Tristeza en Ginebra por la muerte de su ídolo, el exarquero Miguel Calero
DEPORTES

Tristeza en Ginebra por la muerte de su ídolo, el exarquero Miguel Calero

Diciembre 05, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El pueblo natal de Calero despidió este martes a su hijo más ilustre. Héctor Fabio Escobar, el primer entrenador del exarquero del Pachuca, del Deportivo Cali, del Nacional, saca una foto vieja, viejísima, de un Miguel que era delantero, no guardameta, y dice que siempre fue un grande.

Estaba en medio de la cancha de fútbol cuando la llamada entró a su celular. Le dijeron que Miguel había muerto y cayó de rodillas, rendido. Edward ‘Conga’ Sánchez está hecho pedazos. Y con razón: Miguel Calero, el gran Miguel Calero, hoy fallecido, era uno de sus mejores amigos.Desde los 6 años se la pasaban tirándose balones en las canchas de Ginebra, pueblo donde ambos nacieron y de donde querían salir para jugar en el fútbol profesional.Solo Miguel lo hizo. ‘Conga’ se quedó detrás, ahora lleva la camiseta del Club Real Independiente todos los días, es el entrenador de ese equipo vallecaucano que vio nacer futbolísticamente al ‘Show’ Calero, por allá en los años 80.‘Conga’ abraza a un chiquillo con guantes de arquero y le dice que vayan a jugar, por Miguel. Juntos se van a una cancha a tirarse pelotas en honor al ídolo desaparecido.Ginebra despidió ayer a su hijo más ilustre. Héctor Fabio Escobar, el primer entrenador del exarquero del Pachuca, del Deportivo Cali, del Nacional, saca una foto vieja, viejísima, de un Miguel que era delantero, no guardameta, y dice que siempre fue un grande. Grande porque a los 14 años ya se destacaba bajo los tres palos, tapando penaltis de sus rivales y hasta metiendo goles, cosa extraña para un portero. Dice que por eso, por ese talento para jugar, ‘Miguelo’, como él lo llama, es el único futbolista profesional que tiene Ginebra. Recuerda que en el año 86 el Club Real Independiente hizo su única venta de un jugador a otro equipo. Es histórico: $500.000 pagó el Club Deportivo Sarmiento Lora por Miguel cuando tenía 16 años y con ese dinero su familia compró una casa. El ‘profe’ Escobar sonríe al pensar que él fue el primero en entrenarlo y se va del parque a la cancha a acompañar a los chicos para verlos jugar. Seguro piensa en Miguel.La Alcaldía declaró tres días de duelo. Pidió izar las banderas en honor al héroe ido, pero Julio Luis Medina, profesor de la primaria del ‘Show’ Calero, dice que lo mejor es recordarlo sin llorar, porque Miguel siempre se la pasaba riendo.Dice que de niño era insoportable, parlanchín, inquieto, pero que jamás cruzó la línea del irrespeto. Todos en Ginebra dicen lo mismo: que era el alma de la fiesta, que la broma era lo suyo, que la risa era lo que lo hacía destacar.Hace un año regresó a Ginebra por última vez para ver a su mamá, doña Blanca. Se sentó en el parque central y se tomó un granizado de mandarina, su favorito. Dicen que lo vieron caminar por todas las calles, que había prometido volver pronto para fundar una escuela de arqueros. Lástima. El hijo no volverá a casa.

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