Leonel Álvarez y Faryd Mondragón; baluartes del Deportivo Cali
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Leonel Álvarez y Faryd Mondragón; baluartes del Deportivo Cali

Diciembre 15, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción El País

Detalles de la forma en que, desde hace mucho, Leonel Álvarez empezó a forjar el técnico que es. Breve repaso de la vida de Faryd Mondragón, el arquero más hincha del Deporcali campeón.

Una experiodista deportiva de La Crónica de Armenia recuerda la anécdota. En el 2002, cuando Leonel llegó a jugar al Quindío, se volvió costumbre ver al volante trotando después de los entrenos. Lo hacía solo, a veces sin camisa, con la pantaloneta recogida y las medias caídas. La imagen se repetía día tras día, como el ritual de un gladiador veterano preparándose para una batalla individual.Al principio fue casi una extrañeza. Pero Leonel ya era Leonel. Y aunque venía de jugar en la MLS, el tipo ya era ídolo intocable. Entonces en ese equipo, de puros muchachitos, nadie se atrevía a preguntarle lo que todos se preguntaban: ¿Para qué ese man, después de matarse entrenando, sigue corriendo? La respuesta llegó a los días. La confirmación, años más tarde.Tiempo después de que aquello se repitiera todas la tardes, algunos de esos muchachitos capaces de hablar solo con un balón en los pies, se fueron uniendo al ritual del gladiador. Y empezaron a trotar a su lado. Primero un par, luego tres, después cinco o seis. Una vez, semanas más tarde, cuando el grupo de trote estaba consolidado, Leonel les dijo que los iba a invitar a almorzar. El sitio al que los llevó era La Fogata, uno de los mejores restaurantes de Armenia, donde el volante había pedido que le organizaran un asado para sus invitados.Ese gesto es parte de la respuesta al trote silencioso del gladiador. Lo que estaba haciendo era dar ejemplo. Les mostraba, a todos esos peladitos que encontraban en él a un referente, que para ser un futbolista se necesita un esfuerzo adicional. Que no solo se trata de meter, de patear bien la pelota. Leonel, ya siendo Leonel, trotaba para que ellos entendieran que eso que hacían debía asumirse con la misma seriedad que una carrera universitaria. Y que así como un médico, un arquitecto, un abogado, después de graduarse debía seguir leyendo, actualizándose, estudiando para no quedarse atrás del resto, ellos, los futbolistas, debían correr todavía más para exactamente lo mismo. La confirmación de lo que todos en el Quindío se preguntaban cuando lo veían trotar, vino mucho después, cuando los nombres de algunos de esos muchachitos que entrenaban a su lado empezaron a retumbar aquí y allá: Hugo Rodallega, Iván Vélez, Diego Chará, Pichú Núñez, John Valoy. Leonel, el conductor del Cali campeón, es técnico hace mucho. Lo lleva dentro desde cuando aún era un futbolista activo.Nacido en Remedios, Antioquia, pero criado en el barrio Zamora de Medellín, a muy temprana edad Leonel encontró en el fútbol la forma de hacerle frente a las dificultades. Abandonado por su padre, Leonel creció en un hogar tan lleno de carencias como de amor. Por eso, ahora que puede, uno de sus mayores gustos es darle gusto a las mujeres que estuvieron pendientes de él cuando más lo necesitó: Fabiola Zuleta, su mamá, y sus tres hermanas, Alexandra, Gudiela y María Dolores. Y eso de estar pendientes no es simple retórica. Estaban pendientes, también, porque el espacio –o la falta de espacio- las empujaba: durante muchos años Leonel tuvo que compartir cama con sus hermanas. “Y a veces hasta con una primita”, contó hace poco en una entrevista.Conocedor de primera mano de las necesidades, una de las características de su personalidad es la bondad callada. En Armenia, cuenta la periodista, era común que un día cualquiera él se apareciera al entreno con suplementos vitamínicos para los jugadores que veía mal alimentados o que comprara el agua cuando no había o que le ayudara económicamente a alguien de la calle que lo abordaba con algún problema. El fútbol es una representación de la vida. Y el papel que los jugadores desempeñan en la cancha replica algunos de los rasgos habituales en su vida cotidiana. El 'Tino', por ejemplo, celebraba sus goles con una pirueta que daba cuenta de las acrobacias que también podía hacer fuera del campo de juego; Higuita, capaz de hacer un escorpión en Wembley, ha tenido una vida salpicada de disparates inusuales; Leonel, esa fuerza silenciosa que nunca brilló de más, que nunca se excedió, que trabajó siempre para entregarle el balón a los demás, es algo parecido cuando no está calzando unos guayos.Pero es raro que Leonel no esté metido en el fútbol. Aún cuando descansa, se alimenta de fútbol: habla con 'El Bolillo', su gran amigo, con René (Higuita), a quien considera su hermano, ve partidos internacionales, analiza movimientos, piensa estrategias. Y trata de replicar en la cancha eso que lleva viviendo y analizando y sufriendo y gozando desde hace más de treinta años, cuando debutó con el Medellín. Después del Medellín vino lo que ya es sabido por todos: su consagración con el Nacional pateando el penalty decisivo en la final de la Libertadores del 89 y una titularidad que mantuvo durante 24 años en todos los equipos donde actuó. 24 años, entonces, sin domingos libres, concentrado todos los fines de semana comiendo y respirando fútbol. Tiempo suficiente para que alguien hubiera terminado hastiado de todo eso y al final, con los guayos colgando de una puntilla o refundidos bajo la cama, pensara en otra cosa para el tiempo de jubilación: montar un restaurante o un hotel, por ejemplo. Pero Leonel no habría podido. Ha sido técnico desde hace mucho. La periodista recuerda que cuando jugaba en el Quindío se lo decía a veces: “Espere y verá, mi amor, que un día voy a dirigir un equipo”.Verlo ahora salir campeón, es ver al gladiador ganando su batalla individual. Terminando lo que empezó desde hace tanto tiempo. Dando ejemplo otra vez. Sin aspavientos, sin ruido, como una fuerza callada. Como esa fuerza que era en la cancha, cuando aún jugaba y pocos se percataban de lo que hacía. El fútbol es una representación de la vida. Leonel es una muestra de ello.TrayectoriaEquipos donde jugó: Medellín, Nacional, Valladolid (España), América de Cali, Dallas Burn (MLS), Tiburones Rojos de Veracruz (México), New England Revolution (MLS), Deportes Quindío (donde se retira en el 2004) y Pereira.Equipos que dirigió: Medellín, Selección Colombia e Itagüi.Títulos como jugador: 1991 (Atlético Nacional), 1992 (América de Cali), Copa Libertadores 1989 (Atlético Nacional), Copa Interamericana 1990 (Atlético Nacional).Títulos como técnico: 2009, Independiente Medellín. 2013, Deportivo Cali.Faryd Mondragón, el cerrojo verdeLo decía el médico Gabriel Ochoa Uribe. La frase incluso se volvió cliché. Pero es sabia. “Los jóvenes ganan partidos; los veteranos, títulos”. En el arco del Deportivo Cali sí que hay un veterano. Faryd Camilo Mondragón es una razón más para explicar por qué el Cali, después de siete años, volvió a disputar una final.En la cancha, el aporte de Faryd fue fundamental. Lo explicó el asistente técnico del equipo, Sergio 'Jeringa' Guzmán. No son solo atajadas. Con un arquero de su experiencia, los defensas no solamente se sienten más tranquilos. También se sienten grandes, importantes, seguros. Faryd evita goles pero también es motivación y escudo para el resto. La defensa del Cali de hecho fue una de las mejores en la recta final del torneo: en el grupo A de los cuadrangulares recibió 8 goles. Mondragón además, junto a Eduardo Niño, el preparador de arqueros, está formando a los nuevos cancerberos: José Johan Silva, Jaiber Cardona. Tras su retiro inminente – después del Mundial de Brasil 2014 – su objetivo también es dejar en el Cali algo más que un título. El portero suplente José Johan Silva lo confirma. Farid los corrige como un padre sabio durante los entrenamientos. Además, a pesar de sus 42 años, se exige a la par de ellos. La confianza en sí mismo, esa certeza de lo que se es, es una de las tantas lecciones que José Johan le ha aprendido.Pero Mondragón también es garantía de respeto para el equipo. Respeto por parte del rival, del árbitro, incluso de hinchadas rivales. Siempre será más difícil patear un penal frente a un arquero que ha estado en dos mundiales y ha sido figura en cuanto país ha jugado: Colombia, España, Argentina, Paraguay, Francia, Turquía, Alemania. Faryd completa 24 años de carrera. Aún recuerda cuando debutó oficialmente. Fue con el Deportivo Cali, ante Santa Fe, en Bogotá.Mucho después se iría justamente para el Santa Fe, de ahí partiría a Cerro Porteño, Argentinos Juniors, Independiente, Zaragoza, Metz, Galatasarai, Colonia, Philadelphia. Con la Selección Colombia completa 50 partidos. Mondragón es un arquero trotamundos, uno de los mejores futbolistas colombianos de todos los tiempos bajo los tres palos. Y pensar que alguna vez fue delantero, volante. Sin embargo, en una práctica, el portero titular no llegó y le pidieron al muchacho de brazos largos que se metiera a la portería. Jamás volvió a salir de ahí. Carlos Portela, además, no se lo hubiera permitido. Faryd es uno de los discipulos pródigos de ese gran preparador de arqueros que también formó a Miguel Calero, a Óscar Córdoba, los dueños del puesto en la Selección Colombia durante la década del 90.Fue el papá de Faryd, Camilo, que jugó en las divisiones menores del Cali y del América, el que le inculcó el amor por el deporte. Las pasiones quizá son hereditarias. Sin embargo, a diferencia de su padre, jamás se hubiera puesto el buso del América. Lo ha dicho, incluso. Mondragón es hincha del Cali. De esos acérrimos. Y ayer sucedió algo histórico para su carrera. Extrañamente jugó su primera final en el fútbol profesional colombiano a pesar de tener 24 años en el fútbol. Curiosamente su único título en el país lo levantó con el equipo que más ama. Es el final perfecto para un futbolista. El final feliz. El cerrojo del campeón ahora piensa en la Copa Libertadores.Trayectoria Títulos: Supercopa Sudamericana 1995 con Independiente de Argentina. Recopa Sudamericana, con el mismo equipo. Superliga 2002 con el Galatasaray de Turquía. Copa de Turquía 2005, con el Galatasaray. Superliga 2006 con el Galatasaray.Además de haber estado en los mundiales de Estados Unidos y Francia, participó con la Selección Colombia en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, en la Copa América de los años 93, 95 y 97. Y también en la Copa de Oro de la Concacaf 2003 y el Copa de Oro del año 2005.

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