Un crack en el 'San Siro'

Un crack en el 'San Siro'

Octubre 18, 2010 - 12:00 a.m. Por:
JAIRO RAMÍREZ RIVERA / Reportero Afición

El sábado 16 de octubre debe haber dejado una marca muy profunda en el corazón de Déiber Caicedo, el humilde niño nariñense que desea jugar como Ronaldinho.

El sábado 16 de octubre debe haber dejado una marca muy profunda en el corazón de Déiber Caicedo, el humilde niño nariñense que desea jugar como Ronaldinho.Ese día debió sentirse como el niño más feliz y afortunado del mundo, porque, gracias a sus extraordinarias condiciones para jugar al fútbol y al programa 'Milán Junior Camp Day', se hallaba sentado en una tribuna especial del imponente estadio 'San Siro' de la ciudad italiana de Milán al lado de 141 jovencitos del mundo que se daban el lujo se sentirse muy cerca de las estrellas.Para él, este premio alcanzado por el sólo hecho de ser un virtuoso del balón era algo que jamás había soñado en sus 10 años de vida en un barrio de invasión de Barbacoas, un municipio ubicado en la zona central de Nariño, en donde comparte un rancho de madera sin baño junto con cuatro hermanas y sus padres, Johan Caicedo y Tania Mideros.“Cuando sale algo de trabajito podemos comer al menos una vez al día, porque no hay nada peor que distraer el hambre con el estómago vacío”, llegó a decir su progenitor.Déiber portó con orgullo el tricolor colombiano en un desfile con los demás niños invitados realizado por la pista atlética del escenario donde, minutos después, jugarían el Milán y el Chievo Verona. 50.000 aficionados los premiaron con un fuerte aplauso.Admiró la belleza de la grama del estadio 'San Siro', la que le hubiese gustado que se instalara en la polvorienta cancha de Bello Horizonte, donde, casi a diario, en 'picaditos' entre vecinitos de la barriada, saca a relucir sus dotes de crack. Las mismas que llamaron poderosamente la atención de personas que contaron con la ayuda de Acción Social de la Presidencia y de la Alcaldía de la municipalidad para que él participara en un selectivo realizado por técnicos de las categorías menores del Milán en Chachagüí, localidad distante diez horas de viaje de Barbacoas.Y se dio el gusto que muy pocos chiquillos del mundo se pueden dar. Sentir en carne y hueso la presencia de figuras de la talla de Ronaldinho, Alexandre Pato, Robinho, Thiago Silva e Ibrahimovic. Seguramente les dio la mano, tal como lo prometió que lo iba a hacer cuando, al lado de su padre, partió rumbo a una aventura que nunca creyó que podía ser posible.Se deleitó con los goles de Pato y Robinho, que le dieron el triunfo a Milán 3-1 sobre Chievo, y tal vez se vio reflejado en el juego de Ronaldinho. Endemoniado quiebre de cintura, balón a la derecha, balón a la izquierda, jugadores que quedan en el piso, disparos al arco y pases precisos, como ese que Déiber hizo —una rabona para darle la pelota a un compañerito— cuando era filmado por la Tv. colombiana que daba la noticia de que se iba para Italia.A la salida, bien abrigado, dejó conocer su alegría. Le pidió al presidente Juan Manuel Santos que apoyara el deporte en Barbacoas y su padre, mientra tanto, confesó que al chiquillo no le había gustado la comida italiana. “No se tomó la sopita”, contó el orgulloso Johan, mientras su hijo respondió: “¿y mis frijolitos?”.Una tarde mágica, para jamás olvidar, otros dos días participando en el 'Milán Day' y ya el martes de regreso a la realidad, porque volverá a su Barbacoas del alma, pero con la firme esperanza que de pronto su talento suramericano haya dejado huella entre los entrenadores del equipo ‘rossonero’.

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