Roger Federer, el más grande de todos los tiempos, conmocionó a Colombia

Diciembre 17, 2012 - 12:00 a.m. Por:
DIANA CAROLINA HERNÁNDEZ- El País.com.co

Los colombianos tuvieron el privilegio de disfrutar, por primera vez en vivo, un partido de la máxima leyenda del tenis. El juego Jo- Wilfried Tsonga vs. Roger Federer terminó a favor del suizo (7(8)-6, 2-6 y 6-3).

No todos los días se conoce a una leyenda, al máximo icono en un deporte, y los colombianos tuvieron esa oportunidad. No sólo lo conocieron sino que además, compartieron y vieron en acción a Roger Federer, el 'rey de reyes' del tenis mundial.Sus 76 títulos individuales, en los que se destacan 17 coronas de Grand Slam y sus más de 74 millones de dólares en premios, hacen que el nombre Roger Federer sea sinónimo de triunfo, grandeza y éxito. Sin embargo, este tenista, quien cuenta con 31 años de edad, se comporta como un ser común y corriente, exhibiendo tan sólo un portafolio de sonrisas, de humildad y sencillez. El día esperado por todos llegó. El viernes 14 de diciembre, aproximadamente a la 4:00 de la tarde, arribó el 'maestro de maestros' al aeropuerto El Dorado de Bogotá, acompañado de su padre, Robert Federer, y un par de personas más. Mientras tanto, en las a fueras del hotel Radinsson de la capital colombiana, aguardaban más de 300 personas que soñaban con obtener un autógrafo, una foto o tan sólo tocar, palpar o ver de cerca a su ídolo. “Roger, roger, roger”, gritaban los aficionados al arribo del tenista. Frente a semejante bienvenida, el suizo no dudó en bajarse del vehículo y compartir con sus seguidores. En medio del tumulto, Roger firmó autógrafos, se tomó fotos y regaló sonrisas a todos sus fanáticos. Seguidamente, Federer atendió a la prensa 'cafetera' para presentar el partido de exhibición que jugaría al día siguiente junto a la raqueta número ocho del ranking ATP, el francés Jo- Wilfried Tsonga. El sábado en la mañana, en el coliseo El Campín, el tenista suizo participó en una actividad junto con el arquero del Deportivo Cali y la Selección Colombia, Faryd Mondragón. Con el 'Turco' jugó fútbol-tenis e intercambió camisetas. Al final, realizó el reconocimiento de la superficie 'peloteando' con el tenista colombiano Carlos Salamanca.Después llegaría una actividad que conmovería a su 'majestad'. En el club Compensar, Roger realizó una clínica de tenis con niños y adultos, a quienes enseñó algunas de sus tácticas y trucos. Allí, el suizo se doblegó con el abrazo de un pequeño de aproximadamente 4 años, quien le entregó un dibujo y una libra de café. Simultáneamente, más de 10 mil personas aguardaban a la entrada del coliseo El Campín para ingresar al espectáculo tenístico. A las 3:30 p.m., los colombianos Alejandro Falla y Santiago Giraldo, junto a la eslovaca Daniela Hantuchova y la checa Andrea Hlavackova fueron los teloneros del show. Jugaron un partido de dobles mixtos que estuvo impregnado de sensualidad por la belleza innata de las tenistas. El partido terminó 6-2 / 3-6 y definición 12-10 en súper 'tie-break' para la pareja Giraldo-Hlavackova. Al final, los créditos colombianos mostraron sus dotes en la pista y pusieron a bailar salsa a Daniela y Andrea.Pero lo mejor estaba por venir. Los 14.000 aficionados que colmaban las graderías del coliseo El Campín saltaron en júbilo con la presentación del 'Genio de Basilea'. Con una estrepitosa ovación y un atronador río de aplausos, la fanaticada colombiana recibió al más grande de todos los tiempos, Roger Federer. El suizo devolvió honores con un tenis de primera categoría. Junto a Tsonga, Roger hizo vibrar a sus seguidores. El público no despertaba del sueño de poder ver en vivo y en directo un 'drive' (golpe de derecha), un revés y un espectacular 'slice' (golpes cortados para cambiar el ritmo del peloteo)del mítico tenista. Frases como “Roger te amo”, “Roger presidente”, se escuchaban desde la tribuna. Hombres y mujeres, por igual, enloquecieron con la presencia del suizo.Al final, el resultado fue lo de menos. El creciente fanatismo del tenis en Colombia habló al unísono para ovacionar al más grande de todos. Roger, aperado con un típico sombrero 'vueltiao', no se inventó discursos, tampoco le rindió culto a los extensos protocolos, simplemente agradeció con su escaso español y expresó: "Bye, bye Colombia, te quiero”.

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