Orlando Duque revive sus inicios en las piscinas Panamericanas de Cali

Octubre 07, 2012 - 12:00 a.m. Por:
DIANA CAROLINA HERNÁNDEZ- El País

Elpais.com.co vivió junto al diez veces campeón mundial en clavados de alturas, uno de sus entrenamientos en la capital vallecaucana.

En un país inundado por la pasión del fútbol, pasan algunas veces desapercibidas figuras que día a día ponen en alto el nombre Colombia. Una de ellas es el vallecaucano Orlando Duque. Este deportista, que es hoy la máxima proeza de clavados de alturas con diez títulos mundiales, no deja atrás sus raíces y por eso cada vez que viene a su natal Cali, visita las piscinas Panamericanas Hernando Botero O'byrne. Allí, donde hace más de 28 años hizo su primer salto al agua, entrena y se prepara para desafiar los parajes más bellos y arriesgados de la tierra. En una de sus visitas a la ciudad, decidimos acompañar a Orlando en uno de sus entrenos. Vivimos de cerca cómo se prepara uno de los más osados y arriesgados deportistas del mundo.Sobre las 4:00 p.m., el clavadista caleño llegó en una moto de alto cilindraje a su sitio de entrenamiento: las piscinas panamericanas. Fue recibido como una gran estrella. Todos sabían su nombre y un autógrafo, una foto o tan sólo un apretón de manos bastaban a los niños más pequeños que aguardaban para verlo en acción. En un par de minutos se cambió de ropa y empezó a explicarnos un poco su rutina previa a los saltos. Estiramiento de músculos, 40 minutos de bicicleta, 10 minutos de salto de lazo y unas simulaciones de las entradas al agua, fueron la antesala a sus clavados. “Los primeros saltos los hacía desde ahí”, señaló Orlando con su dedo índice, indicando el borde de la piscina. Ahí, desde ese mismo lugar donde hace más de dos décadas hizo su primer salto, hoy Duque, la leyenda viviente de los clavados de altura, inicia su entrenamiento. Bajo el ojo vigilante de los profesores de la Liga Vallecaucana de Natación, Orlando realiza los primeros lanzamientos desde el borde de la piscina, hasta ascender gradualmente a la plataforma más alta. El ver saltar al mejor clavadista del mundo desde el punto más alto de este centro deportivo, es para los asistentes un privilegio, algo que no se disfruta todos los días. Sus inigualables piruetas en el aire, su concentración en el borde de la plataforma y su perfección a la hora de ingresar al agua son, sin duda, el deleite para espectadores. Cayó la noche y Duque se preparaba para despedirse del agua. Alistándose para su último salto, al borde de una plataforma de 10 metros, este hombre de estatura media, tez trigueña y larga cabellera, mira de lado a lado el paisaje oscuro que envuelve la ciudad; después de un profundo suspiro y con tres giros se sumerge de manera perfecta en el agua, cerrando con broche de oro su sesión diaria de entrenamientos.

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