Habib De las Salas, el soldado más fuerte del país

Agosto 09, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Diana Carolina Hernández - El País

Luego de que su anhelo de ser futbolista se truncara, el soldado profesional Habib De las Salas sueña con ser campeón olímpico de pesas.

El soldado soltó  un grito con el que señaló que la disputa había terminado. Se lanzó al piso, se arrodilló y besó el arma que  lo llevó a la gloria panamericana: sus pesas. 

 Habib de las Salas de las Rosas, hombre de grandes apellidos y enorme fuerza,  le dio a Colombia la primera medalla de oro en los Juegos Panamericanos 2015, luego de levantar 269 kilogramos en la categoría de los 56 kilogramos, con la cual  abrió la senda de la participación histórica del país en estas justas donde se cosecharon 27 preseas doradas.         

Habib, soldado profesional desde 2006, se puso para este evento deportivo el uniforme de la Selección Colombia con la misma responsabilidad que  porta su camuflado en el Batallón de Ingenieros Agustín Codazzi, de Palmira (Valle del Cauca), donde entrena a diario con la Liga Profesional de  Levantamiento de Pesas de las Fuerzas Armadas.

[[nid:443030;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/07/colp_ext_031998.jpg;full;{Colprensa - Cortesía Manolito / www.enelplay.com}]]

 En el Carrizal, barrio barranquillero donde nació y se formó, le decían Totti, haciendo referencia al legendario delantero de la selección italiana y de la Roma, Francesco Totti. Tanto era su talento con el balón que en el colegio  Instituto Educativo Distrital Ciudadela 20 de Julio se peleaban por tenerlo en el equipo. A sus 17 años, era la ficha clave en los Intercolegiados del 2003.

Pero el sueño de ser futbolista no dependería de él, ya que el director de deportes de su colegio, el profesor Pedro Julio Echavarría, lo obligó a que practicara pesas. 

“El ‘Profe’ amenazó a mis compañeros   que si me inscribían  en la nómina, que si veía mi nombre en la lista de los Intercolegiados, el equipo no participaba. Obviamente mis compañeros me sacaron del equipo”, cuenta el joven, quien  a pesar de la insistencia le dejó claro a Echavarría  que no entrenaría.

 “No me gustaban las pesas porque yo pensaba que era para gente grande, musculosa y yo no era nada de eso”, señala el deportista, que mide 1,58 metros.

Viendo la oposición de Habib, el profesor  se vio forzado a hacerle perder la materia de educación física durante tres periodos seguidos para presionarlo. 

“Me dijo que por haber reprobado la materia me tocaría graduarme por ventanilla; ahí fue que cedí, ya que nadie quiere eso”, cuenta el barranquillero, que en su primer mes de entrenamiento fue campeón departamental. 

“Yo desde octavo grado vi que tenía talento y le insistí casi hasta  once, ya que él tenía la talla y la fuerza para ser uno de los mejores pesistas de Colombia, menos mal logré convencerlo”, destaca el adiestrador costeño. 

Posterior a ese primer triunfo en Barranquilla y de sobresalir en un campeonato en Bogotá, donde hizo varios récords nacionales, Habib se graduó del colegio e ingresó a la Universidad CUC, luego de que su entrenador le consiguiera una beca para  técnico profesional de laboratorios.

La teoría de Echavarría se estaba haciendo realidad y en el camino de Habib empezaron aparecer frecuentemente  los triunfos,  los oros, los laureles que hicieron que el joven costeño se enamorara de las pesas.

“Ganar es muy lindo, es un sentimiento único, cuando lo experimentas no quieres dejar de sentirlo; ahí nació mi amor por las pesas”, expresa De la Salas.

Sin embargo, a pesar del estrepitoso ascenso de Habib en este deporte, no recibió apoyo y en 2006 decidió dejar su ciudad cuando cursaba segundo semestre, para migrar a otra Liga que se interesara por impulsar su carrera; así que viajó a Palmira, donde prestaría servicio militar y buscaría que la Liga Profesional de las Fuerzas Armadas lo adoptara como deportista.

En 2007, fue convocado a la Selección Colombia Juvenil donde fue campeón nacional, campeón suramericano, subcampeón panamericano y quinto en el Mundial de República Checa, destacada participación que le sirvió de sustento para regresar a  su ciudad natal y buscar apoyo deportivo.

 “El director de Indeportes Barranquilla en 2008  no le interesó el  palmarés deportivo que tenía y decidió no apoyarme, tal vez no fue suficiente para él”, relata decepcionado  Habib. 

Pero en Palmira las puertas del batallón seguían abiertas, así que el barranquillero regresó al Valle del Cauca para continuar su camino como pesista.

[[nid:452420;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/08/ep001003522.jpg;full;{El soldado profesional entrena durante más de cuatro horas diarias en el gimnasio del Batallón Agustín Codazzi de Palmira. Christian Zúñiga - El País}]]

Siendo el menor de cuatro hermanos, Habib  asegura que  su casa no tiene nada que envidiarle a un batallón, ya que su madre Zunilda de las Rosas les inculcó una fuerte disciplina.

“Mi mamá tenía una disciplina muy estricta, ya que a las 8:30 de la noche tenía que estar bañado y acostado. Imagínese que mi primera rumba fue a los 19 años y a la una de la mañana  ya tenía que estar en la casa. Mejor dicho, mi casa es más estricta porque allá me daban correa, en el batallón no”, dice entre risas el deportista. 

Toda esa disciplina inculcada en casa por su madre, que lo nombró Habib por un excalde de la época, lo llevó a ingresar a las filas militares.

 “Yo quería que mi hijo fuera una persona de bien, que no tuviera malas compañías, así que  fui muy estricta con él y mis otros hijos. Gracias a Dios pude sacarlos adelante”, declara desde Barranquilla la madre del campeón panamericano.

[[nid:452422;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/08/habib-de-las-salas_0.jpg;full;{El soldado De las Salas, quien prestó servicio militar en 2006 en el Batallón Agustín Codazzi, no entrenó pesas durante ese año.Christian Zúñiga / El País}]]

A la entrada del gimnasio del Batallón Agustín Codazzi se resalta en una cartelera el logro panamericano que obtuvo   Habib  en Toronto y al fondo, en una pancarta de la Liga de las Fuerzas Armadas que va de pared a pared, está su foto. El soldado De las Salas es motivo de orgullo para su organización.  

  En este recinto, donde también entrenó  el medallista olímpico Óscar Figueroa   mientras prestaba servicio militar, Habib se prepara  más de cuatro horas al día para cumplir las marcas propuestas al   inicio del año por su entrenador, el  Sargento Primero José Oliver Ruiz, quien también hace parte del cuerpo técnico de la Selección Colombia de Levantamiento de Pesas.

Habib, quien después de estar siete años ininterrumpidos en el Valle del Cauca, aún conserva muletillas  costeñas como “y ajá”, se prepara junto a su entrenador  para  los Juegos Nacionales y el Campeonato Mundial 2015 en Houston, Texas, donde buscará ratificar lo hecho en Toronto y pelear  por el oro.

 Sin embargo el Mundial no lo desvela, ya que su sueño va más allá. Habib quiere  ser medallista olímpico, ya que en 2012 por una decisión de un dirigente de la Federación Colombiana de Levantamiento de Pesas, no pudo viajar a las justas en Londres.

“Trabajo muy duro  día a día pensando en una meta porque las condiciones están, la fuerza está, yo sé que tengo todo para lograrlo”, afirma el pesista, que destaca que su sueño más grande “es montarme en ese podio olímpico y sé que lo puedo  conseguir”.

Mientras llega ese sueño, que espera se dé en 2016, De las Salas tiene  claro que “estaré siempre dispuesto para servir a las Fuerzas Militares, ya que  Palmira es mi casa, donde me enamoré del batallón, de mi uniforme y de las pesas”.

 

 

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad