Viáfara, el ‘Tyson’ del medio campo juniorista
DEPORTES

Viáfara, el ‘Tyson’ del medio campo juniorista

Febrero 22, 2011 - 12:00 a.m. Por:
RAFAEL CASTILLO / El Heraldo, especial para El País

Jhon Viáfara celebró de una manera especial su gol ante León de Huánuco, Perú, por Copa Libertadores, haciendo movimientos del boxeo, nadie entendió porque, pero el volante tenía una razón poderosa, rendirle un homenaje a su padre.

En su afán por sacar adelante a sus hijos, José Elier Viáfara se metió a boxeador. El padre del que ahora es volante del Junior, era un humilde campesino de Robles, corregimiento de Jamundí, Valle, que decidió colgar el machete y se puso los guantes para afrontar con más fuerza el combate por la supervivencia de su familia.Estaba dispuesto a romperse el cuero por el pan, la educación y un futuro mejor para sus tres pequeños.Hubo valentía, deseos, ganas, intenciones y solo eso... “Creo que no ganó ni una pelea, nunca le vi medallas ni nada”, recuerda Viáfara a carcajadas, como una anécdota más de un pasado luchado para el viejo, su madre María Mina, y sus dos hermanos.Los golpes de la vida eran duros, pero los que recibió en poco tiempo en los ensogados aficionados acabaron con el tabique del viejo José Elier y lo hicieron cambiar de opinión. Rápidamente retornó a lo suyo sin dejar de pensar en el bienestar de los retoños.Muchos años después de la aventura pugilística de su progenitor, Jhon Viáfara se anima a brindarle un homenaje. Le dedicó el gol que anotó en el triunfo del Junior 2-1 ante el León de Huánuco, el jueves anterior en Perú, y celebró haciendo sombra, como un boxeador de los que quiso ser su padre. “Yo nunca había tenido un detalle así con él. Se emocionó bastante, no se la creía, anda muy contento y quiere venir a Barranquilla al partido con el Gremio”. Para el futbolista es la forma de recordarle al cacique de la familia que a pesar de que en el ‘ring’ mordió la lona y probó el sabor de la frustración, en la vida fue un monarca orbital. Fue sastre, obrero, agricultor, boxeador y lo que se necesitara en el corregimiento. Todo por sus ‘Viafaritas’. “Sí, mi papá es un campeón, alguien que admiran mucho en Robles, lo consultan para todo. Es un líder comunal y capitán de los bomberos del pueblo”, expresa orgulloso el deportista.Los tres hijos de José y María son exitosos en sus diferentes actividades. Jhon Viáfara, que es el mayor, se destaca en el balompié, su hermano Jaime es el capitán de la selección mayores de voleibol (jugó cuatro años en Grecia y se prepara para ir a la Liga de Argentina) y su hermana Ximena es misionera en África.Los de ahora son otros tiempos. Muy distintos a aquellos en los que el niño Jhon debía emplearse a fondo, estudiar en la mañana y rebuscar el sustento en la tarde. Tal cual lo hacía su padre, se le medía a todo. “Trabajé en la recolección de naranjas, mandarinas, ayudando en construcción, recogiendo café, tirando machete, lo que saliera en las fincas... Me gradué de bachiller agropecuario y aprendí todo lo del campo, a capar un marrano, a ordeñar una vaca, a todo... Me tocaba para conseguir plata y no mantenerme ‘pelao’ ”. A través de las dificultades y el ejemplo de los padres, Jhon fue forjando el temperamento que lo ha hecho grande en el fútbol. Afrontó situaciones complicadas en las que su entereza de carácter lo sacó a flote.Ante cualquier adversidad exhibió esa garra, combatividad y temple que despliega en los campos de juego. “Mi papá siempre nos transmitió agresividad, perseverancia y sacrificio. Nos enseñó a esforzarnos y a no bajar los brazos, como en el boxeo”. En algún momento intentó imitar a su padre y por unos días se metió a boxeador. “Mi papá nos enseñó los movimientos, pero fui muy malo para los golpes”. Lo suyo siempre fue, es y seguirá siendo el fútbol, pero no es indiferente al deporte de las narices chatas, donde tiene sus ídolos. “Me dolió mucho el retiro de Mike Tyson, soy seguidor de él y me desanimé cuando dejó el boxeo... He visto los videos de Pambelé. Fue lo mejor de Colombia por su estilo y su pegada. Lo admiro mucho. El boxeo es el deporte más difícil que hay, no es fácil recibir golpes y mantener la línea”. La pasión que le despierta la disciplina de los puños se nota en su espíritu pendenciero. No hay partido en el que Viáfara discuta, se empuje, se pegue y case una pelea con un adversario.Asegura que solo en una vez se enfadó realmente en una cancha de fútbol y le dieron ganas de ensayar lo poco que había aprendido de boxeo: “Cuauhtémoc Blanco me sacó toda la rabia. En un tiro de esquina aproveché y le pegué con el brazo. No me vieron los árbitros. Hubo mucha polémica”. La agresión fue en el año 2000, en el estadio ‘Azteca’, cuando Viáfara era zaguero del América de Cali y Blanco, delantero del América de México. “Muchos mexicanos me dijeron: tú eres el único que le ha pegado a Cuauhtémoc en México”.

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