Ni los golpes frenaron el ímpetu y deseo de Rigoberto Urán

Julio 23, 2017 - 04:18 p.m. Por:
Colprensa / El País
Rigoberto Urán

Rigoberto Urán

EFE / El País

El accidente que sufrió Rigoberto Urán en 2007 fue tan impresionante que Marlon Pérez, el hombre que le tendió la mano para que llegara al ciclismo europeo, le decía, en la casa que vivían en Brescia (Italia) que veía difícil que volviera a ser el mismo de antes.

En 2006 ya se había fracturado la clavícula en una carrera en Bélgica, pero este nuevo golpe fue tan fuerte que, por un momento, pensé que se iba a retirar. Había que llevarlo cargado al baño y darle de comer. Se quebró las dos manos, un pie, se lesionó una de sus vértebras, parecía una nazareno”.

En ese momento, con 19 años de edad, Rigoberto, quien competía en el Unibet.com, era el corredor más joven de la máxima categoría del ciclismo mundial. Pero su deseo triunfal le jugó una mala pasada.

Era la Vuelta a Alemania, iba disparado en busca de la victoria y en un descenso perdió el control de la bicicleta, casi se mata”, recuerda Pérez, al señalar que al corredor le dieron 6 meses de incapacidad, pero a los 4 ya estaba montando en rodillos y con los brazos enyesados.

“Ahí supe de su categoría, del deseo de salir adelante. Había dejado a los seres queridos para brindarles un mejor futuro y no los quería defraudar. Jamás volví a dudar de su potencial”.

Tras ese episodio, nueve meses después, fue subcampeón de la Vuelta a Cataluña.

“He admirado de él su constancia y sacrificio. Es un monstruo. Siempre lo he admirado, ya que ha pasado por momentos complicados pero jamás se ha rendido. Es un ejemplo a seguir”, expresó ayer el ciclista Daniel Jaramillo (UnitedHealthcare).

El estratega de la Selección Colombia, Carlos Mario Jaramillo, señala que el verdadero potencial de Urán está en la cabeza. “La fortaleza de su mente es impresionante, lo que se propone lo logra”. Cualidades que hablan de la grandeza del corredor.

Muchas personas ya lo desechaban porque no ganaba hacía dos años, pero quienes estamos inmersos en este deporte y hemos compartido con él sabíamos que en algún momento iba a regalar otra alegría, pues en las pruebas que disputaba siempre estaba a la altura”, agrega Pérez.

“Para llegar al éxito también se necesita un grupo que te dé fuerza anímica, la familia de Rigo fue fundamental, así como su novia Michel Durango, quien lo hizo creer más en grande”, resaltó Santiago Botero.

“Siempre he estado igual, aunque a veces he tenido problemas de salud. Pero cuando uno hace podio y luego acaba quinto o sexto es como si lo perdiera todo. Ahora estuve bien, pude estar con los mejores”, señaló Urán lleno de orgullo al subir al segundo lugar de la general del Tour, en el que hoy, camino a París, será aplaudido en el merecido Paseo de la Victoria.

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