucano se le dieron pocas posibilidades de regresar al fútbol competitivo, pero su paso por el quirófano fue tan exitoso, que ya fue habilitado para estar de nuevo en una cancha.La lesión se produjo en Bogotá el 18 de mayo del 2013. Saltó a disputar un balón con Román Torres, defensa de Millonarios, pero en ese intento por cabecear fue desestabilizado por su compañero de equipo Dayro Moreno, lo que le hizo caer de lado, recibiendo la pierna izquierda todo el peso de su cuerpo.Después de la lesión Vélez se quedó en Bogotá varias semanas en cirugía y parte de la recuperación.

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