“Sabía que no me iba a morir”: Salvador Cabañas

“Sabía que no me iba a morir”: Salvador Cabañas

Noviembre 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Daniel Molina Durango - Reportero de El País

En el 2010, Salvador Cabañas recibió un disparo que le cambió la vida. Hoy, el ariete paraguayo dice buscar una fórmula que le permita recuperarse y ser feliz. ¿Cuál es su salvación? y, ¿Qué significa perderlo todo realmente?

En el América de México y en la selección Paraguaya, Cabañas le hacía honor a su nombre: era visto como el gran Salvador. Pero además de un Salvador, llegó a ser colocado en niveles mucho más altos. Era un ídolo, casi un Dios... casi alguien inmortal. Porque resulta que cuando un aficionado ve a un jugador llegar a la cumbre de su rendimiento, cuando lo ve hacer piques extremos y goles de antología, piensa en él como un héroe de película que ha surgido para hacer de una forma magnífica lo que el resto de terrestres hace de una manera normal, patear una pelota. Muchas veces, cuando tienen un ídolo, las personas se olvidan de esos aspectos tan inherentes a la condición humana: la derrota y la fragilidad. Ven ambas cosas como unas débiles olas que nunca podrán derrumbar un castillo que está muy bien construido. En el estadio Azteca de la ciudad de México, cada vez que Cabañas anotaba un gol, se veía más poderoso que las 120.000 personas que exclamaban el nombre de su héroe, de su Salvador. Sin embargo, en una fatídica noche de enero del 2010, cuando este ariete solo tenía en su mente jugar el Mundial de Sudáfrica con su selección, Paraguay, la vida le iba a jugar una mala pasada. En un bar, recibió un disparo en la cabeza, que dio al traste con todas las aspiraciones que tenía. Nadie lo salvó de eso y sus hinchas entendieron que su gran ídolo también era frágil.De eso han pasado ya casi cinco años, y Salvador aún busca recuperarse del todo. Después de eludir la muerte de forma milagrosa y de volver a jugar fútbol, Cabañas dice que ya fue suficiente, y que se acerca su retiro. Sin embargo, aún tiene peleas por disputar. Tras el accidente, su exrepresentante y su exesposa lo dejaron en la ruina, quitándole todo el dinero que había ganado en las canchas.Desde su hogar, ubicado en Itauguá, una ciudad que está a escasos kilómetros de Asunción, Salvador habla de su presente, pero sin dejar de olvidar cada detalle de la dura prueba que la vida le puso en su camino. *** “En este momento me estoy dedicando a jugar fútbol. Estuve un tiempo en el 12 de Octubre de acá de Paraguay, pero después llegó un nuevo técnico y me dijo que no iba a contar con mis servicios. Yo le dije que listo, que no había problema. Ahora estoy en un equipo de segunda que se llama General Caballero. Allí quieren que continúe, pero, la verdad, pienso que ya está cerca la hora del retiro”, manifiesta el delantero, que hoy tiene 34 años. Pese a haber intentado regresar a la normalidad con clubes como el 12 de Octubre, el Tanabi de la cuarta división de Brasil y el mismo General Caballero, las secuelas físicas que le dejó el disparo en la cabeza le impiden dar el 100 %. “Lo que pasa es que ya me cuesta mucho jugar profesionalmente. Después del atentado quedé con problemas en la vista y también en lo físico. Ya jugué muchos años y es hora de finalizar ahí”, asegura. A pesar de la serenidad de sus palabras, Cabañas aún tiene en su cabeza la bala de la cual fue víctima, y todos los recuerdos de esa noche del 25 de enero del 2010. Él recordará esa fecha como el día en que su vida se partió en dos. *** “En México había mucha gente que me quería asesinar, porque era el máximo ídolo y porque ganaba mucho dinero. Me tenían envidia. Esa noche yo estaba en una discoteca con mi expareja. Yo la acompañé al baño y cuando la dejé donde nos habíamos sentado, le dije que ahora yo iba a ir". "De repente apareció un señor que estaba custodiado por unas cuatro personas. Me comenzó a insultar, a decirme que yo estaba robando a todos los mexicanos. Ahí ya me estaba apuntando con el arma. Después me dijo “Pedí tu último deseo que te vas a morir”, y yo le contesté que si de verdad era un asesino, por qué le estaban temblando las manos, porque vi cómo le temblaban. Yo sabía que no me iba a morir. Eso es lo último que recuerdo de esa noche”, expresa Cabañas, antes de hacer un pausado silencio.Y hace un pausado silencio porque de su historia, el disparo es quizá lo menos amargo. Tras salvarse de aquel atentado, Salvador se dio cuenta de una cruda realidad: según sus palabras, su exrepresentante y su exmujer, le robaron todo, lo dejaron sin un solo centavo en la cuenta bancaria. “Eso me dolió muchísimo, porque en cuestión de horas me desaparecieron millones y millones de dólares. El perder todo lo que has conseguido con tanto esfuerzo fue muy duro”. Pero ahora, él dice estar tranquilo, porque su abogado le está ayudando a recuperar todo lo que perdió. “Lo que yo tengo que hacer es mirar hacia adelante y pensar en lo que tengo que hacer para sobrevivir. Pienso recuperar todo lo que tenía y disfrutar con mis padres. Mi abogado me está colaborando para encontrar mi dinero, porque ellos lo sacaron todo y lo pusieron a otros nombres. Creo que la justicia llegará algún día”.Ante ese panorama de pérdida y desazón, ¿qué fue lo que salvó a Salvador? ¿Realmente lo perdió todo?***Cabañas habla desde la tranquilidad de su modesto hogar, ubicado en Itauguá, su ciudad natal. Porque allí, en ese lugar, Salvador encontró su refugio y su escape del mundo del fútbol, que así como trae riquezas, también suele ser de mucho desgaste para las grandes figuras. En Itauguá todo es más tranquilo que en la agotadora ciudad de México, y allí, ‘Chava’, como le dicen cariñosamente, puede compartir con sus padres y ayudarles en la panadería que él mismo les regaló cuando el dinero hacía parte de su vida en grandes cantidades. Sin embargo, tal y como lo dice Dionisio, su padre, Salvador no trabaja en la panadería. Solamente ayuda, porque su meta siempre ha sido la recuperación.Pero allí, bajo esa calma, Salvador ha encontrado plenitud y felicidad. “Ahora comparto mucho tiempo con mis padres, antes eso me quedaba muy difícil. En mis ratos libres disfruto con los jóvenes del barrio y hasta juego con ellos”, comenta. “Vivo tranquilo con mis padres, porque siempre me han apoyado y han estado conmigo. Lo que me pasó fue algo terrible, pero tengo que seguir disfrutando la vida. Eso es lo único que por ahora tengo en mi mente, creo que por eso triunfé en el fútbol mientras estuve en plenitud. Siempre quise cosas más grandes, por algo me salvé, por la fuerza y por la voluntad que poseo. Sé que me voy a recuperar y voy a salir adelante”. Asimismo, Salvador también le agradece a todos los futbolistas y clubes que lo han apoyado, organizando partidos benéficos para ayudarle a salir de su difícil situación. “Siempre voy a estar agradecido con la gente que me quiere y que está conmigo, tanto en México como en mi país”. En los bancos, Cabañas quizá ya no tiene los millones de dólares de hace unos años, pero alrededor del planeta fútbol sí cuenta con amigos y colegas que se han unido a su causa y que le han ayudado a aliviar el dolor. Quizá el goleador no lo ha perdido todo, como la mayoría de las personas pensarían. ***Si hoy Cabañas tuviera que decirle algo a las personas que le robaron su dinero, les comentaría lo siguiente: “Que vivan tranquilos mientras puedan y mientras llega la justicia. Por ahí me enteré que quieren hablar conmigo, pero no soy yo el que tiene que ir hacia donde están, son ellos los que tienen que venir a mi casa si me quieren ver”, asegura.Entonces, tras la decisión definitiva de dejar el fútbol, ‘Chava’ tiene dos ideas muy claras de lo que quiere hacer en el futuro. Así se proyecta: “Lo que deseo es ayudar y trabajar formando jóvenes. Pienso enseñarles mi historia para que aprendan y puedan salir adelante. Ojalá y salga un delantero como yo, en eso estoy pensando”. Además, el tema de representar futbolistas también le interesa mucho. “Tengo muchos contactos y eso puede servir mucho”.Son todas buenas posibilidades, ya que, como él mismo lo reconoce, se salvó de ese fatal disparo por un propósito. Así lo creen Salvador y su familia, el mayor pilar que tiene en este momento de su vida.***Finalmente, luego de hablar sobre varios aspectos de su vida, Salvador decide que es hora de descansar... han sido muchos recuerdos, muchos y muy dolorosos. Tras quedarse de nuevo en silencio, tal vez Salvador se imaginó a sí mismo en una escuela enseñándoles a definir a varias jóvenes promesas del fútbol. O tal vez no, quizá proyectó el día en el que recuperará parte de su gran fortuna, y vio el momento en el que la estará disfrutando con sus padres.Pero quizá no fue ni lo uno ni lo otro. A lo mejor, en el silencio y la tranquilidad de su casa, el goleador se remontó de nuevo al pasado y se vio en el estadio Azteca, marcando un gol ante esas 120.000 personas que lo veneraban como algo más que un ídolo. Sí, quizá pasó eso. Porque allí, en esa caldera imponente y llena de camisetas amarillas, lejos de la fragilidad que puede tener cualquier ser humano, Salvador Cabañas siempre será inmortal.Frase“Me dolió mucho, porque en cuestión de horas perdí todo lo que había conseguido. Pero con mi abogado lo pienso recuperar todo. Sé que habrá justicia”, Salvador Cabañas, exjugador.

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