“Estar en el banco siempre duele”: Jefferson Duque

“Estar en el banco siempre duele”: Jefferson Duque

Agosto 16, 2017 - 08:24 a.m. Por:
Por César Polanía - Editor de Afición / El País
Jefferson Duque

Jefferson Duque, delantero del Deportivo Cali.

Bernardo Peña / El País

Cada que Jefferson Duque rompe las redes contrarias con un gol, el delantero del Deportivo Cali se lleva las manos a los ojos como simulando unas gafas. La razón de ello es más poderosa que el mismo gol. Se lo está dedicando a su amor, a su pequeña hija, Nicool, que en ese momento lo está viendo por la televisión y, ella sí, de verdad, usa gafas.

La última vez que hubo esa conexión entre Jefferson y Nicool fue el domingo pasado. Y dos veces. Una, en el minuto 30, cuando la ‘Fiera’ marcó su primer gol del partido frente al Pasto en el significativo triunfo azucarero 4-3 en el estadio Libertad. Y la otra, en el minuto 52, cuando aprovechó ese pase perfecto que le hizo Benedetti para que eludiera al arquero y embocara el balón en la red. El segundo tanto de su cuenta personal. Y el segundo festejo para Nicool en una misma noche.

Maravilloso, porque al día siguiente la niña cumpliría 8 años y qué mejor regalo. “¿Me estás viendo? Yo te veo”, pareciera decirle Duque a su pequeña en cada celebración.

El gesto, además del contenido íntimo entre padre e hija, parece también una suerte de revancha del goleador, porque Jefferson tuvo que masticar el amargo sabor de la derrota y soportar estoicamente la avalancha de críticas de los hinchas azucareros tras la final del primer semestre ante Nacional. Muchos lo tildaron de “vendido” por errar un penal en el juego de ida en Palmaseca y, sobre todo, porque al final del juego de vuelta, en Medellín, una cámara lo enfocó saludándose sonriente con Aldo Leao, antes compañero de Duque en su paso por los verdolagas. ¡Qué contrasentido! Olvidaron los seguidores del Cali que fue el mismo Jefferson quien anotó dos goles en esas finales y otros nueve en los partidos anteriores para llegar a la disputa del título.

“Pero bueno, así es el fútbol. Asunto olvidado”, dice la ‘Fiera’, mientras se prepara para romper redes contrarias nuevamente esta noche, cuando el Cali reciba a Medellín en Palmaseca, por la octava fecha de la Liga, y pueda, otra vez, conectarse con Nicool por medio de ese ya icónico gesto de las gafas.

Vienen bien siempre dos goles en un mismo partido y más para apaciguar la crisis de resultados que traía el Cali...
Sí, fueron dos goles importantes, porque nos dieron una victoria que necesitábamos con urgencia y se logró en una plaza difícil ante un rival que juega bien. Después de tener nosotros una ventaja de dos goles, el Pasto aprovechó nuestros descuidos, pero pudimos al final traernos la victoria.

¿Por qué no ha podido el Cali encontrar un equilibrio en su juego? Marca goles, pero también le hacen muchos, y no mantiene una regularidad en la cancha...
Nosotros mismos también nos planteamos eso. En los entrenamientos siempre nos preparamos para dar un buen espectáculo, pero no se nos han dado las cosas. Pienso que es cuestión de tiempo, el hincha a veces es muy impaciente. El semestre pasado nadie daba un peso por el Cali y llegamos a la final. Este semestre tampoco y ahí estamos, luchando. Al hincha solo le pido que confíe en nosotros, que nos acompañe al estadio y sea paciente. Muchas veces uno siente la presión allá abajo en la cancha, cuando las cosas no salen, pero si tenemos el respaldo de los aficionados, va a ser mucho más fácil buscar los objetivos.

¿Se siente resistido o querido por los hinchas?
Al principio, cuando llegué, me trataron muy bien, marcaba goles. Pero luego, en la final con Nacional, vino ese episodio del penal que erré en Palmaseca y todo el mundo se me vino encima, porque estaba mi pasado con el equipo rival y porque una cámara enfocó el momento en que yo saludaba sonriente a Aldo Leao, que fue compañero mío, al final del partido de vuelta, en Medellín. La hinchada se aprovechó de eso y empezó a montar en las redes sociales videos míos celebrando cuando jugaba para Nacional y todo eso generó un mal ambiente. Se olvidaron de que en esa final yo había marcado dos goles. La gente no sabe lo que pasó verdaderamente ni los esfuerzos que tuve que hacer para jugar después de tomar la decisión con el cuerpo médico.

¿Qué tuvo que hacer?
No, eso ya es pasado y no quiero profundizar en eso. Solo digo que con el cuerpo médico se tomó una decisión importante para yo jugar y marqué dos goles.

Muchos hinchas le cuestionan que usted anota muchos goles de penal...
Sí, ¿pero qué debo hacer entonces? Si hay un penal y yo lo cobro, pues debo convertirlo en gol. Entonces que acaben los penales en los partidos, si de eso se trata. Los penales son para meterlos.

Ha marcado 16 goles desde que está en el Cali. ¿Se siente en deuda o conforme con lo hecho?
Uno nunca está conforme, siento que puedo dar más, porque la gente sabe que en Nacional tuve un pasado exitoso como goleador, pero eso se da con trabajo y en la medida en que todo el equipo empiece a funcionar como queremos.

Este semestre lleva cinco goles, es el artillero del Cali, pero no siempre ha sido titular. ¿Le duele mucho a un goleador iniciar los partidos en el banco?
No solo a mí, a cualquier jugador le duele siempre el banco, porque uno quiere jugar, aportar en la cancha, marcar goles, pero cuando he estado de suplente ha sido por decisiones técnicas que obedecen al planteamiento de cada juego y el entrenador sabrá por qué lo hace. Yo siempre estoy dispuesto a estar para cuando pueda aportar con mis goles y así lo he hecho.

¿Cuáles son las claves para derrotar esta noche a Medellín?
Medellín es un equipo fuerte y viene con la espinita del partido que le ganamos en las semifinales del semestre pasado. No va a regalar nada, no va a dar espacios, pero nosotros tenemos que ser muy pacientes y aprovechar la más mínima oportunidad que tengamos de marcar.

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