Michael Ortega, el pase-gol de la selección Colombia

Agosto 11, 2011 - 12:00 a.m. Por:
MARCO ANTONIO GARCÉS / Enviado Especial de El País - Bogotá

El ex volante del Deportivo Cali ha aparecido con sus milimétricas asistencias en momentos difíciles para el combinado patrio en el Mundial Sub 20. Su socio en el ataque es Luis Fernando Muriel.

Cada vez que Michael Ortega pisa la cancha del estadio ‘El Campín, a cientos de kilómetros una mano se eleva para echarle una bendición. Es la de su abuela, Pabla Galárraga, quien en Palmar de Varela (Atlántico) es tan admirada como el número 8 de la Selección Colombia, registrado en este momento en las estadísticas de la Fifa como el mejor pase-gol del Mundial Sub 20 con cuatro asistencias.Doña Pabla es testigo de Jehová, y cada que habla de su nieto no puede evitar las lágrimas. “Ese muchacho es tan especial, que merece ser campeón con Colombia”, no se cansa de repetir rodeada de una multitud que en cada partido de la Selección la acompaña para hacerle fuerza al diminuto volante nacional.Ella siempre ha estado pendiente de los pasos del muchacho, que desde los 12 años brilló con la escuela de ‘Toto’ Rubio en el Torneo Asefal y en otras competencias de la Liga del Atlántico, bajo la mirada clínica de Agustín Garizábalo, considerado uno de los mejores cazatalentos en la costa Caribe.A sus 15 años de edad tuvo la que estima una de sus mejores experiencias: ir al Deportivo Cali, a mediados del 2006, por una invitación de Ricardo Martínez. Michael no se pudo quedar porque en ese momento estaba estudiando, pero en la capital del Valle conoció cómo era la institución y decidió volver un año después, impresionado con la infraestructura del conjunto ‘verdiblanco’, pese a que Unión Magdalena, Medellín y Bucaramanga también le habían hecho ofertas.El 7 de marzo del 2009, en vigencia de la norma del Sub 18, Ortega debutó en el fútbol profesional y ante el equipo de su tierra, el Junior –en ese instante líder-, mostrando gran personalidad y apersonándose del manejo del balón en el medio campo. Jugó 68 minutos, los ‘azucareros’ se impusieron 2-1 y la afición en el ‘Pascual Guerrero’ entendió que estaba frente a un nuevo talento.En los últimos tres años ha sido llamado a concentraciones de la Selección Colombia Sub 20, y el 9 de julio del año pasado sus derechos deportivos fueron comprados por el Atlas de México.Aparte de ser fijo en la titular colombiana, se siente feliz en Bogotá por estar acompañado de sus padres: Rodrigo Ortega y Lizeth Dieppa, a quienes agradece su gran apoyo incluso en momentos difíciles como el vivido a comienzos de año en el Suramericano de Perú. “Michael es sencillo, tranquilo y muy dedicado al fútbol. Es frentero, siempre dice lo que siente, lo exterioriza. Se parece a mí”, asegura doña Lizeth.La carrera del jugador atlanticense ha sido tan vertiginosa como sus pases a lo profundo del área. De sus pies han salido las habilitaciones para tres goles de un socio que tiene desde la infancia en tierras costeñas, Luis Fernando Muriel, en los partidos ante Francia (2) y Costa Rica. Un pase más llegó para el gol del 'Trencito' Valencia ante Malí.Michael es quien encabeza las salidas de la Selección al gramado del estadio ‘El Campín’ y corre a las tribunas para motivar la algarabía de los aficionados. Eso fue lo que hizo también cuando se escuchó el pitazo final el pasado martes. “Con lo que pasó ante Costa Rica quedo feliz, porque mucha gente pensaba que este equipo no tenía garra y eso era una presión. Luchamos y nos entregamos por una hinchada que siempre ha estado allí”, afirmó el jugador colombiano después de la sufrida victoria en octavos de final.De México, aseguró que “tengo casi año y medio viviendo allá, en ese equipo hay cuatro compañeros míos en el Atlas que son titulares y sé que luchan cada pelota al máximo. Debemos tener la tranquilidad de que contamos con buenos jugadores y la entrega de toda la hinchada”.Aparte de los conceptos de José María Pazo, José Hélmer Silva y Harold Rivera, que han visto actuar a México, los consejos de Michael también serán vitales para sus compañeros en la cancha.

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