“Ojalá a mi hijo no le guste el ciclismo”: Mauricio Soler

Febrero 06, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Leonard Gutiérrez Bueno - Redacción de El País
“Ojalá a mi hijo no le guste  el ciclismo”: Mauricio Soler

Mauricio Soler, pedalista colombiano del Movistar Team.

Varios años después del accidente que le cambió la vida en Suiza, el boyacense no está seguro de querer que el hijo que lleva su mismo nombre siga el camino de los pedales.

La vida es irónica. Y Mauricio Soler sí que lo pudo comprobar. La bicicleta, esa amiga inseparable que desde niño lo acompañó, le entregó varios de los momentos más felices de su existencia, pero no queda duda de que también lo hizo padecer el instante más amargo, al punto que su cuerpo padece el resultado de un día que, aunque él no lo quiera, estará siempre en su memoria, así como sus mejores hazañas sobre las bielas.El 2011 fue un año negro para el ciclismo colombiano y su protagonista fue este hombre de 1,80 metros de estatura, que se aferra a la vida, así como lo hizo siempre de los manubrios. Era la sexta etapa de la Vuelta a Suiza, se corrían los primeros kilómetros en un día normal de competencia, y Soler quería seguir demostrándole a Colombia y a su equipo que quería hacer historia. El destino le tenía preparada una carrera diferente a uno de los hijos más queridos de Ramiriquí, en Boyacá.Mauricio golpeó un borde la carretera y su cuerpo salió volando por encima del manillar, con tan mala suerte que se golpeó contra un poste. En ese momento comenzó el enfrentamiento contra la muerte del que era uno de los pedalistas con más futuro de nuestro país. Soler tuvo que comenzar la escalada más dura de su vida y reponerse de múltiples fracturas, hematomas y un traumatismo craneoencefálico que le ha dejado huellas para toda la vida. Después de tanto tiempo de recuperación, renace Mauricio Soler como el digno representante de esa raza de escarabajos que se cae, pero que siempre vuelve a levantarse. Ahora más que nunca empuña fuerte sus manos y se para en los pedales de una bicicleta llamada ‘vida’, para llegar a la meta de la supervivencia.Mauricio se accidentó con la camiseta del equipo Movistar y por ese motivo fue invitado especial esta semana en el lanzamiento del Movistar Team América, donde dejó a propios y extraños sorprendidos por su recuperación y la forma en la que nuevamente le dice a la vida ¡presente!¿Después de casi cuatro años, cómo está Mauricio Soler?No ha sido fácil, pero estoy bien gracias a Dios. Estoy evolucionando y tengo la oportunidad de estar en momentos como este, donde tengo la dicha de ver a nuevos jóvenes que sueñan como algún día soñé yo.¿Médicamente hoy cuál es su realidad?Ya me siento un poco mejor; yo voy a seguir intentando y luchando, por eso diariamente trabajo para mi recuperación y seguiré haciéndolo. Puedo decir que los progresos se notan, son muy pocos, pero se notan.¿Cómo es su vida hoy después de todo lo ocurrido?Un día de Mauricio Soler inicia muy temprano, porque algo que me quedó del accidente es que no puedo dormir mucho, hay noches que las paso de largo. Me levanto temprano, reviso el correo, desayuno y me voy caminando a la finca que tengo para atender a mis dos terneros. Son importantes para mi vida. Tengo un gimnasio pequeño en el que hago parte de mi recuperación. Después de ese trabajo voy a mi casa a disfrutar con mi hijo y mi esposa.¿Por qué son tan importantes esos terneros para usted?Me ayudan a despejar la mente, pongo mi mejor energía en ellos. Creo que son importantes en mi recuperación.¿Y cómo se llaman?No les he puesto un nombre, pero ya que me lo dice, lo voy hacer. Los quiero mucho, uno es rojo y el otro es negro. Pero ya sé que ahora les tengo que poner un nombre.¿Cuáles son los mejores momentos?Los que paso al lado de mi familia, son lo más importante en mi vida. ¿Qué hace en esa largas noches en las que no puede dormir?Los especialistas me han dicho que por el problema que tuve en la cabeza es muy complicado y lo afecta todo, eso sin contar los fuertes cambios emocionales que tengo. Lucho tratando de dormir, pero muchas veces pierdo esa batalla y no me queda de otra que ir al internet e informarme de todo. Pero es duro.¿Extraña la rutina de la bicicleta?(Largo silencio). Bastante, hace parte de mi vida y difícilmente algún día podré separarme de ella. Me entregó muchas cosas lindas.¿El cariño de su hijo y de su esposa remplazan ese que seguramente fue su primer amor?Sí, pero la verdad es que son dos amores muy diferentes, aunque usted puede estar seguro de que la bicicleta siempre estará en mi corazón.Sí le dieran la oportunidad de cumplir un deseo, ¿cuál pediría?(Lágrimas). Es muy difícil para mí responder esa pregunta ahora.¿Volver a una carrera?Es lo más seguro.¿Se ve como un entrenador?Lo he empezado a hacer, porque le estoy colaborando a mi hermano con los niños del pueblo. Hemos creado una fundación para ayudar a los chicos que quieren ser ciclistas algún día. Lo que busco es que no tengan que cometer tantos errores como seguramente lo hice yo.¿Su hijo en algún momento le ha preguntado por qué no volvió a montar en una bicicleta?(Lágrimas). Sí, muchas veces. La verdad, la encargada de responder esas cosas es Patricia, mi esposa. Es muy duro para mí, pero es algo que yo tengo que aprender a manejar.¿Y ha visto que le guste el ciclismo?Ojalá a mi hijo no le guste el ciclismo, es muy lindo, pero muy duro. Sinceramente, deseo que le guste estudiar y buscaré entregarle mucha educación, aunque él será quien decida su futuro.¿Le ha regalado una bicicleta? Tengo que decir también que uno es masoquista, porque le tengo un triciclo y una bicicleta, por eso creo que difícilmente no le va a gustar el ciclismo. Además, tiene una profesional.¿Por qué tiene bicicleta profesional?Esa era la bicicleta que yo tenía de entrenar en Colombia, se la regaló Eusebio Unzué (gerente general del equipo Movistar). Un día lo llamé y le dije qué hacía con ella, y él me contestó que la dejara para Junior, que era un regalo, y ahí está.Sí en el futuro le pregunta si puede ser ciclista, ¿qué le diría?Primero que todo, el estudio, aunque creo que las dos cosas se pueden hacer. Lo primero que le voy a decir es que tenga disciplina y que haga las cosas bien, a veces hay cosas en la vida que son realmente inevitables.¿Cómo ve el presente el ciclismo colombiano?Estamos pasando por un momento fenomenal y hay que aprovecharlo.¿El mejor de la historia?Creo que sí, pero de forma colectiva, porque hay que recordar que antes tuvimos grandes campeones como ‘Lucho’ Herrera y Fabio Parra. Hoy tenemos muchos más, que están dejando en grande los colores de Colombia y pienso que vendrán momentos mejores.

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