Perfil: Reinaldo, a la Rueda del fútbol

Julio 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Perfil: Reinaldo, a la Rueda del fútbol

Reinaldo Rueda, técnico vallecaucano del Atlético Nacional.

Reinaldo, un apasionado por la pelota que está a 180 minutos de ser el primer técnico vallecaucano en ganar la Copa Libertadores.

Un tipo serio, tranquilo, humilde, exigente en su trabajo y un empedernido y devorador de libros de fútbol son las características que retratan de pies a cabeza a Reinaldo Rueda Rivera, el técnico vallecaucano que está a 180 minutos de conseguir el título de Copa Libertadores con el Atlético Nacional.

Nació en Cali hace 59 años, pero desde muy chico se trasladó con su familia a Yumbo. Es el mayor de los tres hijos de Orfa Rivera, docente, y de Blas Antonio Rueda (qepd), transportador. Rosa Virginia y  Blas son sus otros hermanos.

Fue en Yumbo donde Rueda empezó a mostrar su pasión por el fútbol, ya que siendo estudiante del Liceo Comercial comenzó a organizar torneos, encargándose de los uniformes, de la programación de los partidos y, lo más importante, de que ninguno de los jugadores fallara a la hora de los juegos.

De Yumbo la familia Rueda Rivera saltó a Barrancabermeja, donde Reinaldo siguió cultivando la fiebre por el fútbol, pero también donde comenzó a cogerle mucho sabor al vallenato por encima de la salsa.

A su regreso a la tierra, el hoy técnico de Nacional, una vez se graduó de bachiller, ingresó a la Universidad del Valle para estudiar Educación Física, como otra forma de perfeccionar su gusto por el deporte que lo había atrapado.

Y se fue abriendo camino a pasos agigantados: selecciones Valle, divisiones menores del Deportivo Cali y después una especialización en Alemania, pero el requisito principal para ir allá era hablar el idioma.

“Él no quiso desaprovechar esa oportunidad y en las noches decidió estudiar alemán. Fueron casi seis meses en eso porque si no aprendía el idioma, no podía ingresar a la Escuela Superior de Deportes de Alemania”, recuerda su hermana Rosa Virginia.

Fueron dos años en Europa aprendiendo de táctica y de otros secretos del fútbol. 

Llegó a Cali más maduro, más estudiado y más receptivo a las opciones, abriéndose caminos en selecciones Valle, luego en el Cortuluá, que fue su primera gran experiencia en 1994, y después aparecieron en su destino el Deportivo Cali, Medellín, Selección Colombia Sub 20, Selección Colombia mayores, Honduras, Ecuador y Atlético Nacional.

En Cortuluá estuvo de 1994 a 1997 haciendo un trabajo importante, que fue el que le dio el crédito suficiente para llegar a un grande como el Deportivo Cali.

Pero fue también en ese modesto equipo donde, gracias a su visión y olfato, le dijo a un muchachito que apenas comenzaba, de nombre Mario Yepes, que su puesto ideal era el de zaguero central y no de puntero izquierdo, como lo venía haciendo.

“Tengo una anécdota con Reinaldo: dirigiendo él al Cortuluá y siendo yo presidente, yo me hacía al otro lado del banco, en la tribuna oriental; me camuflaba entre la gente y cuando veía que se demoraba en los cambios, le gritaba: !técnico, hacé los cambios ya, estás dormido! Él quedaba sano, pero al otro día me decía: “‘Presi’, esa voz que escuchaba desde la tribuna oriental es muy parecida a la suya”, recuerda entre risas Óscar Ignacio Martán, quien le dio la primera oportunidad en el equipo del centro del Valle.

Quienes han estado cerca de él lo califican como un estudioso del fútbol que no tiene vida para otras cosas. “¿Su pasatiempo fuera del fútbol? Fútbol, videos y análisis”, dice su hermana Rosa Virginia.

“El ‘profe’ lee, habla y come fútbol. Es un estudioso al máximo de los rivales a los que va a enfrentar. Se encierra en su habitación y hasta prefiere no salir del hotel por estar revisando el más mínimo detalle”, asegura Héctor Fabio Báez, gerente del Atlético Junior y quien lo acompañó como directivo cuando Rueda fue técnico de la Selección Colombia en la década del 90.

“Reinaldo se aísla por completo antes de los partidos, es como un momento sagrado para él; sin embargo, nunca pierde la tranquilidad por muy bravo que sea el partido que va a dirigir”, confiesa Martán.

Esa fiebre por el fútbol la han sabido comprender su esposa Genith y sus tres hijos: Alejandra (periodista), Carolina y Juan David. 

Pero no todo ha sido color de rosa. Rueda ha tenido momentos muy duros. Quizá el más doloroso, la muerte de su papá, Blas Armando Rueda, el 25 de julio de 2013. 

“Ese día lloró como nunca lo habíamos visto; él llegó de Ecuador, ya que dirigía a la Selección, vino al sepelio de mi papá y recuerdo que le dio tan duro, que bajó como 8 kilos. Luego regresó a Ecuador y a los tres días murió ‘Chucho’ Benítez, uno de sus jugadores. Fueron dos golpes en una semana”, dice Rosa Virginia.

La no clasificación al Mundial de Alemania 2006 con la Selección Colombia, y luego su salida por decisión de la Federación, también lo afectaron bastante.

“Reinaldo es muy sensible con todos, pero también siente cuando son injustos con él. Llegó a la Selección Colombia como bombero después de un mal arranque en la eliminatoria con Maturana. Levantó al equipo y lo tuvo cerca de clasificar; él pensó que lo iban a dejar, y el agradecimiento fue una patada en el trasero por parte de la Federación. Eso le dolió muchísimo”, recuerda un directivo vallecaucano.

Pero también ha tenido momentos alegres, como el nacimiento de sus hijos, las buenas experiencias con la Selección Sub 20, la clasificación a los mundiales con Honduras y Ecuador, y las infaltables llamadas a doña Orfa, su mamá, de la que siempre está pendiente.

“Él siempre llama y antes de cada partido le pide la bendición a mi mamá”, dice Rosa Virginia.

Y seguramente el miércoles doña Orfa le dará una vez más la bendición a su hijo más famoso, porque ese día, en Quito, comienza el sueño del título de Copa Libertadores, ante Independiente del Valle. De lograrlo, sería el primer técnico vallecaucano en alcanzar un logro que en Colombia apenas tienen dos entrenadores: Pacho Maturana y Luis Fernando Montoya.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad