Fútbol: Estás solo, ‘peladito’

Fútbol: Estás solo, ‘peladito’

Marzo 02, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Jorge Enrique Rojas - Editor Unidad de Crónicas El País
Fútbol: Estás solo, ‘peladito’

Yámilson Rivera, delantero del América de Cali, que a parte de tener un maravilloso talento con el balón, permea su vida con actos de indisciplina.

¿Qué podría decírsele hoy a un chico para que no repita los pasos de Yámilson Rivera o del ‘Carachito’ Domínguez? Solicitud imaginaria a un muchachito que sí existe.

Si tienes menos de 20, lee. Si tienes 13 y te están esperando en la manga de enfrente o en una de esas canchas sin pasto que ahora crecen en cualquier parte, lee. Si toda la semana has estado esperando por el picado de esta tarde, lee. Si eres feliz en esa calle donde dos piedras se convierten en un arco, o en el parque, jugando en el peladero extendido a un costado del árbol donde fuman los marihuaneros, lee. Si casi nadie sabe cómo te llamas, pero en cambio todos saben que te dicen Messi o te saludan gritando ¡hablame Cristiano!, por favor, lee. Y si es tu papá, tu mamá, un amigo, tu novia, la ‘peladita’ o el ‘peladito’ que te gusta, alguien que te está leyendo y ha pedido que lo escuches, por favor aguanta. Trata de llegar hasta el final. Yo intentaré no hacerlo tan aburrido.Tal vez un día, mientras has estado jugando, habrás pensado que esa pelota que pateas podrá llevarte mucho más lejos de esa portería donde sueñas con hacer un gol. Y habrás soñado entonces con hacer goles imposibles. Como los de Zlatan o los de Messi o los de Cristiano. Y habrás soñado con jugar donde ellos juegan. Y hacer del fútbol tu trabajo. Y jugar y jugar. Y trabajar y trabajar haciendo lo que más te gusta en esta vida para sacar a mamá de esa casa, acabar con las deudas del viejo, pagar el tratamiento del niño, el estudio de los hermanos, ayudarle a la familia, a los vecinos. A otros. Ser un ídolo. Ser El Pibe. Ser Falcao. Mejor que El Tigre. Ser Maradona. Ser Dios.Pero hay algo que debes saber, justo ahora cuando empiezas. Tal vez hayan esperado que lo entiendas viendo los ejemplos que tus colegas más viejos te han entregado una y otra vez en forma de autos estrellados y distintas tragedias relatadas por televisión. Pero ya es hora de que lo sepas sin más vueltas: estás solo, ‘peladito’. Infinitamente solo. Si eso que amas se convierte en tu trabajo, vas a estar absolutamente solo sin que te des cuenta. Al lado, seguramente, estarán la familia y los amigos. Estará la gente del equipo. Ellos te van a acompañar en cada lesión, te escucharán por teléfono cuando llames desde la concentración en ese hotelito donde no consigues dormir en la víspera de la final. Pero nadie, absolutamente nadie, estará contigo al otro lado de la línea explicando todo lo otro que implica convertirte en futbolista profesional. Nadie te va a preparar para lo que viene. En las revistas de moda y del corazón, eso que te va a llegar tiene miles de rostros, quizás te hayas dado cuenta: las cámaras paparazzi los congelan en todo momento, incluso en esos tan incómodos donde la borrachera queda registrada paso a paso en foto-secuencias de dos páginas. Algunos se confundirán diciendo que aquello es consecuencia de la fama, el éxito, el ‘charme’, el mal momento, todas las anteriores. Y a ti, ‘peladito’, nadie te va a preparar para salir ileso de semejante mareo.Nadie te va a ayudar para que entiendas la verdadera razón por la cual ya no puedes tomarte un par de cervezas porque tu amigo se graduó de la universidad. Nadie te va a decir cómo vas a tener que aguantarte las ganas de escapar los sábados para ir a bailar con el parchecito de toda la vida. Nadie te va a explicar cómo comportarte cuando aparezcan todas esas ‘peladitas’, enamoradas tuyas, simplemente por lo que hiciste en la cancha, por lo que sos, porque existís. Esta semana, cuando Yámilson Rivera, el ‘peladito’ de 24 años que juega en el América se estrelló a las seis y media de la mañana contra una buseta escolar y salió marcado con grado dos en la prueba de alcoholemia, mucha gente volvió a preguntarse eso para lo que aquí nunca ha habido respuesta: ¿Cómo es que sigue pasando? Apenas un día atrás, el país se había levantado lleno de preguntas similares. El domingo, cuando el Cali fue a jugar contra el Junior, el 'Carachito' Domínguez aprovechó el gol que hizo para apuntarle con las manos al anterior técnico caleño, Leonel Álvarez. Cuestionado por los periodistas, 'Carachito', un ‘peladito’ de 27 años, respondió que lo que intentó fue emular la celebración de su hermano 'Caracho', borrado del Cali por Leonel. Antes, mucho antes, cuando 'Caracho' fue figura, los festejos de sus goles eran flechas imaginarias, lanzadas por sus manos al horizonte. El domingo pasado, cuando una de esas flechas fue apuntada por su hermanito al pecho de Leonel, aquella imagen, esa venganza violentamente afilada, empujó a que muchos se lo preguntaran otra vez: ¿Quién está con ellos? ¿Quién está al lado de esos ‘peladitos’ para evitar que hagan lo que hacen? ¿Si la familia está lejos, si el papá se fue, si no hay una esposa que los abrace ni una madre que los aconseje, si el técnico no les habla, quién salva a esos ‘peladitos’ de ellos mismos?Porque esto que ha pasado ahora, tienes que saberlo, no es cosa nueva. Ha pasado toda la vida, casi desde el mismo instante en que patear una pelota se convirtió en religión. Y le ha pasado a muchos. A Maradona, que fue el dios de la iglesia. En la máquina del tiempo que tú debes conocer como Youtube hay un video subido el 5 de mayo del 2013. Es un aparte de Buenos Muchachos, programa de televisión que el año pasado fue uno de los más vistos en Argentina; Guillermo Cóppola, el banquero que en 1985 renunció a todo para convertirse en el mánager de Diego, en el manejador de dios, cuenta una anécdota que sucedió entre 1998 y 1999, cuando Maradona empezaba engordar con la velocidad de una estrella pop recién divorciada. Resulta que unos españoles habían viajado a reunirse con él y cerrar un trato para producir una película sobre su vida. En esa época, cuenta Cóppola con gracia magnética, estaba de moda el balero y Diego no dejaba el jueguito. Así que cuando llegó a la reunión se apareció jugando: “Mi amigo (señaló a Cóppola) me dijo que dejara el balero pero no tengo por qué. ¿A ustedes les molesta? Les voy a sintetizar mi historia: nací en ese lugar que vieron, Villa Fiorito. De ahí, me pegaron una patada en el culo y me mandaron a la cima del mundo. Llegué a ese lugar, miré a los costados y no había nadie. Pensé en una biblioteca, pero no hay muchos que hayan descrito ese lugar. Entonces, señores, agarré el mejor camino que pude. Tan mal, no me fue. Arreglen con él (volvió a señalar a Cóppola). Buenas tardes”, dijo antes de dejar la sala sin parar de enchoclar el balero.*** Sigue leyendo, ‘peladito’. Hay más cosas que es necesario que sepas. Hace unos días hablé con Ramón Jesurum, el presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano. Le pregunté sobre lo que él cree que debe hacerse para cobijar a los jugadores jóvenes, a todos esos muchachos como tú, sin idea de cómo asumir todo eso para lo que nunca han sido educados. Pero él cree algo contrario: “Yo pienso que eso viene haciéndose desde hace mucho. Hoy los ídolos que ellos emulan son jugadores de éxito en el exterior y eso en parte es porque han sido bien preparados”. Ante su respuesta, insistí; le dije que no lo creía, que pensaba que aquellos ejemplos eran casos en los que confluyeron otras suertes, otras apuestas. ¿Y quiénes no tengan la misma fortuna? ¿No será bueno pensar en una ley para obligar a que todos los equipos ofrezcan un componente académico que vaya de la mano con la formación deportiva? ¿No sería posible eso, Presidente? “Nosotros no podemos imponer nada que es de sentido común y la formación de los futbolistas es de sentido común. ¿Cómo vamos a hacer algo que los clubes saben que tienen que hacer?”, dijo Jesurum antes de colgar el teléfono.Su respuesta, pienso ahora, es entendible. Puede que en las oficinas de la Federación no sepan que hay equipos sin sentido común. Y sin dinero. Equipos que no tienen cómo contratar un sicólogo o una trabajadora social. Equipos que a un ‘peladito’ como tú le ofrecerán una camiseta que llevará el patrocinio de una licorera en el pecho. Porque en este país el sostenimiento del deporte depende de cosas como esas, no del sentido común. Lo vemos todos los días, los aceptamos todos los días, sin que a nadie le importe: porque tú juegas fútbol y es lo que te toca. Sería distinto que hubieras decidido ser neurocirujano y un día te aparecieras al quirófano con tu bata sucia de avisos promocionando aguardiente y ron. Pero eres futbolista y ese es parte de tu destino: no solo no hay gente en la cima del mundo, como dijo Diego, sino que en el camino hacia allá, sea que llegues o no, rara vez encontrarás a alguien que se preocupe por ti de verdad.Luis Fernando Lastra, expreparador físico del Deportivo Cali convertido con los años en gurú de la rehabilitación física, cree que una ley que regule el acompañamiento que los equipos deberían darle a sus futbolistas, ayudaría para que ellos no vayan más por ahí, perdidos. Porque a pesar de lo que dicen y dicen, todo ese abandono sigue cayendo sobre sus cabezas como aguacero en la mitad de un partido: “No te puedo dar nombres, pero en este momento tengo dos jugadores: uno del América y otro que me llegó del exterior, que me los mandan para salvarlos: educarlos, darles cariño, el calor de hogar que no han tenido”.Mario Desiderio, el hijo de una gloria del fútbol que tuvo ese mismo nombre, es ahora el sicólogo de la Escuela Carlos Sarmiento Lora. Este jueves, él me contó algo de lo que quiero te enteres: el año pasado, allí en la escuela, implementaron una campaña de formación de valores. Entonces en las camisetas de los futbolistas estamparon palabras que en su espalda reemplazaron apodos y apellidos por términos como alegría, disciplina, paciencia, respeto. Luego los entrenadores empezaron a inculcarles a los chicos otras cosas: que saludaran al llegar, que le ayudaran a la mamá en la casa, que hicieran la tarea, que recogieran la basura. Y después, con el tiempo, comenzaron una premiación semanal en la que a través de un diploma y una ceremonia presenciada por toda la escuela, se destacaba al jugador que más hubiera puesto en práctica esos valores. “Los futbolistas aprenden por identificación del otro”, cree Desiderio.Y es verdad. Los futbolistas necesitan espejos. Mejores espejos que ese vidrio roto en el que han tenido que mirarse todo este tiempo. Por eso es necesario que leas. No esto, sino todo lo que puedas. Es necesario que te esfuerces más, que entiendas, ‘peladito’, que la educación será tu salvavidas. No es invento lo que te digo: hace poco estuve conversando varias horas con Yolanda Usuriaga, la hermana mayor del ‘Palomo’, un jugador del que seguramente habrás sabido por esa máquina del tiempo que tu llamas Youtube. Y en todo el rato que hablamos, nunca me contó de alguien que haya ido a buscar a su hermano para advertirle de la soledad que encontraría en la cima del mundo adonde a él también mandaron de una patada en el culo. No es por atemorizarte, pero al ‘Palomo’ lo mataron hace diez años, de nueve balazos, en la esquina de su casa.Así que lee. Es tu única salvación. De lo contrario solo sabrás lo que has visto por ahí, en el reflejo de tantos futbolistas que han quedado dando tumbos, olvidados por los aplausos y las serpentinas, perdidos entre botellas de licor que antes iban estampadas en sus camisetas. Y tú, ‘peladito’, no quieres ser eso, no quieres convertirte en eso. Tú no quieres ser un Superman sin capa; Linterna Verde sin anillo. Tú no quieres sentir lo que es ser un héroe jubilado a fuerza de golpes. Por eso lee. Y tal vez entiendas que no es necesario desbocarse, apretar el acelerador hasta el fondo, tomarse la vida de un sorbo. La felicidad dominical de muchos, dependerá un día de un ‘peladito’ como tú.

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