Voleibol sentado: El deporte les regresó la vida

Julio 31, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Leonard Gutiérrez Bueno - Redacción de El País

La II versión de la Copa de Voleibol Sentado, más que un evento deportivo, es el ejemplo de vida de quienes consiguieron recuperarse.

“Corría el mes de abril del año 2011. Yo era el tercer hombre del eje de avance de la escuadra que esta realizando el registro. Dos de mis compañeros pasaron por encima sin darse cuenta, pero yo no conté con la misma suerte, mi pie derecho activó una mina antipersona, así perdí parte de mi pierna”.Quien habla es el caleño Alexánder Moncayo, quien para esa época hacía labor de inteligencia entre las poblaciones de Tarazá e Ituango (Antioquia), cuando fue sorprendido por esta potente arma que habían ubicado las Farc en el camino. “La mina tenía una gran cantidad de materia fecal, me destruyó el tobillo, pero el peor daño lo estaba haciendo la infección”, explicó Alexánder, quien todavía, cuando recuerda ese momento fatídico de su vida, intenta controlar la aceleración de su corazón, apenas evidente con el sudor que se asoma en su frente y la fuerte respiración.Mientras que muchos sueñan con ser deportistas desde niños y escogen una disciplina, a él la guerra lo ayudó a tomar la decisión a la fuerza. Sin preguntarle, un leve ‘clic’ activó su destino para siempre. Por estos días se está realizando en Cali la II Copa de Voleibol Sentado Integración con Inclusión, espacio en el que personas como Alexánder Moncayo, a través del deporte, recobraron las ganas de volver a vivir y sentirse útiles por medio de la actividad deportiva.Seis equipos, provenientes de Bogotá, Cauca, Antioquia y Meta, demuestran ese coraje en las instalaciones del Coliseo Francisco Chois de Voleibol de la Unidad Deportiva Panamericana. La mayoría de los jugadores no tienen completas sus extremidades, pero ello no es impedimento para figurar. A Waldir Alfaro cualquier día un desconocido le atropelló literalmente su vida. Sin saberlo, arrolló los sueños de un vallecaucano más, trabajador como muchos, que hoy se lamenta por haber puesto un pie fuera de su cama aquella vez de la tragedia.“Seis días después abrí los ojos. No sabía lo que pasaba, cuando me di cuenta pensé en lo peor, quería quitarme la vida. Es un momento que te marca para siempre”, explica Waldir, mientras los nervios se apoderan de él y no deja de juguetear con un balón tratando de esconder la sensibilidad que todavía despierta en él aquel día del accidente. Un hombre en estado de embriaguez lo atropelló con su carro el 25 de abril del año 2007, día en el que había salido a cumplir con sus labores de vigilante de Puerto Tejada a Villarrica, una ruta que a diario tenía que recorrer. Como si fuera poco perder de forma tan traumática su pierna izquierda, dos años más tarde tuvo que afrontar la muerte de su esposa por un cáncer en el cuello uterino.Alexánder y Waldir, de manera casual, se encontraron en el camino con el voleibol sentado. Los dos coinciden en que nunca se les pasó por la cabeza siquiera practicar este deporte. De hecho, Waldir confiesa que muy pocas veces jugaba fútbol.Ambos vivieron como muchos de sus compañeros del equipo de la Liga Vallecaucana de Voleibol el duro momento de perder una extremidad, pero hoy, esa discapacidad no les impide practicar una disciplina deportiva. Por el contrario, ya vencieron el miedo.Ellos no posan de víctimas, se convirtieron en verdaderos héroes que demuestran a diario que cuando se quiere, se puede.Voces| "Buscamos que las personas con discapacidad tengan un espacio propio en la ciudad. Nosotros servimos de ejemplo para los más jóvenes”.Fernando Aguirre, Organizador.| "Estamos haciendo un trabajo serio, acá procuramos que todo se superen de la mejor manera. Tenemos actividad por lo menos tres horas al día”.Juan Jaramillo, Entrenador.| "Para nosotros estos eventos tienen mucho significado. Esto ayuda para que tengamos espacio de inclusión".Andrés Barona, Deportista.Un Número3 compromisos se están jugando a diario. Los horarios de juego son de las 5:00 p.m. hasta las 7:00.

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