En medio del éxtasis, boyacenses celebran el triunfo de Nairo Quintana

Junio 01, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa / El País.com.co
En medio del éxtasis, boyacenses celebran el triunfo de Nairo Quintana

Boyacá celebró el triunfo del Nairo Quintana en el Giro.

La tierra natal del campeón del Giro de Italia, se alzó en júbilo al ver el triunfo de Nairo Quintana.

Justo en el instante en que Nairo Alexander Quintana Rojas alzaba en todo lo alto el trofeo que lo acredita como el ganador de la edición número 97 del Giro de Italia, la explosión de júbilo retumbó en los cuatro puntos cardinales de los 123 municipios del departamento de Boyacá. Llegó el momento de celebrar. Después de 21 jornadas, cargadas de fatiga, con muchos sobresaltos, en los que el ciclismo colombiano fue el gran protagonista de la 'Corsa Rosa', empieza el capítulo de la celebración del hito histórico más importante del pedalismo colombiano. Entonces, los ojos se humedecen y por las mejillas de piel cobriza y curtida por el sol andino ruedan lágrimas de alegría por el sonoro triunfo de un hijo de la tierra que -a sus 24 años, y en su primera actuación-, se trajo la camiseta rosada y con ello estampa por primera vez el nombre de un colombiano en esta carrera ciclística. El punto más alto del termómetro de la celebración llegó cuando se observó al nuevo emperador de Italia, en todo lo alto del podio, sosteniendo con sus poderosos brazos a su primogénita Mariana, de escasos tres meses de nacida, quien vestida toda de rosa se sumaba al homenaje universal que se le tributa a su padre por tan sensacional hazaña. La emoción se regó como pólvora. Se dio el momento para expresar todo ese cariño y ese sentimiento que los boyacenses, ahora más que nunca, tienen por el pedalista más importante nacido de las breñas del suelo de la libertad. No había que esperar más, pues el anhelado domingo 1 de junio había llegado y con él la feliz noticia de un boyacense como rey absoluto de una de las tres competencias de ciclismo por etapas de mayor renombre del planeta. Aunque ya en 1987, Luis Alberto Herrera ya bahía señalado el camino de la gloria. Lo demás fue éxtasis puro, euforia colectiva y desenfreno total en veredas, campos, ciudades y municipios del departamento de Boyacá en donde se 'fabrican' de forma silvestre los mejores corredores de ciclismo del país. Se improvisaron las caravanas automovilísticas en las que se destacaron los pequeños corredores montados en su ‘caballito de acero’, que esperan igualar la proezas de su ídolo y de algún día conquistar las cumbres europeas. También hizo presencia la música carranguera, el aire típico de esta zona del altiplano cundiboyacense, que con sus letras y versos relata los instantes épicos de los escarabajos nacionales. Sobre todo, canciones que son del raigambre popular y en el que se rememoran los éxitos que, precisamente, Nairo Quintana consiguió hace ya casi un año con su sensacional actuación en la Vuelta a Francia. El barullo y la algarabía fueron la constante en este día en que Tunja se vistió de fiesta por partida doble, pues en plena Plaza de Bolívar -a la misma hora que en se realizaba la premiación en Trieste en donde culminó la prueba-, se conmemoraba la festividad de la Virgen del Milagro, patrona de la fuerza aérea colombiana y de los golfistas. Por primera vez en el histórico y emblemático sitio de la capital boyacense se confundieron, en una sola masa humana, tanto los seguidores del nuevo soberano de las carreteras del Viejo Mundo como los feligreses de la llamada, también, Virgen del Topo, que todos a uno vestidos de color rosado, ondeaban el pabellón nacional y las banderas de Tunja y Boyacá, al igual que agitaban la imagen del cuadro milagroso. Espectáculo sin igual, que tuvo su desenlace con el sobrevuelo de cuatro aviones Kafir de la Fuerza Aérea Colombiana que surcaron los aires de la capital del zaque Hunzahúa en una demostración de admiración y aprecio por su patrona y, de paso, sumarse a la notable y contundente victoria de Nairo Quintana en el Giro de Italia.

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