Mario Yepes, el capitán que nunca claudica

Junio 16, 2013 - 12:00 a.m. Por:
FRANCISCO HENAO BOLÍVAR - Reportero de El País

Está a punto de hacer realidad su sueño: clasificar y jugar un Mundial. Justo premio para un profesional íntegro dentro y fuera de las canchas.

Poco menos de un año para hacer realidad un sueño que durante más de doce temporadas se le convirtió en una auténtica pesadilla es el tiempo que maneja el gran capitán de la Selección Colombia, Mario Alberto Yepes.El defensa vallecaucano tuvo que llorar tres eliminaciones seguidas, las de las eliminatorias para Japón y Corea 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.Pero ahora, como un premio al profesionalismo, la entrega, la honradez, la responsabilidad y, sobre todo, la paciencia, a sus 37 años la vida lo pone a 90 minutos de fútbol o, si se quiere, a tres puntos, para reconfirmar un logro que ha venido persiguiendo desde la fase premundialista del 2002.Los sueños de Yepes no son de ahora. Comenzaron desde muy chico, cuando alcanzó a dar sus primeros pasos en el fútbol, jugando en un equipo del colegio Lacordaire, para posteriormente llegar a esa inagotable fábrica de talentos que es la Escuela Sarmiento Lora.“Era flaquito y alto; jugaba de 9. Me acuerdo que llegó a la categoría infantil de la Escuela con otros muchachos que después la rompieron como Milton Rodríguez y Héctor Hurtado. Yo les decía a ellos que se la tiraran al flaquito, que él la metía. En algunas ocasiones lo tenía que regañar por algún movimiento que no hacía, pero todo lo tomaba de buena manera”, recuerda Mario Desiderio, quien lo tuvo varios años en la Sarmiento.En la Escuela, Yepes forjó una amistad muy fuerte con Milton Rodríguez, hoy delantero del Envigado. “Compartíamos todo, teníamos los mismos gustos por ir a ver una película o escuchar salsa, que era lo que más le gustaba a Mario. Algunos fines de semana yo me quedaba en su casa y al siguiente él iba a la mía”, dice el atacante vallecaucano.De 9 de la Sarmiento pasó a ser el 9 de la Selección Valle. Aunque hacía goles, no era un artillero consumado, asegura Desiderio. Sin embargo, por sus condiciones el Cortuluá se fijó muy rápido en él y se lo solicitó a la Sarmiento, aprovechando un convenio que había entre ambas instituciones.Muy a pesar de la preocupación de doña Ema Díaz, la madre del proyecto de jugador, Mario se fue a Tuluá para comenzar una aventura mucho más seria en el fútbol.“Acá vino y creo que se fue a vivir a la casa de 'Oto', un arquero que tenía el Cortuluá; aunque él después fue a Rionegro y allá fue donde hizo pareja de centrales con Iván Ramiro Córdoba. Pero Mario en Cortuluá era delantero, hasta que Reynaldo Rueda, que era el técnico, no sé qué le vio y primero lo puso de lateral izquierdo y después de central”, manifiesta Óscar Ignacio Martán, entonces presidente del equipo vallecaucano.Pero el destino le tenía preparado cosas mejores a Mario Yepes. Su 'pasantía' en el Cortuluá duró poco porque el Cali ya le había echado ojo en 1997.“Sabíamos de él porque lo habíamos visto antes en la Sarmiento; se hizo un negocio con el Cortuluá, mandamos varios jugadores y $100 millones a cambio de Yepes”, recuerda Óscar Astudillo, quien era el presidente del Deportivo Cali.Esa negociación fue la que en su momento se llamó 5x1. El Cali envió al Cortuluá cinco jugadores: Ómar 'Misio' Suárez, Juan Carlos Martínez, Néstor Salazar, Víctor Molina y Jorge Rayo.“Eso fue un escándalo porque decían que yo había tumbado al Deportivo Cali, ya que Mario no era conocido; pero el tiempo dio la razón y mire que recuperaron notablemente la inversión porque después lo vendieron muy bien a River Plate”, confiesa Martán.A la sede de Pance llegó con 21 años. “Ese muchacho era tan tímido que en el entrenamiento de la mañana ni siquiera se me presentó, no se me arrimó para decirme que era Mario Yepes y que jugaba en tal posición; ya en la tarde sí se me acercó y se presentó; en el tiempo que lo tuve fue un gran profesional, serio, trabajador, un ejemplo para todos”, rememora Fernando 'Pecoso' Castro.Fernando Ruiz, kinesiólogo del onceno azucarero durante más de 25 años, expresa que “él (Yepes) siempre fue un muchacho muy respetuoso, nunca miró por encima del hombro a los utileros o kinesiólogos; su trato hacia nosotros siempre fue de mucho respeto”.Como dice el 'Pecoso' Castro, “serio, trabajador y muy profesional”, así lo recuerdan varios excompañeros. “Yo conocí a una persona intachable, un ganador nato; fuera de la cancha Mario era muy callado, pero adentro, cuando le daban una patada a Máyer (Candelo), a Arley (Betancurt) o a Víctor (Bonilla), Mario se transformaba y de una salía a defender a sus compañeros... él tenía su temperamento también”, confiesa John Wílmar 'Pelusa' Pérez, quien compartió con Yepes dos años gloriosos del Cali en 1998 y 1999.A la par del fútbol, las cosas también le salían muy bien con las mujeres. “Mario desde muy niño no tenía problemas en ese sentido porque siempre ha sido 'pintoso' (risas)”, asegura Milton Rodríguez, compañero de andanzas desde la época de la Sarmiento Lora.Sin embargo, una periodista, Carolina Villegas, caleña como él, fue la que conquistó el corazón del zaguero vallecaucano. De esa unión que ya tiene más de 13 años nacieron los pequeños Luciano y Miranda, franceses, y el menor de la familia, llegado al mundo hace poco más de seis meses en Milán.Carolina decidió dejar a un lado el periodismo para acompañarlo a su primera aventura internacional: River Plate, en 1999. “Era un muchacho simple, sencillo, inteligente; se adaptó muy rápido y eso que no la tenía fácil porque venía a reemplazar a un jugador como Eduardo Berizzo, que había sido transferido al fútbol europeo”, recuerda Leonardo Astrada, el capitán de ese River exitoso.En Buenos Aires, 'Mabeto', como lo llaman sus amigos, comenzó una nueva vida, compartió momentos con otro colombiano en la banda roja, Juan Pablo Ángel, y supo lo que eran los asados, los buenos vinos y las cenas casi a la media noche, cultura que en Colombia poco se ve.Dos títulos ganados con el equipo argentino fueron suficientes para que en el 2002 diera el salto a Europa. Llegó a Nantes con 26 años y muy rápido se ganó el corazón de todos, hasta el punto de ser apodado 'el Rey' y elegido como uno de los mejores defensores del equipo en toda su historia.Luego vino el París SG, posteriormente el Chievo Verona de Italia y después el salto al Milán, donde lo recibió con un piropo nada menos que el dueño del equipo rossonero, Silvio Berlusconi.“Llega un buen mozo al Milán que ayudará a que el público femenino asista más al estadio”, dijo en su momento el exprimer ministro italiano.Y fue cierto porque la hinchada rossonera asedia constantemente a Yepes después de un partido o un entrenamiento. “Una vez se le acercó una señora y le dijo que le firmara un autógrafo aquí (muestra la zona de los senos)”, dijo en una ocasión y en medio de risas Carolina, esposa de Yepes, a un programa de televisión.En la ciudad de Milán se reencontró con un viejo amigo, Iván Ramiro Córdoba, con quien reafirmó una amistad que nació cuando ambos eran muy jóvenes y defendían los colores del Rionegro.“Mario es una gran persona, con él compartimos en familia; mis hijos son muy amigos de sus hijos, es como si fuera primos”, expresó Córdoba una vez que se le indagó por Yepes.Las cenas familiares y los paseos a otras ciudades italianas cercanas a Milán eran las preferencias de los Yepes y los Córdoba cuando no estaban en función del fútbol.A la par de su experiencia en el balompié italiano, Mario se entregaba a muerte por la camiseta de la Selección Colombia en eliminatorias y copas Américas.“Lo vi llorar como un niño en el camerino después que Perú nos eliminó en la Copa América del 2011 en Argentina; ese día Mario estaba inconsolable”, recuerda 'Amaral', utilero de la Selección y amigo personal del zaguero vallecaucano.También ha tenido muchos momentos felices, como el título de la Copa América del 2001 con la Selección y las estrellas ganadas en el Deportivo Cali, River Plate, París SG y Milán.“Pero el último momento alegre de Mario fue después del triunfo sobre Perú porque él y los jugadores saben que hay gente que no quiere que a la Selección le vaya bien. Ese día todos los vieron 'guerriando' y metiendo, y por eso en el camerino, como todos, estaba bastante eufórico; además, porque es la oportunidad de ir al Mundial”, confiesa 'Amaral'.Y es verdad. La de ahora es la gran oportunidad que tiene Yepes de ir a un Mundial, casi en el epílogo de su carrera. Un justo premio para alguien que ha luchado ese honor desde hace muchos años.Por eso el gran capitán está a menos de un año para hacer realidad un sueño que, en el pasado, fue una pesadilla.Voces* "Mario siempre ha sido una gran persona, un gran ejemplo para todos. Yo lo traje del Cortuluá porque sabía lo que nos podía dar".Óscar Astudillo, presidente del Cali en 1997, año en que llegó Yepes al equipo.* "Él es muy tranquilo, pero también tiene su temperamento; cuando es de encarar las cosas; lo hace porque mucha gente abusa de la generosidad".'Amaral', utilero de la Selección Colombia y amigo de Yepes.* "A él en el Cortuluá Reynaldo Rueda le dio un vuelco total a su carrera porque de delantero lo pasó a zaguero central".Óscar I. Martán, fue presidente del Cortuluá cuando llegó Yepes.* "Siendo colombiano y recién llegado a River se metió en la onda del equipo. Por su humildad se ganó el respeto de todos".Leonardo Astrada, capitán de River Plate en 1999.* "Desde muy niños compartíamos todo; salíamos de entrenar en la Sarmiento y nos íbamos a escuchar salsa que era su música preferida".Milton Rodríguez, delantero que compartió sus inicios con Yepes.En Cifras6 años jugó Yepes en el fútbol francés: dos con el Nantes y cuatro con el París SG, equipo con el que ganó dos títulos48 partidos por eliminatoria, desde el 2002, ha jugado Yepes con la camiseta de la Selección Colombia.90 partidos tiene Mario Yepes con la Selección Colombia. Con la tricolor ha anotado cuatro goles.14 años tiene Yepes en el fútbol internacional: desde el 99 salió del Cali para Argentina.7 títulos suma en su carrera deportiva, con el Cali, River Plate, París SG y Milán.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad