Historia oculta de dos medallas

Septiembre 04, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Agencias
Historia oculta de dos medallas

Luis Fernando López, marchista colombiano.

Es un interrogante que se debe desmenuzar: ¿son las primeras medallas de Colombia en un Mundial de atletismo obra de la casualidad o el producto de un proyecto organizado?

Es un interrogante que se debe desmenuzar: ¿son las primeras medallas de Colombia en un Mundial de atletismo obra de la casualidad o el producto de un proyecto organizado?Hasta este Mundial, número trece de la historia, Colombia nunca había subido a un podio. Pero Catherine Ibargüen, en salto triple, y Luis Fernando López, en la marcha de 20 kilómetros, se colgaron preseas de bronce que le han dado una nueva dimensión a la disciplina en un país -como muchos en Latinoamérica- donde el fútbol monopoliza la atención.Colombia ha empezado a romper el cascarón y lo hecho en el transcurso de la última semana en Daegu, Corea del Sur, hace pensar en un futuro fulgurante."Esperemos que este sea el principio de más actuaciones memorables", dijo a The Associated Press Carlos Castillo, el jefe de la delegación de Colombia en el Mundial.Castillo resaltó el trabajo que realizan el Comité Olímpico nacional, el Instituto Colombiano del Deporte y otros entes para sacar provecho al talento en el país."Esta medalla fue posible por ese apoyo", agregó Catherine Ibargüen, quien se ha beneficiado de una estructura completa de respaldo que le permite entrenar y estudiar enfermería en Puerto Rico. (Allá vive con Alexander Ramos, su pareja, también deportista).Además, tanto Catherine Ibargüen como Luis Fernando López cuentan con entrenadores y fisioterapeutas a tiempo completo.Ibargüen se entrena desde hace tres años bajo las órdenes de Ubaldo Duany, un cubano. Luis Fernando López lo hace con Fernando Rozo, con la pecularidad que los dos trabajan en Bogotá con la Policía Nacional.Tanto Luis Fernando como Catherine, entonces, son atletas inmersos a tiempo completo, sin cortapisas, están en el ciclo olímpico, fogueandose en competencias de alto nivel por todo el mundo.Además, reciben un apoyo económico mensual de 1.8 millones de pesos. Esos recursos son entregados por Coldeportes y el Comité Olímpico Colombiano.Pero hay que decirlo: no todos los deportistas del país cuentan con ese apoyo. Y justamente ellos, Catherine y Luis Fernando, reclaman que el mismo se extienda a muchos más atletas.Luis Fernando López, por ejemplo, fue directo al grano al exigir que el atletismo merece un sitial más prominente dentro del mapa deportivo colombiano: "Demostramos que hacemos gloria de verdad, que damos medallas de verdad, no sólo una clasificación a un Mundial de fútbol. Estos son los deportes que se llevan con pundonor. Que el país confíe en el atletismo que es el verdadero sentir de la Nación".El atleta Paulo Villar, quien en este Mundial alcanzó las semifinales de los 110 metros con vallas, también abogó por más ayuda para otros deportistas."Para la mayoría, los recursos son escasos, las competencias son limitadas y el acompañamiento metodológico es muy limitado, así como la tecnología en cuanto a materiales. Sin embargo, salen figuras", dijo Villar."En el caso de Luis Fernando López hay que recalcar que tiene un equipo multidisciplanario con médicos, psicólogo y fisioterapuetas. Eso sucede con pocos atletas en Colombia. Tenemos que enfocarnos para darle seguimientos a todos los atletas que estamos clasificados a los Juegos Olímpicos de manera puntual", añadió.Hay que decir, en todo caso, que el respaldo y el respeto se obtiene con resultados. Y para lograrlos hay que sortear obstáculos, con disciplina. Catherine Ibargüen, por ejemplo, debió dejar la familia, irse del municipio de Apartadó para Medellín y entrenar con la profesora Regla Sandrino, de la Liga de Atletismo. “En la vida real de un deportista de alto rendimiento es más lo que se deja de lado que lo que se incorpora. Ella, como todo lo de su zona, le gusta el baile, le gusta la música, la fiesta. Pero siempre fue disciplinada. En esa vida sana que lleva tiene mucho que ver su pareja, Alexander Ramos. Juntos acordaron llevar una vida concentrada en el deporte”, dice la ‘profe’ Sandrino.Pero no sólo es disciplina. Catherine y su familia también tuvieron que sortear la falta de recursos. Francisca Mena, su madre, por ejemplo, tuvo que dejar a Catherine niña al cuidado de su abuela debido a su trabajo como minera en las minas de oro de Zaragoza, Antioquia.Es decir: para llegar al podio hay que pagar un precio alto. Dejar la familia, por ejemplo, saber ganarle la batalla a la falta de recursos. Después, claro, aparece el apoyo. Sin embargo, aún el deporte de este país demanda más recursos, más interés, más respaldo para quienes ven en el deporte un proyecto de vida que haga grande a toda una nación.

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