“En el fútbol no hay fecha de vencimiento”: Carlos Rodas

“En el fútbol no hay fecha de vencimiento”: Carlos Rodas

Febrero 07, 2015 - 12:00 a.m. Por:
FRANCISCO HENAO BOLÍVAR - Reportero El País
“En el fútbol no hay fecha de vencimiento”: Carlos Rodas

Nueve años han pasado del único título que ha logrado Rodas en el fútbol. Fue en el primer semestre del 2006 con el Pasto, final que le ganó al Cali.

A sus 40 años, el delantero vallecaucano sigue siendo ejemplo por su entrega, disciplina y vigencia. “Si uno no se cuida, el fútbol solito se encarga de sacarlo de circulación”, confiesa.

En la cancha de Tres Esquinas, sitio de entrenamiento del Cortuluá, Carlos Rodas se mueve con la ambición y el ímpetu de un principiante.Es jueves en la mañana y el equipo vallecaucano juega un partido amistoso con el Deportes Quindío. Rodas cumplió la semana pasada 40 años, pero corretea todos los balones que le lanzan desde la defensa y el mediocampo.Su energía y sus ganas de jugar son tantas que en algunas ocasiones increpa al juez de línea cuando este levanta la bandera para sancionar un fuera de lugar. “Vamos pues, hermano, vamos que estamos jugando”, le dice visiblemente ofuscado al asistente arbitral.Y es que Rodas, pese a ser el más veterano del Cortuluá y uno de los de más edad en la Liga, afronta hasta los partidos amistosos como si fueran oficiales o estuvieran en juego los tres puntos.“Yo no me duermo, yo le doy parejo a esto porque así debe ser; yo soy referente de estos muchachos que apenas están comenzando y lo mínimo que debo hacer es darles ejemplo”, dice el veterano jugador.Rodas confiesa que en casi 21 años de carrera futbolística nunca ha dado de qué hablar. Su comportamiento dentro y fuera de las canchas ha sido impecable.“Mi vida personal ha sido tranquila, en familia, traté de evitar la vida nocturna, siempre fui un jugador disciplinado; el fútbol no regala nada. Si a mi edad estoy jugando es porque hice algo bien, porque en mi juventud me cuidé; en la cancha no se nota la diferencia pese a mi edad; hay jugadores de 19 y 20 años, y creo que estoy corriendo a la par de ellos”.El veterano atacante confiesa que en su dilatada carrera siempre hubo tentaciones, como el de disfrutar más las noches en alguna discoteca, pero nunca cayó en ellas.“Las tentaciones siempre las hubo y siempre las va a haber; pero es la personalidad la que se impone o la que se deja llevar. Yo no soy de aceptar ese tipo de invitaciones porque sé que al otro día tengo que levantarme a entrenar. Por eso me he perdido de muchas fechas importantes”.Rodas asegura que la indisciplina ha sido la culpable de que muchos jugadores que pintaban bien para el fútbol se perdieran en el camino. Es por eso que aprovecha cada momento para hablar con ese puñado de promesas del Cortuluá y advertirles de lo caro que les puede salir una noche de farra.“A muchos jugadores les gusta la noche, pero el fútbol solito se encarga de hacerlos a un lado; a los muchachos les digo que el fútbol a uno no lo deja a los 30 o 35 años; el fútbol te puede dejar a los 20 o 21 y para la muestra hay muchos botones; hoy en día uno ve jugadores de excelentes condiciones, pero en situación complicada y haciendo otras cosas; en esto no hay fecha de vencimiento, en cualquier momento el fútbol te hace a un lado y ya después no hay vuelta atrás. Hay que darle la importancia a la profesión, ahí está el secreto para mantenerse vigente”.Y es que si se trata de vigencia en el fútbol, Rodas es un ejemplo de ello; desde su debut en 1994 con el Cortuluá, mucha agua pasó debajo del puente.Pasó por el Quindío, Once Caldas, Pereira, Pasto, Medellín y Huila, entre otros equipos; en todos anotó goles, mostró su profesionalismo, fue serio y honesto con la profesión y eso lo llevó a ganarse el respeto de colegas, directivos y técnicos.Ahora está en Cortuluá, donde además de aportar aún su fútbol, quiere ser un espejo para los que apenas inician.“En mi larga carrera vi llegar jugadores enguayabados a los entrenamientos; por fortuna acá en Cortuluá se ven muchachos serios, en sintonía con lo que se quiere y respetando la profesión y la institución. Si uno quiere triunfar debe alejarse de todas las cosas malas”, expresa mientras en un costado de la cancha de Tres Esquinas ve a los canteranos jugar el partido de fondo contra los suplentes del Quindío.“Yo siempre hablé para cosas positivas; ahora con mayor razón porque la mayoría de los muchachos que están en Cortuluá ni siquiera habían nacido cuando yo debuté, por eso les hablo mucho, porque ellos saben que con el fútbol pueden sacar sus familias adelante”.Y él lo ha hecho. El fútbol no le ha dado los millones que sí tienen otros jugadores de recorrido, pero agradece a su profesión porque asegura que con ella ha sacado a sus dos hijas adelante.“Solo sé que lo que tengo se lo debo al fútbol; la educación de mis hijas, mi casa... lo que tengo no me asegura el resto de mi vida, pero lo conseguí por el fútbol. Cubro todas las necesidades de mis hijas y eso es una bendición muy grande”.Cada peso que gana lo cuida como si fuera el último. “No malgasto ni derrocho la plata, no tengo vicios que hagan que lo que gano se vaya por el caño; trato de darles a mis hijas lo necesario, procuro que no nos falte nada, tengo unos ahorros que no aseguran nada, pero me darán la oportunidad de estar tranquilo un tiempo después del retiro”.Esa convicción, la de ahorrar, la afianzó mucho más cuando vivió una situación difícil en el 2002 que lo obligó a retirarse del fútbol.“La pasé mal, las cosas no me salían en lo futbolístico y tenía además otros problemas que me obligaron a parar; fue un momento duro porque ya no tenía los ingresos que tiene un futbolista; me tocó recapacitar y apretarme un poco, pero gracias a Dios apareció el profesor Fernando Velasco para abrirme las puertas del Cortuluá una vez más”.La alegría volvió a su rostro porque Rodas jugó en el onceno vallecaucano y después pasó al Deportivo Pasto, donde vivió una de las mayores satisfacciones al salir campeón en el 2005.Ese título dio para salieran algunas historias, muchas de ellas falsas como aquella que aseguraban que durante su retiro había sido taxista para poder sobrevivir.“Ser taxista no es motivo de vergüenza, pero eso no fue cierto; yo nunca fui taxista. Sí tuve un carro de esos, pero lo manejaba otra persona; lo que sucedió fue que en algunos momentos yo salía en el taxi con mi familia y alguien después se inventó eso y más cuando salí campeón con el Pasto”, confiesa.***Es casi mediodía y el entrenamiento, o mejor, los partidos entre los titulares y suplentes del Cortuluá y Quindío llegaron a su fin. Carlos recibe el llamado del técnico Jaime de la Pava para la charla final y el balance de una práctica que conducía a preparar a la escuadra vallecaucana con miras a su partido de ayer ante el Pasto.Antes de marcharse Rodas vuelve a una de las primeras reflexiones cuando comenzó la charla: “yo no me relajo; tengo 40 años, pero eso no es problema porque la cédula no juega; mis sueños siguen creciendo, la motivación es la misma; sé que debo entrenarme bien, cuidarme en lo personal, exigirme al máximo... es una bendición para mí el jugar fútbol a mi edad y ayudarles a los muchachos”.Se retira no sin antes prometer lo mismo de siempre: entrega, sacrificio, fútbol y goles para que, como él mismo dice, “Cortuluá no sea un ave de paso por la Primera División”.

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