Empleados del América viven un verdadero calvario

Empleados del América viven un verdadero calvario

Enero 13, 2011 - 12:00 a.m. Por:
LUZ ÉLIDA MOLINA MARÍN / Subeditora ENLAJUGADA.COM

Los empleados de las divisiones menores y la parte administrativa del América viven un calvario que no parece tener fin. Ya son, en algunos casos, 14 meses sin recibir salario.

Los empleados de las divisiones menores y la parte administrativa del América viven un calvario que no parece tener fin. Ya son, en algunos casos, 14 meses sin recibir salario.Divorcios, demandas por alimentos, separaciones, embargos y problemas de salud, son el pan de cada día para los empleados 'escarlatas' que no ven la luz. Promesas incumplidas, Navidad y fin de año en blanco, los tienen al borde del abismo.Muchos se han quedado por amor a su labor de formación, otros porque a su edad no tienen otra opción y algunos hasta han recibido la carta de despido sin recibir un peso, haciendo mayor el drama.Mientras que los directivos hablan de salvar el equipo profesional y salir a la competencia en 2011, los que no aparecen en las canchas de los estadios se sienten abandonados; nadie les da la cara y la mayoría ya prefiere no ir a las oficinas. Ellos temen que todo termine aún peor, pues en ocasiones han estado a punto de 'irse a las manos' ante la indiferencia de las directivas rojas.Ni el Nuevo América ni la Corporación les dan soluciones. El técnico Juan Carlos Gruesso, para citar un caso puntual, tuvo que acudir a las demandas y tutelas pues el no pago del servicio de salud puso en riesgo la vida de sus seres queridos.“Es que es muy difícil, por más que la familia sea comprensiva esta situación de 14 meses sin salario altera a cualquier persona, los directivos se enojan cuando salimos a hablar a los medios, pero es que nadie nos da la cara, o nos hacen promesas que no se cumplen, estamos desesperados”, dijo uno de los empleados que prefirió mantener su nombre en secreto.En medio de la crisis de los trabajadores, los directivos rojos se pasan el balón de un lado a otro y ninguno ofrece soluciones. El Nuevo América parecía ser la esperanza, pero se quedó en eso, una ilusión que tampoco llegó con las soluciones que los empleados necesitan.Hernando Ramírez, otro entrenador de las divisiones menores, argumentó además que la salida de las nuevas caras parece no preocuparle a los directivos y la deserción de jugadores es amplia. "Están acabando con la gallina de los huevos de oro, que son las divisiones menores", concluyó.

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