"Me ha tocado remar muy duro en la vida": Miguel Ángel Borja

"Me ha tocado remar muy duro en la vida": Miguel Ángel Borja

Abril 28, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Daniel Molina Durango, reportero de El País

El goleador de Cortuluá, Miguel Ángel Borja, atraviesa un gran momento con una estupenda producción que tiene a su equipo en el grupo de los ocho.

Qué lindo es eso de estar de romance con el gol, que todo lo que uno toque tenga destino de red y ponga a celebrar a sus hinchas. De eso sí que sabe en estos momentos Miguel Ángel Borja, quien con sus goles está soñando con algo grande y su equipo, el aplicado Cortuluá de Jaime de la Pava, también.

Fueron dos goles frente a Nacional el sábado en el estadio Doce de Octubre para una victoria cómoda de 2-0. Y fueron tres el miércoles en Manizales, que sirvieron para que el equipo ‘corazón’ del Valle latiera más fuerte que nunca frente al Once Caldas. 

Pero en la vida de Miguel Ángel —que es uno de los máximos artilleros del campeonato colombiano— las cosas nunca han sido fáciles. Como él mismo lo reconoce, casi siempre le ha tocado remar, venir de atrás y empujarse a sí mismo hacia lo que se propone.

Mostrándose muy contento por su actualidad, el joven atacante de 23 años habló con El País sobre este momento especial que está viviendo en su carrera.

Yo estoy muy feliz por esta bendición que Dios está derramando sobre mí, la verdad es que me está ayudando mucho. Pero el buen momento se debe mucho al trabajo colectivo de todo el Cortuluá y del cuerpo técnico.

También se debe al apoyo del profesor Andrés Gómez, que me ha ayudado mucho a mejorar en el tema de la definición. Desde que llegué me dijo que mi apellido era el gol y que tenía que trabajar fuerte. 

Yo comencé a los 17 años, cuando me vine a probar al América. Luego con 18 pasé al equipo sub-20 del Deportivo Cali y la idea era que allí me hicieran ya contrato, pero los directivos de ese tiempo no estuvieron muy convencidos. Después pasé por Cúcuta, Equidad, el Livorno de Italia, Olimpo de Argentina, Santa Fe y ahora, por segunda vez, me encuentro en Cortuluá y estoy muy feliz aquí.

No (Risas). Cada vez que yo marco un gol me siento bendecido por Dios, independientemente de cuál sea el rival. Son cosas del fútbol porque también le he hecho goles al América y cuando estuve en Santa Fe tuve la oportunidad de convertirle a Cortuluá.

Como dices, mi pueblo queda en Córdoba, más o menos a una hora de Montería. Por momentos fue una zona roja, donde se veía mucha delincuencia, muchas bandas y hasta paramilitares, pero las cosas ahora ya están mucho mejor y hay más armonía, lógicamente eso me llena de felicidad.

A mí me han pasado muchas cosas. En Tierralta jugaba en una escuelita que se llama Pony Gol. Una vez en un partido me vio alguien de Envigado, que fue el primer equipo donde fui a probar suerte. Lamentablemente me tocó salir por un malentendido con el dueño del equipo. Después fui a Medellín y  al América... la verdad esta carrera mía ha sido de mucha dedicación y perseverancia para salir adelante. Me ha tocado remar bastante. Ahora ya estoy viendo los frutos. 

Cuando en el Cali no me quisieron hacer contrato, el profesor Jaime de la Pava —que hoy me dirige en Cortuluᗠme llevó al Cúcuta Deportivo, donde empecé a jugar de manera profesional. Le estoy muy agradecido al ‘profe’ por eso.

Pienso que sí. Siempre le he puesto mucho amor y dedicación a esto. Desde pequeño he tenido el pensamiento de sacar a mis padres adelante, que tengan una casa bonita y que se sientan cómodos.

De muy chico yo les decía que les iba a regalar un hogar digno porque se lo merecen y por fortuna lo he podido lograr. Desde que empecé en el fútbol he pasado momentos muy duros, en los que me he sentido muy solo, pero todo eso me ha impulsado para remar y salir adelante. Gracias a Dios las cosas ahora me están saliendo muy bien.

Fue muy bonita la experiencia del Suramericano del 2013, en el que quedamos campeones. El profesor ‘Piscis’ Restrepo tenía tres ‘9’ de área (yo, Jhon Córdoba y el ‘Coco’ Perea) y fue una competencia sana y enriquecedora. Luego fuimos al Mundial Sub-20 y lastimosamente Corea nos sorprendió en octavos de final, pero fue un buen proceso.

Fue muy incómodo, sin duda ese tema no se manejó bien. Yo tenía entendido que me habían convocado; si el ‘profe’ (Piscis Restrepo) cambió de opinión, debieron avisarme. Yo preparé mi maleta y me fui para el aeropuerto... son cosas que pasan, pero no guardo ningún rencor.

Ahora lo que queremos es afianzarnos en el grupo de los ocho mejores y, por qué no, meternos dentro de los cuatro primeros y ser cabeza de llave en las finales. Tenemos el pensamiento que estamos para lograr grandes cosas.

Con seguir marcando goles y quedar en la historia del fútbol colombiano. Quiero seguir trabajando mucho para tener la posibilidad de regresar a Europa y dejar una huella importante. Yo me esfuerzo de la mejor manera y voy de la mano de Dios, que me brinda mucha fortaleza.

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