DEPORTES
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Mundial cabalero

Junio 07, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Hernández Henao / Colprensa-El Colombiano

En un mundo de agüeros, amuletos y talismanes, la historia del Mundial va de la mano de hechos curiosos que se convirtieron en rituales que, en ocasiones, llevaron a la gloria en el campeonato.

Desde el beso en la calva de Barthez, hasta orinar en la mitad de la cancha, como Sergio Goycochea. De todo se vale, hasta de las cábalas, si se quiere levantar la Copa del Mundo.En un mundo de agüeros, amuletos y talismanes, la historia del Mundial va de la mano de hechos curiosos que se convirtieron en rituales que, en ocasiones, llevaron a la gloria en el campeonato. Y en este apartado, el rey es Carlos Bilardo, entrenador de Argentina en 1986 y 1990, y hoy manager del equipo de Diego Maradona. En 1986 prohibió que sus jugadores comieran pollo en la concentración para el Mundial de México, y obligaba a sus jugadores a besar a la novia si veían un matrimonio cerca.Goycochea, discípulo de Bilardo, antes de la definición desde los 12 pasos en Italia-90, orinaba en el centro del campo rodeado por sus compañeros para que nadie lo viera, algo que habría repetido en la Copa América de 1993, último trofeo oficial conseguido por la albiceleste en la categoría mayores.¿Cosa del pasado? En Argentina se dice que Maradona llevó a Ariel Garcé por un sueño. "Digo esto de muy buena fuente! Diego soñó que daba la vuelta en la final y al único que recuerda de ese sueño es a Garcé", afirmó en su Twitter el músico argentino Joe Fernández, amigo de Maradona.Pero los agüeros salen del Río de La Plata y se van por el mundo. Su máximo rival, Brasil, tenía dos claros, y con campeones mundiales a bordo. Aymoré Moreira, que llevó a Brasil al título de Chile-62, usaba una camiseta que tenía un lagarto bordado en el pecho, que no era una Lacoste. No se la quitó.Mario Lobo Zagallo, campeón con Brasil como jugador en 1958 y como técnico en 1970, vive con el número 13 como prioridad, debido a su devoción por San Antonio, cuya fiesta se celebra el 13 de junio. La página de internet de la Fifa dice que por eso vive en un piso 13, se casó un 13 de enero y pidió la camiseta 13 en todos los clubes en los que jugó.Estas especies de maleficios y sus contras tampoco hacen parte del imaginario latinoamericano. En Europa también se ven.El más reconocido fue el famoso besito en la calva de Laurent Blanc a su arquero Fabien Barthez en el Mundial de Francia-98 que, finalmente, se quedó para los locales. Lo hizo en seis de los siete partidos. El día de la final, ante Brasil, Blanc no pudo jugar por sanción. Nadie se atrevió a relevarlo y el beso fue en el vestuario. Ni Barthez ni Blanc confesaron cuál era el origen del gesto.En el mismo Mundial, el croata Davor Suker se coronó goleador con un rito común, pero que fue cábala: se tocaba el cuello en cada pelota quieta. Hizo seis goles.Hace cuatro años, Genaro Gatusso entrenó todos los días con el mismo suéter, pese a lo cochino. Y su Selección, la italiana, salió campeona contra todo pronóstico en Alemania-2006.

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