“Me siento cortado en el fútbol colombiano”: Diego Barragán

“Me siento cortado en el fútbol colombiano”: Diego Barragán

Noviembre 17, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos -Reportero de El País

El técnico y preparador físico sospecha que tras una demanda que interpuso a la Federación Colombiana de Fútbol, la Selección y los clubes del país le cerraron las puertas. Su situación económica es difícil.

La jubilación de un hombre puede ser peligrosa. Diego Barragán cuenta la historia de su suegro. Toda su vida manejó un taxi. Con el taxi sostuvo a su familia, llevó la comida a casa, les dio estudio a sus hijos. Hasta que llegó el día que decidió no trabajar más. Tres meses después de haber entregado las llaves, murió. “Hay que saber parar”, le aconseja Barragán al fotógrafo, que está a punto de jubilarse y ya sueña con pasarse la vida en una finca alejada de la ciudad, con todo el tiempo del mundo disponible para sí mismo. Pero hay que detenerse poco a poco. Como manejando un carro. Ambos conversan en una de las canchas del Club Comfenalco Valle del Lili, al sur de Cali, donde Barragán entrena a los niños y jovencitos que hacen parte de su escuela de fútbol y donde también él, de paso, se salva del freno en seco. La historia de su suegro en realidad tiene que ver mucho con él. Diego Barragán, director técnico, expreparador físico de la Selección Colombia, Nacional, América, Valladolid, Atlético de Madrid, no puede vivir sin el fútbol. Es su locura desde 1965, cuando era un niño y su padre, médico del Deportivo Cali, lo llevaba de su mano a los estadios, a la sede, a los viajes del equipo. Y una vez su gran ídolo, el arquero argentino José Rosendo Toledo, sentó a Barragán a su lado en una charla técnica de un entrenador que no permitía que nadie, fuera de sus jugadores, entrara a sus charlas: ‘Pancho’ Villegas. - "El niño, que se salga" — dijo ‘Pancho’. - "No, aquí la figura soy yo y él se queda" — respondió Toledo.Barragán escuchó la charla técnica y en ese momento supo que su vida era el fútbol. Clasificó con Colombia a dos Mundiales, ganó por primera vez para el país una Copa Libertadores con Nacional, salió seis veces campeón con América. Sin embargo, este es el testimonio de un hombre que se siente borrado, separado, de esto que tanto ama. “Siento que estoy cortado en el fútbol colombiano y lo estoy pagando muy caro”. ¿Por qué cree que fue cortado? "Sucedió en la Selección Colombia. Yo he estado en cinco ciclos. Primero con Carlos Bilardo, después con Jaime Silva y en el tercero con Francisco Maturana, con quien incluso fuimos a trabajar gratis. Cuando demostramos el trabajo, pues ya empezamos a devengar y eso solo sucedió cuando clasificamos al Mundial de Italia. Y tuve problemas con la Federación Colombiana de Fútbol después del Mundial, porque no me cumplieron con unos pagos. Pero me lo aguanté. En el Mundial de Estados Unidos 94 me pasó exactamente lo mismo. Había un dinero que inclusive el presidente de la Federación en esa época, Juan José Bellini, me dijo que la plata había salido de la Federación, la plata que me correspondía, pero la agarraron otras personas y el dinero nunca apareció". Y cuando voy a la última Selección, el último ciclo con ‘Chiqui’ García, estamos clasificados para el Mundial de Corea y Japón 2002 y la Federación toma la decisión de no continuar con nosotros. Y bueno, lo aceptamos, nos fuimos, llegamos a un acuerdo de pago y después de tres años la Federación no cumplió. Tuve que demandarla. Durante tres años intenté que me pagaran. Ya había perdido en Italia, había perdido en Estados Unidos y llegó el momento en que no aguanté. E infortunadamente gané la demanda. Desde ahí, yo siento que estoy cortado del fútbol colombiano. Contra Diego Barragán hay algo. No te valoran el trabajo, los logros, sino el hecho de haber reclamado algo justo. Ahora estoy pagando las consecuencias". ¿Cree que esa demanda es la razón por la cual no ha vuelto a ser contratado por un equipo colombiano? "Lo siento porque también lo he vivido con algunos jugadores, que cuando han reclamado, los mochan o se ponen de acuerdo los clubes para borrarlos. Mis últimos clubes en el país fueron Millonarios y Santa Fe (2011). Infortunadamente me tocó la época mala de ambos equipos en cuanto a lo económico y tampoco me cumplieron. Pero bueno. Me aguanté y ya después de haber vivido lo de la demanda con la Federación no quise poner más problemas, pero siento que desde ahí se cerraron las puertas". ¿Por qué dice que el hecho de que lo hayan borrado del fútbol colombiano lo está pagando muy caro? "Sí, porque uno agarra un ritmo de vida, tiene una familia atrás y la familia también agarra un ritmo de vida, entonces esos compromisos hay que cumplirlos. Y cuando te quedás sin trabajo, los compromisos se complican y pasa uno momentos muy duros. En Bogotá —no voy a decir el nombre— un club no pagó el arriendo del apartamento en el que yo vivía porque estaba dentro del contrato y me tocó salir y dormir en el suelo, toqué la puerta de un amigo y dormí en el suelo. Eso pasa en el fútbol colombiano. Y son momentos difíciles. Porque yo voy y me acuesto en cualquier lado, ¿pero mis hijos y mi señora? Mi familia pasa momentos difíciles. Y uno se atrasa con los bancos y no les importa si uno ha pagado 20 años cumplidamente, pero cuando se demora dos, tres meses, lo atacan a uno con todo y se te complica la vida". "He estado muy cerca de que me reporten y los bancos no te ayudan para nada. Afortunadamente yo hice algo para el país, pero me imagino esas personas que tienen muchas más dificultades. Si no confían en una persona que les ha cumplido 20 años, cómo será con alguien que está sacando un crédito por primera vez". ¿De qué vive Diego Alonso Barragán? "De los ahorros y de las cosas que he conseguido en el fútbol. Porque no me puedo quejar. Yo tengo, pero estoy ilíquido. Y cuando uno está ilíquido, pues usted sabe que uno va a mercar y no le van a decir ‘usted es el de la Selección, pague dentro de un mes’. Son las dificultades que uno encuentra y son duras, no tanto por uno, sino por la familia". ¿Su escuela aún no da para sostener ese ritmo de vida de los años en que tenía trabajo? "La escuela tiene un problema. En el país no hay la educación de que esto es como una universidad: hay que pagar. El jugador está acostumbrado a que todo tiene que ser gratis, que todo se lo tienen que dar. Entonces de pronto tengo cantidad, pero son pocos los que pagan y es una lucha permanente". ¿Qué piensa de ese giro en la vida? "Uno sabe que puede venir. Y uno se queda aterrado porque ya lo conoce de exjugadores, exentrenadores, que de un momento a otro desaparecen del fútbol y uno los ve después pasando muchas dificultades. Yo, por ejemplo, no puedo entrar al estadio. Uno entra con el carnet de la Dimayor. Al no estar activo más de dos años, no podés entrar. Y eso le duele a uno. Un país al que yo le di tantas cosas, le di tantos títulos, no puedo entrar al estadio. Tengo que pagar la boleta como cualquier aficionado". ¿Siente que han olvidado sus logros? "Yo veo que acá en Colombia se olvida muy rápido. La Federación no nos tiene en cuenta para nada. Ni a mí ni a muchos de mis compañeros del pasado. Somos como lejanos. Como si nunca hubiéramos hecho nada por Colombia y su fútbol. Y esas cosas duelen. Entre las cosas curiosas que pasan, Maturana hace un par de meses estuvo en un partido en Italia. Fue con un amigo mío, que se quedó aterrado. Del camino al hotel, a Pacho lo reconocieron por lo menos 60 personas. Aquí en Colombia en cambio no puede ir al estadio porque hay mucha gente que lo insulta". "Y todo el mundo dice “qué bonita la Selección Colombia”, pero resulta que en la Selección a mí me tocó comprar los materiales de trabajo. A uno le dan solo los balones. Y cuando estábamos en el mejor momento. Me ponían problema para llevar las cosas. Si jugábamos en Miami, yo tenía que llevar el material de trabajo. Me ponían problema porque con mis materiales había que pagar sobrecupo por equipaje, entonces me decían que no me lo iban a pagar. Cosas de esas pasaron y uno se imagina que está en el mejor sitio. Y lo mismo pasó con los premios, con los viáticos, con los hoteles. Gracias a Dios Colombia ha cambiado eso y los jugadores que juegan en Europa le han dado diferente caché. También la llegada de un cuerpo técnico extranjero. Le creen más que al nacional, entonces las cosas son más claras. Pero bienvenido eso para el fútbol colombiano". ¿Ha cometido errores para vivir esta situación? "Sí. Y yo sé que no he sido fácil. He sido muy estricto tanto en lo personal como en la disciplina de grupo. Y en muchos casos he sido la piedra en el zapato porque he defendido a los jugadores a muerte, porque me interesa la vida de los jugadores, los tengo que tener bien. Yo voy a sus casas a conocer cómo es su entorno, cómo viven, cómo es su papá, su mamá, sus hijos, estudian, no estudian". "Yo soy muy metido en eso, y a algunos directivos no les gusta. Pero a mí me preocupa que el jugador esté bien, para poderle exigir. Yo exigí siempre eso: buenos hoteles, buenas canchas, buenas concentraciones, ¿para qué? Para poderle exigir a mi equipo que saliera campeón. Pero nunca exigí ni el 1% de la venta de algún jugador. En América, en los diez años que estuve, se fueron más de 120 jugadores. Nunca cobré un peso por ninguno. Si hubiera cobrado el 1%, estaría durmiendo tranquilo. Pero nunca pedí un peso, ni voy a aceptarlo jamás". ¿Por ser así, estricto, se le llegaron a ‘parar’ jugadores? "De pronto me pasó en España. Nosotros estábamos en el Valladolid —mucha gente dice que en el Valladolid no nos fue bien— y qué te parece que el Real Madrid se interesó por nosotros. Y qué mejor premio que eso. Qué mejor reconocimiento al trabajo que el Real Madrid, el mejor equipo del mundo, se interesó e inclusive firmamos contrato en abril de 1991"."Pero nos incumplió Ramón Mendoza, el presidente. Entre las cosas que después uno investiga con el tiempo, es que ese Madrid era el de la famosa ‘Quinta del Buitre’: Butragueño, Sanchís, Michel. Esos jugadores parece que vivían muy cómodos, y entonces al saber que llegaba Barragán fueron a hablar con Mendoza y le dijeron que la parte física iba a ser complicada porque conocían nuestro trabajo en el Valladolid. Pero en el Real tuve a un gran amigo, Fernando Hierro. Y él siempre dijo que le dolió no haber podido trabajar conmigo". "Nos sentimos traicionados por Mendoza. Gastamos mucho en viajes. Muchas horas de sueño. Íbamos a las reuniones de 10:00 p.m. a 2:00 a.m. y nos teníamos que devolver a Valladolid a esa hora. Dos horas de camino. Y en esa época todo era teléfono. Para contratar a los jugadores teníamos que llamarlos. Íbamos a llevar a Matthäu, a Klinsmann, fueron muchas horas hablando y esa plata la perdimos, pero salió Jesús Gil y Gil, Presidente del Atlético de Madrid, y dijo que Mendoza era un cerdo y nos llevó al Atlético". "Tuvimos el premio de volver, pero el Madrid nos engañó. En Atlético conocí a Simeone. Fue compañero. Del fútbol argentino lo llevamos a Europa. Nosotros sugerimos que llegara al equipo". Usted dice que se está actualizando y preparado para dirigir. ¿Cómo es un día suyo? "Yo soy un hombre que a las 5:15 a.m. estoy levantado, pero a las 10:00 p.m. ya estoy descansando. Y todo el día estoy en la cancha, mañana y tarde, con la escuela. Al mediodía y en las noches estoy en permanente comunicación con Europa, Uruguay, Argentina, conversando por Internet sobre fútbol con amigos y profesores. Estamos permanentemente intercambiando opiniones. Y tengo la fortuna de ser amigo de Maturana, que es un capo en la Fifa. Es de los hombres que consulta el mundo futbolístico. Ser amigo de Pacho es un privilegio y una posibilidad de seguir creciendo. Con él estoy en permanente comunicación". ¿Quiere volver a dirigir en el fútbol colombiano? "Sí. Tengo unas ganas impresionantes. Aparte que quiero dirigir, tengo a mi lado un cuerpo técnico que sé que es de los más actualizados del país. Tengo tanto un cuerpo técnico extranjero, como nacional. Todo depende de la necesidad del club. Pero tengo gente muy capaz para trabajar en cualquier equipo de fútbol".

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad