Pablo Mina: "Estoy a la altura del Deportivo Cali"

Pablo Mina: "Estoy a la altura del Deportivo Cali"

Septiembre 24, 2017 - 08:22 a.m. Por:
Daniel Molina Durango / Reportero de El País
Pablo Mina

Pablo Mina, portero del Deportivo Cali.

Raúl Palacios/ El País

La historia de Pablo Mina con el Deportivo Cali empezó a escribirse en 1998, cuando el portero salía de su casa en Corinto, Cauca, con destino a las canchas de Comfandi Pance, donde entrenaba mientras hacía parte de las divisiones menores del equipo verde. Al teléfono, Mina recuerda con nostalgia que los viajes en bus de ida y de regreso eran largos, “de dos horas o un poquito más”, pero que eran amenos, en parte, por la compañía del defensor Cristian Zapata —hoy en el balompié italiano—, quien fue compañero suyo en los entrenos y en esas travesías que parecían interminables.

Aunque el destino de Zapata y de Mina era similar (figurar con el Cali), Pablo tuvo que hacer un recorrido más arduo y largo para conseguirlo: cuando tenía 14 años, en el club azucarero le dijeron que no podía continuar porque no iba a dar la talla que se necesitaba para ser portero del equipo. Su proyección decía que, si mucho, iba a medir 1.78, y que lo mínimo que se necesitaba era 1.80.

Cuestión de altura, más no de falta de compromiso por cumplir el sueño de volar de palo a palo. Pablo fue a probar al América, luego intentó en el fútbol de El Salvador y después retornó al país para defender el arco de equipos como Expreso Rojo, Pacífico, Dépor (hoy Atlético), Pereira y Cortuluá. Precisamente fue en este último club, el Tuluá, donde Mina logró su madurez, ayudando al equipo ‘Corazón’ a ascender a la A en el 2015 y a llegar a las ‘semis’ de Liga en 2016.

Gracias a esa etapa determinante de su vida, finalizando el año pasado, el Cali, ese mismo equipo del que salió siendo muy niño, lo llamó para reforzarse pensando en el 2017. Su rol, en teoría, iba a ser antagónico, porque el titular era el portero mundialista Camilo Vargas, pero Pablo aprovechó un giro de la vida (en junio Vargas se fue a jugar unos amistosos con la Selección Colombia) para adueñarse del arco. Y así hasta hoy.

En diálogo telefónico con El País, el guardameta habló de su gran momento con el equipo —casi siempre sale figura—, de su vida y de sus sueños. Cuestión de altura. Hoy Pablo mide 1.82.

¿Cómo fue el día en el que el Cali le dijo que no podía seguir en las divisiones menores?
Para mí fue muy duro... difícil, porque soñaba con ser un gran arquero. Por fortuna ahora lo soy. Fue un momento en el que no sabía qué hacer, pero gracias a Dios no me estanqué y seguí buscando mi sueño. Fui a otros equipos y por eso estoy donde estoy.

¿Cuál fue la primera persona que supo que no seguía en el Deportivo Cali?
Esa noche llegué a la casa muy triste, dolido. La primera persona en enterarse fue mi mamá, le dije la noticia con dolor, pero en la casa me siguieron apoyando.

¿Cómo eran esos viajes de Corinto a Pance con Cristian Zapata?
Es que nosotros llegamos a las menores al Cali luego de un torneo en Puerto Tejada en el que nos vio el club. Nosotros jugábamos para un equipo llamado Huracán, que manejaba el ‘profe’ Eduardo Molina. Casi siempre viajaba con Cristian. Hace mucho no hablo con él, pero si lo veo, seguro se acuerda de mí.

Usted es fanático declarado de Óscar Córdoba, ¿qué le gustaba de él?
Es que la primera vez que yo fui a un estadio (tenía como 12 años) fui a ver al América, y en esa época tapaba Córdoba. Lo que me gustaba de él era su estilo, sus voladas y su saque. También tenía una característica con la que yo me identifico ahora, que es tapar penales en instancias clave.

Hablando de eso, en la presente Copa Águila, con el Cali, ya lleva tres penales atajados (ante Atlético, América y Medellín). ¿Cómo se volvió un experto?
A diario con los compañeros nos quedamos trabajando penales y apostando. Entonces en esas situaciones uno aprende a percibir dónde va a ejecutar el cobrador. Trato de fortalecerme en eso para salir avante y atajar penales cuando toque.

Después de irse del Cali pasó al América y luego a varios clubes, hasta llegar a Cortuluá. ¿Siente que allí se consolidó?
Solo tengo palabras de agradecimiento para ese equipo. No fue fácil al principio, pero los directivos me dieron un voto de confianza, me mantuvieron en el equipo y yo supe retribuir eso con buenas actuaciones. No solo logramos el ascenso, sino que aún hoy Cortuluá sigue en la A y esperemos que se mantenga.

Y de ahí da el salto al Cali, ¿qué estaba haciendo cuando le llegó la opción de reforzar al equipo?
Estaba en vacaciones de diciembre (2016) en mi casa, con mi familia, y estaba a punto de nacer mi hija, que se llama Valery y ya tiene ocho meses. Pienso que esta posibilidad me llegó en el momento idóneo, porque venía de hacer las cosas muy bien en Cortuluá. Gracias a Dios en el Cali todo está saliendo bien y espero seguir mejorando y creciendo.

¿Cómo fue pelear el puesto con Camilo Vargas?
Cuando llegué sabía del reto que tenía, porque Camilo es un arquero mundialista (estuvo en Brasil 2014 como suplente de David Ospina) y el técnico en el inicio del semestre, Mario Alberto Yepes, lo conocía bien. Pero yo siempre tuve la mentalidad de aprovechar los minutos que me dieran.

Su gran posibilidad fue en esas semifinales contra América en la Liga del primer semestre...
Fue una gran oportunidad, porque Camilo se fue a la Selección y yo tomé ese reto de reemplazarlo con mucha responsabilidad. Creo que ese fue mi punto de partida para cambiar las cosas, desde ahí he demostrado que estoy a la altura del Deportivo Cali.

Ante América fue figurón, ¿qué atajada le gustó más?
Recuerdo una que le hice a Santiago Silva. William Arboleda remató al arco, el balón pegó en el palo y el rebote le quedó a Silva, que disparó cruzado, pero yo con la punta del pie desvié el balón y eso fue clave para que América no nos apretara.

En este segundo semestre ha seguido siendo figura, pero el equipo no arrancó bien. Ahora que han logrado varias victorias, ¿sienten más tranquilidad?
Hemos mejorado y estamos enfocados en que tenemos con qué pelear la Liga y la Copa Águila. En Copa, por ejemplo, estamos a 90 minutos de clasificar a la final, y en el campeonato hay que seguir con esa racha de triunfos.

¿Cuál es el delantero más duro que ha enfrentado?
Te digo dos: Miguel Ángel Borja, que fue compañero mío en Cortuluá, y Dayro Moreno. Te pueden cambiar un partido en cualquier instante.

¿Qué es lo que más lo motiva?
Mi familia y mi hija, Valery. Trabajo cada mañana para que ella se sienta orgullosa de su papá.

Cali, a prolongar su buena racha en Liga ante Tolima

Deportivo Cali saldrá esta tarde (5:30, con transmisión de Win Sports) a enfrentar en su estadio al Deportes Tolima con la consigna de conseguir una victoria que lo siga afianzando en el grupo de los ocho mejores de la Liga en este segundo semestre.

Motivados por lo que han sido sus últimas tres victorias consecutivas en el campeonato (ante América, Bucaramanga y Rionegro Águilas), los azucareros buscarán mostrar buen fútbol en casa, para así reconquistar a esos hinchas que no están convencidos por la manera de jugar del equipo.

Para este compromiso el técnico Héctor Cárdenas seguirá utilizando su sistema táctico predilecto (4-2-3-1). Con respecto al juego anterior, las novedades serán el regreso de Jeison Angulo como lateral izquierdo, la vuelta de Andrés Pérez y Daniel Giraldo (volantes de marca) y la presencia en la zona de mediocampistas ofensivos del argentino Fabián Sambueza, que en el juego anterior tuvo pocos minutos, pero mostró un repunte en su fútbol.

Sobre lo que será este juego ante el Tolima, Andrés Pérez, el capitán azucarero, sostuvo: “Hay que jugar cada partido como si fuera una final, debemos mantenernos entre los ocho”.

Cali, que viene en alza, espera entonces lograr hoy un buen triunfo.

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