Quintero no guarda rencor

Diciembre 17, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa / Enlajugada

En el corazón de Juan Fernando Quintero no hay espacio para el rencor. En lo único que piensa ahora, es pedirle al Niño Dios salud para él, su familia, y recuperarse pronto porque quiere estar en el Mundial sub20 del próximo año.

En el corazón de Juan Fernando Quintero no hay espacio para el rencor. En lo único que piensa ahora, es pedirle al Niño Dios salud para él, su familia, y recuperarse pronto porque quiere estar en el Mundial sub20 del próximo año."No tengo rencor contra nadie, no pasa nada. No voy a juzgar a nadie”, advirtió el volante que conversó, vía telefónica, con Germán Mera, el zaguero del Pasto que lo lesionó (fractura de tibia).Mera había intentado comunicarse con él varias veces, pero sólo pudo hacerlo después de que a Quintero le pasó el efecto de la anestesia de la cirugía. El antioqueño aceptó las disculpas, pero le aconsejó que no volviera a actuar de esa manera para evitar episodios como el que ahora lo tiene hospitalizado en el Manuel Uribe Ángel y que lo alejará de las canchas por espacio de cuatro meses.En medio del aturdimiento tras la operación, Juan Fernando se extrañaba al no sentir dolor. "No existe", exclamó mientras recibía las atenciones y el cariño de su joven mamá, Lina María Paniagua, que no lo ha desamparado desde el momento del infortunio en el ‘Parque Estadio Sur’, de Envigado.Mateo, su hermano menor, que el jueves estaba de cumpleaños, con su inocente cara también llenaba de valor al joven futbolista que tenía una cita en la Selección Colombia juvenil.Por la habitación 219 desfilaron sus familiares, con los que compartió la noche de las velitas en su casa de Envigado (barrio El Trianón), reunión que sirvió como despedida por el llamado que le había hecho el técnico Eduardo Lara.Carlos Andrés Gallego y Jimmy Bermúdez, compañeros en el equipo profesional, también se dieron una pasadita por el lugar para darle ánimos al pupilo, en tanto que los demás llamaron repetidamente a su celular.Quintero confiesa que estaba ansioso por jugar, "aunque sólo tocara una vez el balón y más que íbamos ganando". Sin embargo, ante el riesgo al que está sometido todo futbolista, no pudo celebrar como hubiese querido la permanencia del Envigado en la Primera A.Le tocó estar en un hospital, de donde saldrá rumbo a su casa con la ilusión de recuperarse pronto y ofrecerle calidad al fútbol.

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