Historia: Daniela Mendoza, la dueña de Nanjing

Historia: Daniela Mendoza, la dueña de Nanjing

Septiembre 24, 2017 - 10:44 a.m. Por:
Daniela Cárdenas Vásquez - Reportera de El País
Daniela Mendoza

Daniela Mendoza, patinadora vallecaucana.

Colprensa - El País

Nanjing es, sin duda, el lugar favorito que quedará marcado en la mente y el corazón de Daniela Mendoza. Allí se consagró por primera vez campeona mundial de patinaje y este año repitió galardón.
A los cinco años Daniela se acercó por primera vez al patinaje. Por cuestiones de salud, el médico le recomendó a sus padres que su pequeña niña debía practicar algún deporte para mejorar sus problemas de respiración.

Fue entonces cuando Daniela llegó a la escuela de patinaje de Luz Mery Tristán, en la que estuvo hasta hace un año y medio que comenzó a entrenarse en la Liga del Valle. Desde ese momento supo que la actividad de las ruedas en línea iba a ser su estilo de vida y hasta ahora, su carrera profesional.

Una carrera que ya lleva más de 13 años y que empezó a mostrar los frutos al poco tiempo de iniciarla, pero el logro que nunca olvidará fue su primera participación en un mundial y el haberse coronado campeona en cinco pruebas.

La joven, que demuestra en cada una de sus palabras su carisma y humildad, suma en su palmarés de la categoría juvenil ocho títulos mundiales. En su primera participación en el Mundial de Nanjing 2016 sumó cinco preseas y este año alcanzó las otras tres.

Para Daniela, la participación en el Mundial tiene mucho significado. Para clasificarse tuvo que dar todo de sí en cuatro días intensos de pruebas en los que competía por uno de los pocos cupos que había.

“El selectivo de clasificación es lo más duro que tiene Colombia, no solo por lo físico, sino por lo mental. Todos los días se disputan dos pruebas y cada una de ellas otorga unos puntos; quien logre sumar mayor cantidad, podrá ganarse su cupo, pero son pruebas muy reñidas. Es muy duro, el año pasado entré como primera y este año entré de segunda, y solo entraban dos personas”, explica la campeona de Nanjing.

Su fortaleza mental la ha vuelto ‘grande’

Las cicatrices que se notan en el cuerpo de la deportista de 18 años no son lo que más le ha dolido, ni las dificultades más significativas por las que ha tenido que atravesar. Para ella, el estar tanto tiempo distanciada de su familia y los sacrificios que ha tenido que hacer en su parte escolar han sido lo más duro.

“La rutina es algo muy difícil. Uno hace todo el tiempo lo mismo y por ende sacrifica muchas cosas; tiempo con mi familia, amigos, novio. En la parte deportiva se van afrontando día a día las dificultades y se va mejorando, pero uno sí sacrifica muchas cosas”, afirma Daniela.
Sin embargo, una de las cicatrices que más le duele y que no se evidencia en su cuerpo, pero lleva tatuada en su corazón, fue el haber perdido el cupo al Mundial de 2015, en Kaohsiung.

“Yo tenía todas las condiciones físicas para entrar, pero no tenía muy bien la cabeza y tenía mucho susto. En esa oportunidad me sacó mi amiga Daniela Bermúdez, quien siempre fue mi rival más grande, mi rival directa. Fue a causa de mi mentalidad, en el segundo día me di por vencida y aunque al tercer día aún tenía posibilidades, me dejé llevar y no di todo lo que tenía para dar”, cuenta mientras disfruta de una mañana de descanso luego de su participación en los Rolling Games 2017. 

“Dani es muy humilde, sencilla, sincera, siempre tiene algo para decir. Definitivamente son muchas palabras bonitas que tengo que decir sobre ella”.
Daniela Bermúdez
Amiga de patinaje

Desde ese momento empezó a trabajar en mejorar su fortaleza mental y poco a poco ha logrado intensificarla. Esa es una de las cualidades más relevantes de la joven patinadora que desde este año pasó de competir en la categoría juvenil para hacerlo en la de mayores.
“Empezamos a hacer un trabajo que ha sido en conjunto; con los padres, la misma Daniela, el grupo de compañeros que la acogieron y todos los profesionales del equipo interdisciplinario que trabajan con nosotros. Desde Indervalle la cobijamos y empezamos a fortalecer esa parte mental, porque infortunadamente le ha costado mucho mentalmente convencerse de sus condiciones, pero tiene un gran potencial tanto deportivo como humano”, afirma Orlando Yepes, entrenador de la Liga del Valle.

Amigas de la pista y la vida

“Ha sido mi mejor amiga desde la infancia. Curiosamente estudiábamos en el mismo colegio, pero fue a través del patinaje que nos acercamos la una a la otra. Todos estos años que hemos podido compartir y conocernos me han permitido darme cuenta de que Dani tiene cualidades únicas, y de que es una persona espectacular”, expresa su mejor amiga, Maria Paula Arizabaleta.

El patinaje le ha dejado amistades, pero una de las más curiosas fue la que creó con su principal ‘rival’, Daniela Bermúdez.

“Nosotras somos muy amigas desde el año pasado, nos entendemos muy bien para todo, no solo para correr. Ella es la mejor amiga y persona que he conocido, una excelente deportista, muy disciplinada, aplicada y de todo. Somos rivales dentro de la pista, pero muy buenas amigas fuera, cuando éramos más pequeñas las competencias eran ella o yo”, Cuenta Bermúdez.

La disciplina y perseverancia la han hecho llegar adonde hoy está. Sus metas las divide en deportivas y personales, pero ambas van encaminadas y se complementan.

Sus ratos libres, que son pocos por las competencias fuera del país y demás, los dedica a pasar tiempo en familia, pero a su vez siempre dedica un espacio de su tiempo para la lectura, pues por ahora es su único método de aprendizaje académico.

En un futuro espera continuar con sus estudios profesionales y convertirse en psicóloga, como su mejor amiga, pero por ahora concentra todos sus esfuerzos en mantener en excelente estado su carrera deportiva y a su vez seguir trabajando su fortaleza mental. Pero, claro está, su mayor meta será lograr el título de campeona mundial en la categoría de mayores.

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