En el norte de Cali, se forman los futuros campeones de la esgrima vallecaucana

Septiembre 13, 2013 - 12:00 a.m. Por:
DARWIN ÁVILA - Q' Hubo - Especial para El País.com.co

De las actuales actividades que realiza el Club L’Escrime, las más sobresalientes son las exhibiciones en la Ciclovida, en la Estación Cabecera Menga del MÍO y en los parques, brindando un mensaje único: “la esgrima es para todos”.

Todos los lunes a las 4:30 de la tarde, la Unidad Recreativa Pacará, ubicada en el norte de Cali, se convierte en un santuario para futuros esgrimistas. Allí, en un quiosco cubierto con paja ‘vende aguja’, catorce niños aprenden de un experimentado maestro de armas, el arte de combatir con espada, sable o florete.El proyecto liderado por el Club Deportivo L’Escrime, en cabeza del entrenador Marino Vidal Alomía, es único en Colombia, pues incluye dentro de su programa a menores de distintas clases sociales y es el primero en acatar el mandato de la Federación Internacional de Esgrima, que dicta sacar el deporte a las calles, lo que define en la premisa: “la esgrima deportiva es para todos”.Una jornada de entrenamiento, evento que se repite los días miércoles y viernes, se convierte en una experiencia que llena las expectativas de cualquier cristiano, no solo por ver la alegría de los niños, sino por el impacto que produce disfrutar de un combate de esgrima, deporte que a través del tiempo ha sido ajeno a la calle, a la gente.“Los niños vienen a disfrutar, a aprender, a familiarizarse con la esgrima, a tener experiencia en competencia, pero fundamentalmente se trata de que se diviertan y se involucren con el deporte”, expresa Marino mientras ofrece una cátedra de desplazamiento.Lo primero que realizan los deportistas, cuyas edades oscilan entre 5 y 10 años de edad, es un calentamiento general. Es el momento en el que aprenden a cuidar su cuerpo de posibles lesiones deportivas. Luego, con la orientación de los profesores adscritos al club, los esgrimistas profesionales Katherine Roa Rodríguez y Wilber Alonso Restrepo, ambos pertenecientes a la Liga Vallecaucana de Esgrima y a la Selección Colombia de ésta disciplina, se recrean con juegos como salto de lazo.Acto seguido se profundiza en la parte técnica, no sin antes vestir su traje para la esgrima, que constan de: chaquetilla, pantalón, guante y careta. En ese instante se les instruye en lo que tiene que ver con desplazamientos, fondos (ataques al adversario). Los entrenadores hacen las veces de oponente y animan a los pequeños para que sean hábiles y puedan sorprender con movimientos precisos. “Atrás, suéltalo adelante, ataque largo, guarda la distancia”, son algunas de las frases que dirigen a los alumnos, quienes con sonrisas expresan su alta comprensión en la clase. En la mitad de la jornada, cuando los diminutos ‘guerreros’ ya han quemado algunas calorías, se viene algo que les llama la atención de manera particular, el uso de las armas blancas: florete, sable o espada, elementos que pueden pesar hasta 500 gramos. Con alguna de ellas en mano hacen un trabajo en parejas, que les permite ensayar antes de las justas. Por último y como premio al trabajo responsable realizado durante la tarde, llegan los ansiados combates, en los que desahogan su ‘rebeldía’ y se acercan al sueño de ser campeones de esgrima deportiva, un objetivo que tienen dibujado en la mente.“Con los combates se fortalece su motricidad, su habilidad para tomar decisiones, además crece su capacidad emocional y competitiva”, dice la ‘profe’ Katherine, quien a sus 24 años de edad, también es profesional en Deporte y Actividad Física de la Escuela Nacional del Deporte. Un entrenador de aviadores Marino Vidal, de sus 53 años de edad, ha dedicado 35 a la esgrima. Además de ser director de L’Escrime, es maestro de armas y entrenador en la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, donde enseña la disciplina a los futuros aviadores, que deben adquirir aptitudes propias como la coordinación y la capacidad de toma de decisiones rápidas, las cuales tienen los maestros del aire. Un antecedente promisorio para los pequeños ‘guerreros’, que desde temprana edad pueden desarrollar este tipo de destrezas para en un futuro convertirse en profesionales ingeniosos y competentes en un mercado cada vez más exigente. “Aportamos un poco a eso que ellos reciben en la casa (los valores), aprenden respeto por su adversario, respeto por su maestro, por su entrenador, a ganar y a perder, características humanas que jugando en la calle o en frente al computador no van a prender”, puntualiza con decoro Vidal.Al respecto el profesor Wilber Restrepo manifiesta que la esgrima tiene el poder de brindar pensamientos rápidos, porque se necesita realizar acciones en tiempos muy cortos y reaccionar ante ataques del contrario, “si eso se aplica a la vida hay que pensar rápido y por ende la mente será una herramienta más útil para ellos en el futuro”.El maestro de armas finaliza diciendo que los niños son la base del alto rendimiento y que seguramente después la masificación de la esgrima, en los barrios de Cali, van a resultar promesas que en 10 años sean campeones.Un ejemplo de su apreciación es Isaac Camayo, un excelente prospecto de la categoría semilla, que de sus 6 años de edad, lleva tres haciendo esgrima, “tengo 5 competencias deportivas: he sido 2 veces campeón departamental y en dos ocasiones subcampeón departamental, me gusta mucho practicar la esgrima”, manifiesta el pequeño.Frases “El objetivo es que la gente conozca la esgrima en los barrios”, Marino Vidal - entrenador de esgrima. “Quiero llegar a ser campeón de esgrima. Lo voy a lograr”, Juan Felipe Robledo - esgrimista.

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